La Música de Sergio

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Noche de los Muertos Vivientes *




No podía conciliar el sueño. Eran las 2.30 de la madrugada de aquel lunes del día de todos los Santos del 2010, en el que se suponía que estaría de fiesta con algunos amigos, después de la cena. Pero la lluvia opacó todos los planes de quienes teníamos la esperanza de alborotarnos esa noche.

Como siempre en días de fiestas, tiene el encuentro familiar y de amigos y el resto de la noche no tiene sentido, A nosotros eso de halloween,como que no nos gusta nada de nada.

Nada mejor que salir de casa con unos cuantos rones en el cerebro para luego no parar de hablar y de hablar. Para un no tan joven como yo, es la ley de la vida. Mi soltería me lo reclamaba y yo estaba ansioso por darle rienda suelta a la diversión noctámbula de una noche de fiesta.

Pero esta noche de fantasmas y Muertos vivientes, se canceló todo desde las 22.30 de la Noche, cuando las primeras gotas comenzaron a caer.

Esperamos un rato, pero en vez de amainar, la lluvia arreció a niveles sorprendentes.

Varios árboles se cayeron cerca del edificio donde vivo , pero sin saldos que lamentar.

Definitivamente la noche iba a ser suspendida de toda fiesta.

Mi mente estaba programada para ir a dormir tarde aquella noche, por eso no podía pegar un ojo; acostado en la cama, pasando de canal en canal mi televisor ahora con esto de la TDT, vi pasar las horas. A eso de las 2.40 a.m. dejó de llover completamente, como que si se hubiese cerrado el grifo y decidí salir.

Llamé a dos amigos, pero ambos estaban dormidos, ni siquiera contestaron al móvil.

Quien sí atendió fue Martín, pero para decirme que estaba loco, que cómo era posible que después de tanta lluvia yo lo estuviese llamando para salir a tomarnos unos rones. Colgó.

Me puse una chaqueta, unos vaqueros de la buena suerte y me comía unas galletas mientras bajaba por la escalera hasta la calle.

Al llegar allí escuché a alguien intentando infructuosamente arrancar un coche. No le di mucha importancia hasta que escuché una mentada de madre a todo pulmón. Más allá del improperio, lo que más me llamó la atención fue que la voz que lo pronunció era femenina, y eso alertó a mis instintos.

Caminé en dirección a donde provenía la voz y el sonido del motor al querer encender.

Una joven como de unos 26 años estaba dentro de un Mercedes del 69, blanco, dándole al swicht del encendido hasta casi doblar la llave.

Se veía algo preocupada.

- Creo que será imposible que lo enciendas.

Irrumpí.

- Es mejor que dejes de intentarlo si no quieres dañar el arranque.

Una mirada de rabia me escaneó de arriba abajo, pero no pronunció ni una palabra. Di una mordida a otra galleta e intenté alejarme.

- Si sabes tanto de mecánica, ¿por qué no me ayudas?

Me dio risa escuchar su voz de malcriada, pero no esbocé ni la más sutil de las sonrisas. Simplemente la vi a la cara y regresé.

- Era precisamente lo que quería ofrecerte, pero por lo visto no quieres ayuda.

- No es eso; - respondió la mujer, ya con una voz más calmada, lo que pasa es que estoy súper apurada y a esta chatarra se le ocurrió dañarse en este preciso instante.

- Pudiera traer mi coche hasta aquí e intentar auxiliarte, pero no tengo cables en mi coche para cargar tu batería. Así que de nada serviría. Déjame pensar…

Sin siquiera premeditarlo, la muchacha me dice que si no es mucha molestia que la lleve hasta donde ella pudiera tomar un taxi. Algo internamente me decía que sí, que lo hiciera. Pero no lo hice de inmediato. Lo pensé por unos segundos. Al ver que no contesté de ipso facto, la mujer se levantó del asiento del coche, alargó su mano derecha al frente y buscó estrechar la mía.

- Sandra.

- Fran. -Respondí.

Al verla de pie pude constatar que casi llegaba a mi altura (mido un metro ochenta centímetros), su cabellera era negra, sus rasgos faciales eran finos y bien definidos.

Su nariz era, en extremo, perfilada; su boca de labios delgados y sensuales. Realmente bella. Debajo del suéter, que llevaba puesto, se dibujaban dos enormes senos.

El resto de su figura la descubriría momentos más tarde. Pero no desviemos los acontecimientos en su estricto orden cronológico.

Así pues, sería un demente si no aceptaba llevar a aquella hermosa mujer, incluso al mismísimo Infierno si así lo pedía. Así que, luego del protocolo de la presentación, le pedí que cerrara bien su coche y que me acompañara al mío.

- ¿Vives aquí, en este edificio? Le Pregunte

- Sí, pero tengo llevo poco tiempo. Me mudé hace un par de semanas.

Al verla caminar a mi lado, pude darme cuenta de que se trataba de una hermosa mujer.

No sólo por su fisonomía, sino también por la forma de hablar, de expresarse. Imaginé que era una profesional, aunque no pregunté de entrada; sabía que la noche podía deparar nuevas aventuras, mi instinto me lo decía.

