La Música de Sergio

sábado, 16 de octubre de 2010

Mis “Albtraum” de esta noche *














Se esconden... son silenciosos y rápidos, rara vez los puedes ver .


Los llaman los guardianes de los bosques, en su mayoría habitan en ellos, ocupados en sus labores, despreocupados de un mundo demasiado preocupado en insignificancias como para caer en la cuenta de que existen.


Lo cierto es que no puede decirse que estos seres sean de naturaleza malvada, pero ni mucho menos se trata de criaturas cuyo fin sea hacer el bien. Son, simplemente, duendes; caprichosos, burlones, de pícara sonrisa.


Algunos, movidos por su curiosidad, descubrieron, más allá de los bosques y parajes llamados erróneamente inhabitados, a las gentes.


Preocupadas, envidiosas, llenas de ira u odio, miedo, pena o dolor, las personas les parecieron extrañas, a la par que interesantes y, de estos, unos cuantos quedaron para habitar entre ellas, ocultos, casi invisibles, pero presentes.


Sucede que a veces, “ que decía Ismael serrano en una canción”, nos embarga un sentimiento del que no logramos entender cómo, ni por qué, ha llegado a nosotros.


En ocasiones nostalgia, otras alegría, por momentos tristeza, o una aparente felicidad. Incluso, más o menos a menudo, algo tan extraño como el amor.


Y ocurre que, algunos de ellos, permanecen en nosotros más tiempo del deseado, o menos del esperado.


Pues bien. Cuentan aquellos que dicen haber visto alguno de estos duendes, que casi siempre llevan en su cinto unos pequeños sacos, más o menos llenos, más o menos pesados, que guardan con recelo.


Parecen sus más preciadas posesiones, ya que los duendes apenas cargan nunca objetos encima. Prefieren guardarlos en escondidos rincones, como un tesoro, a menudo más valioso de lo que pueda llegar a creerse.


Es conocida entre los habitantes de muchas aldeas la historia de un joven que, un día, regresando a su hogar al anochecer, vislumbró junto al tronco de un gran árbol una pequeña figura removiendo algo apresuradamente.


Al intentar acercarse, el pequeño ser levantó inmediatamente la cabeza y sus miradas se cruzaron durante un ínfimo instante antes de que la pequeña criatura desapareciese como por arte de magia del lugar.


En su apresurada huida, quedaron sobre la tierra tres pequeñas bolsas de colores: una verde, una marrón y otra grisácea. El joven, intrigado, las recogió y retomó el camino de vuelta.


Una vez en casa, hizo aquello que todos hubiésemos hecho: abrirlas.


Cogió la primera de ellas, verde, y desató el cordón que la mantenía cerrada. Al mirar en su interior nada encontró. Parecía vacía, pero una sensación de pena y pesar le embargó al instante.


Extrañado, tanteó el segundo de los pequeños sacos, el marrón; claramente contenía algo en su interior, y este parecía un poco más pesado que el anterior.


Lo abrió y... nada. Desánimo y decepción fue todo cuanto pudo sentir. La tercera bolsa, grisácea, la más abultada y a la par liviana de las tres, quedó unos momentos sobre la mesa, con la fija mirada del joven sobre ella.


"¿Para qué guardarla?¿De qué sirve tenerla si se ignora su contenido, su valor?" se dijo. Así que, a pesar de lo acaecido con las otras dos, tiró del hilo que la ataba. De inmediato, una nostalgia y tristeza muy sentidas se hicieron presentes.


Cerró los ojos un momento, y se preguntó el por qué de aquellos sentimientos. Al abrirlos, se sobresaltó al ver junto a las tres bolsas vacías un saco rojizo, todavía más pequeño que estas, con un hilo dorado alrededor.


Un miedo creció en él, un temor a sentir más sensaciones nada gratas, y la anterior curiosidad o valentía se esfumó.


Cogió la bolsa roja, salió de la cabaña, y la lanzó con rabia al cercano río. La corriente la llevó, y nada más supo de ella.