Subimos a mi coche, y fue en ese instante cuando le pregunté a dónde la llevaba.

- Debo buscar a una amiga, es mejor que me dejes cerca de una parada de taxis y yo luego resuelvo.

- Pues, no. Dije con rotundidad. Te llevo a donde debas ir, y si tienes que buscar a una amiga, lo haremos.

Levantando las cejas, sorprendida por mi tono tajante y decidido. Sandra no tuvo más que aceptar.

Salimos del estacionamiento, rumbo a casa de su amiga.

- Y, ¿tú qué haces despierto a las 3.00 de la madrugada? Preguntó.

- Bueno, es una historia larga. Le dije, mientras dosificaba el aire acondicionado del coche. Para hacerte el cuento corto, la lluvia arruinó mis planes de esta noche De Hallowen que dicen los No Canarios. Sin embargo salí a tratar de no perder toda la jornada.

- ¿Quiere decir que vas a beberte algo?

- Exacto, mi querida amiga. ¿Tú vas a buscar a tu amiga para iniciar un plan similar?

- Sí.

- Entonces ya no beberé solo.

Una pícara sonrisa me convidó de inmediato a la tertulia. Sólo esperaba que su amiga no fuese una de estas muchachas recatadas, que piensan en novios perfectos y matrimonios con velo y corona sin sexo pre-marital.

Me dispuse a tomar la autopista. La lluvia no había amainado del todo y aún algunas gotas caían sobre el parabrisas de mi coche. Por momentos me sentí algo tímido al tener a aquella mujer en mi coche, pero decidí ir al ataque. Sólo me frenaba algo: si la amiga era más hermosa que ella, entonces me iba a arrepentir de flirtear con ella. Lo reconozco: soy así.

- ¿Por qué decidiste salir con esta lluvia? Pregunté.

- Tenía que salir, dijo, con una voz muy convincente. Si no lo hacía me iba a morir como un vampiro sin sangre y en una noche como la de hoy, era lo que podía pasar.

Su escalofriante comentario estuvo acompañado de una fingida sonrisa, a la que no le di importancia. Continuamos el camino.

Llegamos a la casa de su amiga, dentro de una urbanización poco conocida de la Laguna.

Al llegar al frente de la casa se apagaron las luces de interior y la puerta de madera se abrió para dejar salir a una mujer blanca, de 1,75 metros de estatura, aproximadamente.

Su cabello era negro como la noche y largo hasta un poco más debajo de los hombros.

Su figura era delgada pero definida. Su rostro, el cual no pude ver hasta que abordó el coche, era de una belleza algo salvaje, pura e inocente a la vez. Sus ojos eran azules, de intensa hermosura.

No llevaba mucho maquillaje y su ropa negra hacía resaltar lo blanco de su piel. Me di la vuelta para verla mejor y esperar que su amiga me presentara. Agradecí a Dios y eso que soy Ateo, por no haberme tirado encima de la mujer que llevaba a mi lado, pues su amiga me gustaba más, muchísimo más.

- Ella es Miriam ,dijo Sandra, mi amiga

- De verdad es un inmenso placer, Miriam, dije mientras alargaba mi mano para estrechar la de ella.

Sin querer perder más tiempo arranqué del lugar con esas dos bellezas abordo. No quería que la luz del amanecer estropeara el momento. Pregunté a dónde querían ir y me dijeron que ellas me guiarían, que iríamos a un lugar exclusivo.

Conducí por alrededor de 30 minutos, por la carretera vieja saliendo de la ciudad. De verdad, en todos mis años de Fiesta y amaneceres con mis amigos, no había conocido nunca un lugar que quedara por aquella zona. Ciertamente debía tratarse de algo exclusivísimo y eso es raro en mí.

En plena carretera, Sandra me pide que doble a la izquierda. Iba a dar contra un arbusto si le hacía caso. Frené y le pregunté si estaba segura. Su respuesta fue tan convincente y decidida que no me quedó ninguna duda en hacerlo. La trompa del coche se abrió paso entre los arbustos y el matorral. Sentí que caíamos a una especie de zanja, pero no muy pronunciada.

Miré el rostro de Sandra para ver si estaba confundida o extraviada en la ruta, pero su cara me decía que esperaba con excitación la aparición de algo frente a nosotros. Entre tanto monte y rutas inciertas, desembocamos a una especie de camino de tierra. Me pidió que lo tomara.

Avanzamos unos 500 metros y llegamos a una especie de colina. Me ordenó que frenara y que tocara la pita del coche.

Al hacerlo, unas luces se encendieron. Dos enormes faros me cegaron por completo.

Una voz masculina me pidió que avanzara.

En la colina frente a nosotros había una puerta perfectamente camuflada. Una escotilla que se abría al pie de aquella pequeña montaña.

- ¿A dónde me llevan? -Mi voz reflejaba claramente mi temor.

- No te preocupes -dijo Miriam, es algo exclusivo que vas a disfrutar muchísimo.

Me imaginé un millón de cosas. Mi mente no dejaba de pensar. Mis células estaban alerta al 100% y mi corazón bombeaba más sangre que nunca.

Al pasar la entrada al pie de la colina, una vía de asfalto, dentro de una especie de túnel bien alumbrado, se presentaba frente a nosotros.

No veía a nadie cuidando la entrada. Conduje a baja velocidad hasta llegar a otra puerta que estaba cerrada.

Por el estrecho túnel sólo cabía un vehículo y de cada lado sólo había paredes de concreto gris.

La puerta se abrió elevándose del piso. Unas luces frontales dejaban dibujar la silueta de lo que parecía ser un hombre, ¡armado! Dije para mis adentros: “este es el fin”.

Fusil en mano, el hombre de chaqueta negra de cuero y pantalón oscuro se acercó al coche. Yo estaba que casi me cagaba encima. No quería darme la vuelta a donde estaban las muchachas para que no vieran el miedo en mis ojos. Bajé el cristal para atender al hombre.

Se inclinó para ver quiénes venían dentro del vehículo.

- Hola, Aday. Dijo Sandra con voz de confianza.

- ¡Caramba! Pensé que no iban a venir hoy.

La voz del hombre por momentos me tranquilizó, pero no del todo.

- Es que la lluvia nos retrasó un poco . Dijo Sandra, en respuesta al saludo del hombre de negro, pero mi amigo nos trajo.

- ¡Qué bien, muchacho! -Dijo el hombre mientras metía su pesada mano dentro del coche para darme golpecitos en el hombro.

Con la misma efusividad, el hombre del fusil, Aday, nos pidió que avanzáramos y que aparcara él coche en el mejor puesto que encontráramos. Era un enorme aparcamiento. Hummers, Mercedes Benz, Lamborgini, Porsche, Ferrari, eran algunas de las marcas de vehículos que pude ver estacionados allí; incluso un par de Ducatti y tres Harley Davison estaban aparcadas cerca de la entrada del “exclusivo” lugar.

Ya un poco más calmado, me bajé del coche junto con las muchachas. Sus rostros dejaban ver lo emocionadas que estaban de haber llegado al sitio. Yo estaba un poco “cortado”, no sabía cómo comportarme en aquella situación, pero ellas me ayudaron. Cada una se colocó a mi lado tomándome de mis brazos, de manera de entrar así a lugar.

Otro vigilante, vestido de la misma manera que Aday, estaba apostado en la entrada al lugar. Al verme con las muchachas hizo una leve reverencia con su cabeza y nos abrió las puertas del lugar.

Un vapor oloroso se estrelló en mi rostro, mientras que la música empezaba a penetrar por mis oídos. Luces de neón, láser, humo y mucha gente ocupaban la totalidad del enorme espacio que se encontraba justo debajo de la entrada a aquel extraño lugar. Había que bajar una escalera de dos niveles para llegar a la pista de baile. Había tantas mujeres como hombres, todos bien vestidos y con sus bebidas en la mano.

Avanzamos entre la multitud. Las muchachas saludaban a algunos de los allí presentes, quienes además dirigían una mirada de escrutinio a mi persona. Yo me sentía confiado de andar con aquellas bellezas, pero no estaba seguro cómo comportarme en aquel lugar.

Llegamos a un lugar donde había varias mesas. El lugar era más oscuro que el de la pista de baile.

Allí encontramos una mesa vacía y nos sentamos en unas sillas bajas pero cómodas. De inmediato, un hombre vestido de cuero negro y peinado extrañamente se nos acercó preguntando qué desearíamos beber.

Sandra pidió un vodka con hielo, mientras Miriam ordenó un mojito cubano. Al dirigirse a mí, el hombre me vio como si me tratara de un intruso. No le di importancia y le pedí un ron con hielo, no me atreví a pedir un Arehucas y menos ahora que no puedo ni verlo con el nuevo cambio de" Etiqueta Colonial". Tomó nota y se alejó.

- Es algo exclusivo este lugar ¿no? -Dije, tratando de romper el hielo.

- Sí -dijo Miriam-, pocas personas saben que existe.

Las personas alrededor iban muy bien vestidas, las mujeres eran bellísimas y los hombres parecían salidos de un gimnasio. Además de exclusivo, parecía que el lugar era excluyente, pues me pareció que había que ser bello para estar allí. Quizá por eso la mayoría de las personas me veían con extrañeza. Pero poca, o ninguna, importancia le di al asunto.

Llegadas las bebidas, comencé a tomar los primeros sorbos, no sin antes haber brindado con Miriam y Sandra. Esta última le pidió al mesero que le agregara al trago algo parecido a la granadina, lo cual le dio un llamativo tono rojizo a su vodka.

La música era una muy buena versión de temas muy variados, muy bien mezclados por un Dj que se encontraba en las alturas de la disco. La gente se divertía, bailaba y, los más intensos, se besaban con frenesí. Hombres con mujeres y mujeres con mujeres.

El ambiente parecía penetrar mi ropa y rasgar mi piel, buscando convidarme a entrar el calor.