Dicen que aquella bolsa contenía sentimientos que nada tenían que ver con los que el joven acababa de experimentar. Quizá era esa la que debería haber sentido, la que el duende iba a dejarle antes del casual encuentro, pero nunca descubrió su contenido.


Y así es como algunos explican la existencia de muchas inexplicables sensaciones. Los duendes, desde antaño, las recogen y guardan, y luego las reparten a su parecer, esparciendo el contenido de los pequeños sacos allí donde les apetece.


Pues lo que más les llamó la atención desde los primeros tiempos que compartieron con nosotros es algo que, de uno u otro modo, todos los hombres y mujeres poseen, y de lo que ellos carecen: sentimientos.


Y al igual que ellos nos envidian por tenerlos y experimentarlos, algunos de nosotros desearíamos ser, en muchas ocasiones, simplemente, duendes en una noche como la de hoy Viernes.


Esta noche me visitarón los Duendes del Reloj y escucharón, mientras me duermo, el bello aullido de los lobos.

Al amanecer , las urracas me despertaran anunciándome que las hadas Guardianas andan cerca. Los mirlos pasearan por la hierba y al atardecer los estorninos y los gorriones jugaran con el último rayo de sol del día.

Mientras, yo, contemplare mi mundo interno y mi alma y mi cuerpo se llenara de luz, junto a toda mi familia al terminar la tarde.



En Alemán “mal sueño” es “Albtraum”, que significa “sueño del duende”.


Yo espero que esta noche los Albtraum me acompañen y me den el sueño que me merezco.





Buenas noches bichitos *




jueves, 14 de octubre de 2010

Cuando Vives lo Virtual *



En esta vida todo no es malo ni del todo bueno.


Todo es siempre relativo, o al menos eso parece.


Incluso nosotros somos relativos, tanto con nosotros mismos como con los demás.


Como bien han leído en mi información del perfil del facebook o del Blog, nadie nos ve igual, Porque uno no siempre es igual y depende de las circunstancia y con quien estemos .


Lo podemos llamar química, feeling o energía, pero hay gente con la que congenias a la primera, otra que si pero no, y otra gente que ni tragas ni te tragan aunque convivas a diario.


Una amiga dice que eso es por reencarnaciones previas en las que quedaron cuentas pendientes.


Hombre, esa teoría puede explicar las cosas, pero ni hay evidencias de que uno haya vivido antes en otro lugar y en otro tiempo, ni tampoco sería justo que siendo otro tengamos que cargar con las rémoras de un pasado que no nos suena de nada, creo yo.


También tengo una amiga que tira del zodíaco.


Como yo soy Capricornio con Ascendente Escorpio, me dice con quienes me tengo que llevar de maravilla atendiendo a mi carta astral, aunque la cosa se complica cuando yo le planteo que me parece bien que ella diga que los Capricornio nos llevamos bien con …, pero luego viene la parte de.. ya ya, si yo sé como son, mi ex era capricornio, y nada que se lía todo de nuevo porque todos los Capricornio somos iguales por lo visto o algo así… Pero qué pasaría si un Libra yo le hubiera hecho la vida imposible en alguna de esas existencias pasadas.


Mi amiga se queda entonces pensando y me saca el karma, alguna teoría zen o tira directamente de los agujeros negros en el universo( ya estaban pensando en otros agujeros seguro) jeje .


Yo, que hace años que no quiero polemizar con ninguna mujer, me quedo mirando al mar y en un rato ya me olvido de reencarnacione y de horóscopos.


A estas alturas sólo creo en el Atlántico mirado desde san Juanito, que es mi rincón para esconderme en días como los de hoy.


Pero peor que esa amiga es un conocido que está obsesionado con su blog.


Cuando lo abrió todos le animamos. Escribe de maravilla y tiene un gran sentido del humor, pero nos olvidamos que también fue siempre un obsesivo de cuidado y todas las noches quiere escrbir algo en él, sin saber si lo leen o no.