Sandra bailaba sentada en su silla y Miriam bebía y reía. Se podía ver que disfrutaban estar allí. Yo, sorbo a sorbo, fui entrando en ambiente. Ya la timidez se había alejado de mí. Pedí tres copas más y seguimos bebiendo.

De pronto, Sandra nos invitó a la pista.

Había mucha gente bailando, pero logramos ubicarnos entre ellos para disfrutar de aquella penetrante música. Sandra era la más erótica bailando, poco a poco fue contagiándonos a Miriam y a mí con su estilo salvaje y alocado, estrujando su cuerpo con el de nosotros y tomándonos de las manos.

Al cabo de unos segundos, los tres bailábamos acompasadamente al ritmo de la música. Los tragos habían comenzado a hacer su trabajo.

Entre el frenesí del baile, Sandra me tomó por la nuca mientras su cadera llevaba un erótico vaivén que me incitó a seguirlo. Su frente se pegó a la mía y nuestro sudor se combinó irremediablemente.

La tomé por la cintura y la pegué más a mí. Acto seguido ella se dio la vuelta y pegó sus esponjosos glúteos al cierre de mi pantalón. Puse una mano sobre su vientre y fui bajándola poco a poco, pero algo me detuvo: Miriam se había colocado detrás de mí, tan cerca como estaba yo de Sandra, y su mano detuvo el intento de la mía. Estaba en una especie de sándwich, donde yo era el hirviente “relleno”.

Así seguimos unos cuentos compases más, mientras nos sumergíamos en tan erótica danza. La vergüenza de los recién conocidos había quedado en el pasado. Yo estrujaba mi ya erecto pene en los glúteos de Sandra, mientras Miriam me emulaba frotando sus senos de mi espalda.

Sentía que entrábamos en calor uno detrás del otro. El baile siguió su flujo natural, hasta que tuve a Sandra frente a mí, sus enrojecidas mejillas y su sudor bajando por sus sienes la hacía aún más hermosa y apetecible. Sus labios entreabiertos por el furor del baile eran una incitación escrita con mayúscula, quería besarla y sentía que ella quería que lo hiciera.

Me dejé llevar por ese primitivo instinto, pero una mano se interpuso entre su boca y la mía. Era Miriam, quien impidió que probara aquellos libidinosos labios rojos. Pero mi sorpresa fue minúscula, pues no había impedido el ósculo, únicamente, lo que realmente quería era besar ella a Sandra. ¡Y lo hizo!

Mi pulso se aceleró mucho más, mi excitación subió a límites incontrolables y creo que media disco notaba mi erección. Al ver a aquellas dos hermosuras besándose frente a mí no supe qué hacer. Luego de aquel húmedo beso ambas me miraron y fue Sandra quien buscó mi boca con la suya. La besé lentamente. Su boca era puro fuego; su lengua una especie de nube hecha de serpientes que envolvía a la mía con frenesí. Acto seguido Miriam me besó. No lo recuerdo bien, pero creo que seguíamos moviéndonos al ritmo de la música.

Los movimientos eróticos que practicamos instantes antes eran ahora más intensos. Ya no había pudor. Decidí actuar con más libertad. Con Sandra frente a mí tomé sus manos y acerqué su cuerpo al mío, tomándola por sus nalgas fuertemente y estrujando mi ingle en su vulva. Eso la excitó y me lo dio a entender con un profundo beso que buscó mis amígdalas algo malitas por cierto. Miriam seguía a nuestro lado, acariciando su propio cuerpo con ambas manos.

Todos los bailarines en ese momento parecían poseídos por el mismo espíritu erótico que nos poseyó a nosotros. Era una jauría sexual en pleno ritual.

Miriam se desabotonó un par de broches de su blusa y sus senos se presentaron imponentes frente a mí. Sin dudarlo un solo instante metí mi nariz en la hendidura que ambos hacían, mientras mis manos acariciaban los espacios en los que mi boca no podía laborar.

El sexo entre nosotros tres era inminente, pero me pregunté: ¿lo haríamos en plena pista? Lo dudé por un instante, pero a fin de cuentas estaba decidido a hacer lo que fuera necesario, pero esta noche buena era mía, me sentía el dueño de la isla.

La música parecía subir de intensidad, el ritmo era más acelerado y nosotros tres ya no podíamos con tanta lujuria. Miriam nos tomó a Sandra y a mí por una mano y nos sacó de la pista. Por momentos pensé que detenía nuestro placentero juego sensual para siempre, pero no. Pasamos de largo la mesa donde estábamos antes y seguimos rumbo a otro ambiente dentro del lugar.

Cerca de la pared que delimitaba a aquel sitio, unos lugares más reservados, con camas vestidas de seda roja y dorada, con cortinas de pedrería se presentaban ante nosotros incitantes.

No me dio tiempo de apreciar con detalles el lugar y saber si alguien podía fisgonearnos mientras nos devorábamos allí dentro, pues Miriam prácticamente nos arrojó a Sandra y a mí sobre la mullida de enormes dimensiones.

Ella, por su parte, se subió quedando de rodillas frente a nosotros, cerró detrás a sus espaldas la gruesa cortina y de quitó la blusa de un solo tirón. Sus senos desnudos y enormes quedaron vulnerables frente en frente de Sandra y a mí.

Rozó sus pezones para hacerlos endurecer y le pidió a Sandra que se los lamiera, a lo que ella respondió inmediatamente. Yo, sin perder tiempo, me quité la camisa y lenta y decididamente despojé a Sandra de su pantalón de cuero, dejando ante mis ojos sus desnudos y blancos glúteos.

La ropa interior no era su mayor afición. Mientras Sandra lamía, chupaba y mordía los senos de Miriam, yo me las arreglé para lamer su ...., colocándome acostado boca arriba por debajo de sus piernas.

Los gemidos comenzaron a aparecer, primero de Miriam y luego de Sandra. Yo traté de hacer mi trabajo lo mejor que pude. Me sentía henchido de tanto placer al ver a aquellas dos hembras darse placer una a la otra. Mi mente estaba nublada por el furor de aquel momento, por instante me dejaba llevar por el ritmo incontrolable de la situación. Creo que por momentos llegué a salirme de mi cuerpo, pues hay cosas que no recuerdo con claridad.

Lo cierto es que, después de saborear la húmeda vulva de Sandra, sentí cómo Miriam se deshacía de mi pantalón y mi bóxer, dejándome desnudo en la cama y tomándome todo, el cual llevó a su boca caliente y complaciente donde ustedes piensan. Yo, mientras, seguía mi cunnilingus con Sandra.

Al cabo de un instante, le pedí a Miriam que se detuviera, mi eyaculación parecía inminente y no quería estropear el momento. Me arrodillé frente a ambas y besé a Sandra, luego a Miriam, después nuestras bocas se unieron en u triple beso. Miriam comenzó a besar mi cuello mientras Sandra mordía mis tetillas. Creo que no podía sentir más placer en aquel momento.

De pronto, sucedió algo que no sabría explicar con exactitud, pero trataré de hacerlo lo mejor posible: sentí como una especie de mordisco en mi cuello, por momentos pensé que se trataba de una especie de juego sexual de Miriam, pero segundos más tarde me percaté que no era así; me estaba abriendo dos orificios con sus dientes (o quizá colmillos) en mi cuello.

No estoy seguro, pero creo que sus dientes aumentaron de tamaño y sus colmillos se debieron afilar como agujas. ¡Dios mío, estaba siendo atacado por dos vampiresas!

Intenté detener a Miriam, pero algo no me dejó hacerlo. Sandra bajó hasta donde ustedes piensan y emuló a su amiga en su afán de dejarme sin sangre. Por momentos pensé que se trataba de una especie de alucinación a causa del licor, pero no era así. Dos vampiresas me estaban chupando la sangre, literalmente.

Pero, a pesar del pánico que sentí, de lo confundido que estaba en ese momento, no dejé de sentir placer. Incluso, creo que se incrementó mi excitación.

Al principio, las mordidas que me propinaban Miriam y Sandra me provocaban un pequeño ardor, pero luego el placer que sentía era indescriptible. El juego sexual estaba ahora teñido de un rojo sangre, pero no dejaba de ser erótico y celestial.

Miriam, con su boca algo ensangrentada, se recostó en la cama y me pidió que le diera placer lamiéndole su vulva.

Cual adicto a una droga, llevé mi boca hasta su vagina y comencé a lamer, chupar y morder su abultado clítoris. Su vulva era realmente grande, carnosa. Mientras, ella le hacía lo mismo a Sandra quien se encontraba encima.

Eran unas lobas hambrientas, dos verdaderas vampiresas en toda la extensión de la palabra.

Luego de haber saciado a Sandra hasta el orgasmo, me pidió que la penetrara. Mientras acariciaba su propio clítoris con sus dedos, me pidió que la penetrara, que le diera todo el placer que ya ella me había dado.

El interior de su vagina estaba extrañamente caliente, casi podría decir que me quemó lo mio, pero seguí adelante. A Miriam le excitó ver cómo penetraba a Sandra, y vino a darme besos ardientes mientras mis impeles hacían estragos en el ardor que sentía Sandra.

Miriam se recostó al lado de Sandra, boca arriba, y comenzó a masturbarse mientras nos veía a nosotros salvajemente.

Sentí por momentos desvanecerme entre la pérdida de sangre y el furor de la orgía, pero me mantuve despierto porque no deseaba perderme un solo instante de tan singular noche.

Cuando había pensado que la adicción a la sangre de mis amigas había sido zaceada, Miriam arremetió contra mis muñecas, buscando desesperadamente su cara interna para asestarme otro mordisco sanguinolento, el cual me dejaría con unos cuantos mililitros menos de mi vital fluido.

Estaba acostado con Sandra encima, cabalgando cual jinete del demonio y con furor incontrolable, mientras Sandra me desangraba por mis extremidades.

De pronto, y casi sin estar buscándolo, el torrente de semen comenzó a fluir copiosamente por mi, ante la golosa escena que presentaban Miriam y Sandra en busca de una buena porción en sus labios, como si de sangre se tratara.