Estamos en octubre de 2010 y él ya está escribiendo entradas que se publicarán en el blog en octubre de 2014.


Lo actualiza cada noche, como les comente antes.


Al principio, cuando nos dijo que iba a tener temas en reserva y cosas programadas para cuando no supiera de qué escribir, nos pareció una buena idea, pero no pensamos que su afán previsor pudiera llegar tan lejos.


Al paso que va, terminará escribiendo entradas que se publicarán cuando él ya esté criando malvas.


Eso fue lo que le dijo el otro día la amiga de rones en un bar de la laguna cuando después de en una cena.


Le comentó que hay que vivir y que escribir al día si no queremos instalarnos en una entelequia peligrosa que nos convierta sólo en futuribles que nunca llegan a disfrutar de su existencia.


Creo que en este caso la amiga tenía razón.


Este conocido se podría morir en cualquier momento y su blog seguiría viviendo por él sacando textos de la nada.


Me da mucho yuyu pensar en esa posibilidad, pero ni con esas ha dejado atrás su obsesión. Al paso que va, en un par de años se pondrá en el 2100.


A saber lo que dejará escrito de mí para entonces o de ti.


Ahora hablando de lo más real, en la intimidad emocional: la capacidad de revelar él Yo más profundo a otra persona.


Esta unión emocional y el compartir incluso los sentimientos con este blog, hace que cada noche escriba y lo que se le pasa en el día o en esa noche por la cabeza.


Buenas noches, Bichitos Virtuales *

miércoles, 13 de octubre de 2010

Saray



Saray anoche tenía cara de muñeca, en sus ojos brillaba la alegría por vivir, en sus labios tenía una sonrisa lánguida para lo que estábamos con ella.


Saray tenia anoche unos ojos de ensueño, tras ellos podíamos ver el sueño por él próximo viaje a Cádiz con sus compañeras y amigas de la murga . También brillaba en su rostro una luz tenue, la luz de una despedida para los que estábamos con ella, y nosotros sin saberlo.


Saray amaneció con la luz de los sueños. con el aire de muñeca de porcelana, destellos de día triste y alegres al recordarla, van iluminando esta mañana y esta tarde y como no, la noche a todos sus amigos y familiares.


Saray era dulce como compota de frambuesa, sensible como piel de melocotón, humilde como el aire, el agua y la tierra por donde pisaba cada día, esa era ella.


Saray tenía sabor a helado de fresas y cantara con boca de nata, una canción de su murga, desde el cielo, con Celia Cruz, Don Enrique y Borja entre otros tantos, y el maestro Billo Frómeta, pondra la melodía a esta canción .


Saray siempre ocultaba tras su gesto alegre una sonrisa azul. Caramelo es su risa y sus besos de melocotón para sus amigas.


Saray amaneció con su luz boreal en nosotros, pensado en sus sueños, fantasías de colores, arco iris sus ojos y quería despedirse nosotros sin saberlo.


Saray entró en nuestra vida esta mañana para siempre, por las ventanas de nuestras casas, con su mirada tranquila y su sonrisa en nuestras mentes.


Saray se fue con el amanecer, a irse se llevo con ella las letras de las Marchilongas del 2011 para enseñarlas en el cielo y que sean un gran éxito, y les dejo una estrella en el local de ensaño, para darles más fuerzas y ganas para salir este año.


Saray, Saray.


Sus cabellos de algodón dorado ondean al viento en la noche de hoy.


Saray ríe, Saray ya sueña para siempre, Saray se marcho cuando el sol hoy ni despertó.


De Saray, siempre me quedara el recuerdo que fui unos de los últimos en su vida que le vio feliz y riéndose, para así irse.


Saray esta en nosotros y siempre la veremos en el muro de las murgas con un vaso en la mano y Francis le sacara una foto.


Saray y su felicidad, hará que una murga de amigas este año, sea su gran año.