Era irónico estar ahí acostado, casi sin fuerzas y ver como ese par de lobas me dejaban sin fluidos corporales, estaban saqueando mi cuerpo y yo débil y enclenque no podía, por lo menos, aprovechar el morboso escenario que ante mí se elevaba.

Intenté levantarme, pero ya no tenía fuerzas para hacerlo; caí una vez más sobre mi espalda, casi enterrado sobre el grueso edredón de seda que cubría la cama. A pesar de mi estado de debilidad no había perdido el conocimiento, aún mantenía los ojos abiertos y mi cerebro funcionaba a cabalidad, eran mis actitudes motrices las que no respondían.

Allí, moribundo y desangrado veía cómo Sandra y Miriam seguían besándose y acariciándose una a la otra, como intentando agotar ese torrente de excitación que aún corría por sus venas, esas mismas por las que ahora fluía mi sangre.

Una vez terminada la sesión de lesbianismo, ambas posaron sus miradas sobre mí y con picardía y complicidad se hablaron al oído.

Acto seguido cada una se acostó a cada lado de donde yo estaba y sin mucho reparo clavaron nuevamente sus colmillos, tan afilados como antes, a cada lado de mi vulnerable cuello. Intenté detenerlas, pero lo único que pude fue rozar sus pezones, lo que me provocó una nueva erección.

Al notarlo, Sandra se dirigió directo a mi pene y lo mordió con ferocidad. Este fue mi último recuerdo; mi cerebro dejó de funcionar.

No recuerdo absolutamente nada de lo que aconteció posteriormente.

Mi cerebro me pidió despertar para verme dentro de mi coche, con un dolor de cabeza de esos de historia, estacionado frente al edificio de donde nunca debí salir aquella noche.

Mi reloj marcaba las 9.30 de la mañana. Al sentirme más lúcido, bajé el parasol y me vi las marcas de las mordidas en mi cuello; rosetones con puntos de sangre coagulada.

Idénticas marcas en mis muñecas. En ese momento no quise ver mi pene, el cual estaba igual de marcado. No sabía qué hacer; ir a un hospital me parecía absurdo, ilógico. ¿Cuál sería la explicación que le daría a los médicos? Era una locura intentar ir a un sitio así, sin siquiera saber qué decir.

Tomé la decisión de irme a mi casa, pero pensé por un momento en buscar a Sandra, quizá estaba en su casa y así podría hablar con ella.

Al bajar al aparcamiento busqué el Mercedes blanco, pero no había ni rastro de él, y mucho menos de Sandra. Subí al piso de mis vecinos. Creo que les asuste mi apariencia, pero más aún le extrañó mi pregunta: ¿Una mujer recién mudada con un coche blanco?

Por momentos pensé que estaba loco, pero al verme las marcas en mis muñecas sabía que no lo había soñado.

Al edificio no se había mudado nadie en casi un año, no había registro de una visitante con las características de Sandra. Simplemente nunca había estado allí.

Con la poca fuerza que me quedaba, fui en busca de Miriam, a la casa a donde la habíamos ido a buscar la noche anterior. Y, ¿qué creen? No vivía nadie en esa casa.

¡Estaba completamente abandonada desde hace más de 5 años! Eso fue lo que me dijo un vecino.

Casi moribundo, con mi camisa manchada en sangre y con una sensación extraña en mi cuerpo, no puede evitar el vómito. Me aferré a la puerta de mi coche para no caerme, recuperé un poco las fuerzas y me dirigí a la solitaria carretera por la que anoche habíamos transitado rumbo al lugar misterioso.

Entré por la misma zona. Las marcas de mis neumáticos estaban aún en la tierra.

Avancé con velocidad y al llegar a la colina lo que encontré fue una montaña maciza, sin rastro alguno de puerta o entrada secreta.

No había nada que se pareciera al pasadizo secreto que había penetrado la noche anterior. Pensé que enloquecería, estaba aturdido y el llanto sobrevino a todo. Lentamente arranqué mi coche rumbo a mi casa.

Una vez allí, analicé con más detalle mis heridas. Un baño me hizo recuperar mis fuerzas, aunque el sueño ya era inminente. Debía descansar, mi cuerpo lo reclamaba. Caí como una piedra sobre mi cama.

Cuando desperté vi mi reloj, eran las 5.00 de la tarde del día 1 de Noviembre. Sentí que había dormido más, pero apenas serían unas 6 horas.

Mi sorpresa fue que al encender la TV me sorprendió ver cosas raras. Confundido por la situación, me fui a buscar mi teléfono y marqué a la casa de Sergio.

- Caramba, por fin apareces, fue su primer comentario. Te estuve buscando ayer, pero no te encontré por ninguna parte, ni en tu casa estabas.

- ¿Ayer? Pregunté.

Sí. Pensé que irías con nosotros a celebrar las fiestas. Te estuvimos esperando, pero no llegaste nunca.

- Espera un momento. ¿Qué día es hoy?

- ¿Cómo? ¿Estás borracho?

- Hoy es el Día de Todos los Muertos.

- No te lo puedo creer.

Sin titubear y sin darle explicaciones a Sergio colgué el teléfono. Había dormido más de lo normal.

Ni siquiera me levante para orinar ni tenía hambre. Respiré profundo, necesitaba aire fresco. Cuando llegue al balcón, la luz del atardecer pegó de mis ojos, casi encegueciéndome por completo, no la pude soportar.

Caí al piso como si se tratara de una ráfaga de metralla lo que me había hecho retroceder.

Recostado a la pared de mi salón pensé lo peor:

SOLO BEBERE AREHUCAS BLANCO, LA PRÓXIMA VEZ DE FIESTA.

jueves, 28 de octubre de 2010

Mi Abuelo Criador de Sueños *



Esta noche recuerdo a mi abuelo Ricardo, que vive en Cuba... lo recuerdo con el gesto melancólico, mirada ausente y manos temblorosas.

El criaba los sueños en una enorme jaula de bambú, según el me contaba.

No le importaba que se tratasen de complicadas quimeras o de las pequeñas fantasías de un recién nacido que aún no sabe con que soñar, a todos les daba el mismo trato y dedicación.

Llegada la noche, con metódicas costumbres, justo a la hora en que el Sol comienza a ser recuerdo, abría la puerta de la enorme jaula para que los sueños volasen con libre albedrío en busca de un lugar en el que asentarse.

Los observaba irse, noche tras noche seguía su alocado vuelo hasta que el último de ellos se perdía entre la inmensa oscuridad.

Era en ese instante cuando una pequeña lágrima recorría su mejilla dibujándole una cicatriz que parecía de cristal.

De vuelta a su cama le esperaba otra noche de insomnio, de los sueños que criaba ninguno con él se quería quedar.

Quizás uno de esos sueños de los que cría mi abuelo, lo tengas tu en esto momentos en ti, esta noche.

Felices sueños bichitos y que lo disfruten *

miércoles, 27 de octubre de 2010

Y, mientras tanto, Ella ... *




Miró alrededor buscando no sabía muy bien qué, y por una casualidad que tal vez no fue tal, lo vi.

Tan real como ideal, no pude apartar mis ojos de ella.

Y a la vuelta de la esquina, como cada mañana, Ella espera la llegada de algún comprador. Ella vende cupones de la OID, es ciega, y con ellos se gana la vida.

Ya hace tiempo que conozco a mi vendedora. Y la llamo así, porque sólo le compro a ella. Me da suerte hacerlo, aunque nunca pasé de unos euros de beneficio.

Debo ser algo supersticioso, pero si no voy a su encuentro cada mañana, pareciera que no me enfrento a la jornada con entusiasmo.

Fue una desapacible mañana de este octubre cuando la conocí.

Me disponía a coger la guagua para ir al encuentro de una reunión de trabajo. En la espera, oí la voz de la vendedora decir..."cambie su suerte, ...hoy es su día".

Sin pensarlo me dirigí a ella y le pedí que cambiara mi suerte. Ella con una sonrisa me contestó.

- Yo sólo le deseo suerte, cambiarla depende de usted.

A la mañana siguiente volví a agradecerle que me hubiera dado suerte.

La reunión de trabajo fue maravillosa y por primera vez, después de muchos años en mi partido, empezaban a valorarme y ese día se dio un cambio a las miradas de mi alrededor, hacia mi ...

- Puede darme hoy suerte también -le dije, acercándome a ella.

- Pues claro, esa es mi intención. Si pone ilusión, la suerte estará de su parte.

Le mostré el cupón del día anterior para que lo comprobara. Sabía que no tendría premio, pero Ella me lo confirmó con una sonrisa. Guardé el número para conservarlo, sería como un amuleto.

En días sucesivos fui, sin faltar uno, a la esquina de la suerte, así me dio en llamarla.

Más que buscar un golpe de suerte, coger un pellizco que me llenara los bolsillos, deseaba encontrarme con Ella. Estaba convencido de la positiva influencia que ejercía sobre mí.

Ella es ciega desde los diez años. Una gripe se apoderó de su cuerpo frágil y enfermizo, y todo se le complicó hasta la ceguera total.

Casi nunca tenía premio el número que escogía. Es más, se me había metido en la cabeza que me iría mejor el día sin que consiguiera ni la devolución de lo invertido.

Por eso, cuando al fin salió premiado el número que llevaba con unos euros, decidí no ir esa mañana a trabajar.

Al mismo tiempo, ya estaba invitando a Ella a desayunar. Aunque se mostró reacia a abandonar su puesto, después de insistirle mucho, aceptó.

A pesar de los breves encuentros diarios, una sincera amistad fue haciéndose con el tiempo.

Ella sabía decirme las palabras justas cada día. Su mirada, a través de sus gafas oscuras, se diría más certera, más profunda, que cualquiera otra por muy minuciosa que ésta fuera.

Fue especial el domingo que salimos por fin juntos. Paseamos por la playa, almorzamos en aquel kiosco del puerto y me pidió que la llevará al cine. No me sorprendió nada su petición, estaba seguro que no necesitaba los ojos para ver.

Ya en la sala experimenté sensaciones, inimaginables hasta entonces para mí, al permanecer toda la película cogido de su mano mientras le describía escenas y paisajes.