Hasta siempre Saray , Hasta siempre amiga.


Hoy a las 13 horas estaremos todos los Carnavaleros en Santa Lastenia, despidiendote.


Muchos animos Amigas, un beso para todas las Marchi y Hechizadas *

martes, 12 de octubre de 2010

La muchacha de la Lluvia *



Desperté empapado en sudor.


No recuerdo si a causa de una pesadilla, o del agobiante calor que formaba parte de esas noches de un verano que creo que no se va.


Por la ventana entreabierta no entraba más que la tenue luz de la luna que crece poco a poco, por lo que está más pequeña de lo habitual. Ni un simple soplo de brisa, ni una pizca de viento que presagiara la tormenta que, decían, iba a llegar esa noche de lunes a martes de fiesta.


Me incorpore levemente, encendí la luz que tenía junto a mi cama y cogí el libro que hacía no más de un par de horas estaba leyendo.

Lo abrí por la página marcada y me adentre en mi mundo, ajeno a la realidad, acompañado por los personajes e historias que éste contenía.


E inevitablemente, me sumió de nuevo en un sueño irreal.


Me sobresalte al sonido de un terrible trueno que hizo temblar los cristales abiertos de los ventanales de mi habitación.


A éste le siguieron otros, y multitud de rayos que iluminaban esta oscura noche, cubierta la luna de negras nubes, un viento agitando las altas ramas de grandes árboles de al lado de mi casa.


Empieza a llover.


Me dirijo a la ventana para cerrarla, cuando de repente se apagaron todas las luces. Al instante, un rayo cayó a pocos metros frente a mi ventana, iluminando todo alrededor.


La lluvia arrecia, acompañada de pequeñas piedras que aumentaban poco a poco su tamaño, cuando me pareció ver a alguien en la calle.


Una muchacha. Intenta llegar corriendo a algún sitio donde refugiarse.


Empapada, las piedras la golpean, la oscuridad la envuelven.


Creí verla tropezar cuando un rayo volvía a caer cerca del lugar.


Así es. Tumbada en el suelo, magullada, levanto su cabeza hacia la ventana en la que yo me encontraba.


Nuestras miradas se cruzaron, la de ella pidiendo ayuda, la mía sintiendo lástima.


Sin pensarlo, corrí hacia la calle. Debí ayudar a aquella pobre muchacha. Quería ayudar a aquella pobre muchacha.


Abrí la puerta de mi casa y salí en dirección al lugar en el que la vi caída por última vez.


La luna, que se abrió paso en un claro entre las nubes, iluminó con un pequeño rayo la calle encharcada.

Nadie había allí.


De repente, la lluvia se apaciguó, la luz regresó iluminando tenuemente mi habitación.


Perplejo, tras mirar alrededor buscando a aquella chica, volví a mi casa, subió hasta mi cuarto.


Me asome una vez más a la ventana, abierta todavía, y mire el suelo de la calle.


Sólo quedaban los restos de aquella breve pero intensa tormenta, el cielo se despeja, mostrando de nuevo las estrellas.


Cierro los ventanales y vuelvo a la cama, empapado y frustrado por no haber encontrado a aquella muchacha.


Sin querer , mi vista se posó en el libro que estaba leyendo, abierto al azar.


La página empezaba con las siguientes frases:


"Volveré con la próxima tormenta, para que sepas que no eres tú el único que me buscas, para que sepas que no eres tú el único que arrastra ese sentimiento, sino que es compartido.


Podrás verme, pero no ayudarme, al igual que yo a tí, pues tú también vendrás a mí.


Volveré con la próxima tormenta para que dejes en ella tus miradas a la calle, como has hecho esta vez.


Volveré con la próxima tormenta para que sepas que no estás solo.


Para que sepas que un día me encontrarás.


Y yo a ti, en una noche como la de hoy, quizás."


Que descansen, con el olor y el ruido de las gotas de lluvia caer.


Feliz noche de Fiesta Bichitos *