Al finalizar la proyección pude comprobar que Ella había percibido matices que yo no alcancé a ver ni por asomo.

A pesar de nuestra creciente amistad, de salir juntos en varias ocasiones, aún no se había formalizado la relación. Lo cierto era que yo no acababa de pedírselo y ella se mantenía discreta y reservada.

La crisis fue la excusa que le dieron antes de echarle del trabajo. No se lamentó de su suerte, pues se dijo..."ahora cambiará de nuevo mi suerte".

Y, aunque parezca increíble, no fue otra que la suerte de ser agraciado con el mayor premio de la lotería.

Cuando aparecí por la esquina donde Ella esperaba pacientemente con sus cupones de lotería, ella ya me sintió.

Al coger sus manos y besarla, lo supo inmediatamente...

- ¿A que te cambió la suerte?

- Sí, y a ti también, si quieres.

Quiso y quise ...

Ya no vuelve a diario a la esquina.

Actualmente estudia psicología.

Y, mientras, yo escribo...

Buenas noches bichitos *

lunes, 25 de octubre de 2010

Va de Huevos Hoy *








Hay compromisos superiores e inferiores. Personas que se comprometen y personas que jamás se comprometerán.

Personas que se comprometen con el bien y personas que se comprometen con el mal.

Lo único que puedo esperar razonablemente es que las cosas cambien. Que la gente cambie. Que nada permanezca estático, inmóvil, y fijo por toda la eternidad.

Y es en el devenir de la historia, donde se plasma nuestra trayectoria real. Eso es lo que molesta.

Lo que se siente urticante. Lo que libera, cuando parece dañar.

Porque no hay nada más beneficioso que enfrentarse cara a cara con la verdad.

Es mentira que protegemos a alguien cuando callamos.

Lo dañamos más.

Es mentira que nos protegemos a nosotros mismos al silenciar.

Nos metemos en mundos irreales, fantasías sin punto de contacto con la verdad.

Nos desviamos. Perdemos el rumbo. Y si no estamos atentos, no regresamos jamás.

La cordura es compromiso. La locura una fuga nada más.

Escapamos de la realidad que vivimos porque es más cómodo y sencillo. Porque duele enfrentar la realidad.

Duele estar conectados todo el tiempo. Exige un esfuerzo. Un aprendizaje. Una voluntad.

Comprometerse con algo o con alguien es una decisión personal. Evitar esta decisión es un engaño. Porque quien no se compromete con algo, está comprometiéndose con algo mas.

No existe la vida independiente, descomprometida, light. Eso, es pura fantasía nada más.

Pero los compromisos no son todos iguales. Hay compromisos mayores y menores. Llegar a la hora justa a un lugar, no es tan importante como proteger la vida. Hay cosas que no deben eludirse. Hay cosas que pueden postergarse, o se pueden cancelar.

A mí me gusta escribir, y al escribir me comprometo. Escribir para mi no es fácil. Escribir no es gratis. Escribir tiene su precio en tiempo que uno le dedica.

Escribir provoca que las personas se identifiquen. Que me acepten y que me rechacen. Que me amen o que me odien.

Y lo peor que podría pasarme a una modesta persona que le gusta escribir más o menos cada noche,es resultar completamente indiferente. Ignorado. Menospreciado. Reducido al anonimato. Escondido. Ocultado. Acallado.

Quienes te propongan que no te expreses, por la razón que fuera, quieren anularte como persona. Te faltan el respeto. Menosprecian tu validez. Pero fundamentalmente no te aman, ni nunca te amarán.

Son hipócritas sin alma, que lo único que pretenden es que en todo lo que emprendas te vaya muy mal.

Quieren anularte. Extinguirte. Matarte.

¿ Con quien tienes tu el compromiso ?.... ¿ Con la vida o con aquellos que pretenden destruirte?...

Elige, amigo mio, porque la vida es decisión.... y hay personas que no saben ver lo que es verdaderamente grande en un ser humano... y lo pretenden esconder, acallar, eclipsar...

Personas que impiden ser..... y que luego se llenan la boca hablando de libertad.... Mentirosos de mala calaña...

Cuya saña no se debe permitir, ni tolerar.....

Cada persona tiene derecho a comprometerse con lo que ama de la vida.... para bien o para mal.... Si pedimos libertad hemos de estar listos también para otorgarla a los demás.....

Hemos de ser justos y equitativos.... No mezquinos, ladinos, y prepotentes, egocéntricas .... que no es de buena gente esa manera de actuar.

Y por eso mismo he vuelto a escribir hoy .... he terminado con ese dilema de toda una semana...

Ya tome mi decisión....

Me comprometo con escribir de nuevo ..... Con lo que siento... con la vida.... con mi vida.... con cada noche si puedo.. con la alegría.... con la felicidad... con el hacer soñar.... con la esperanza sin cuya fuerza no podría continuar, noche tras noche a escribir.

A quién le pique, que se rasque, que decía uno de niño.

Que revise su equipaje, a ver si no lleva carga de más.

Que hay compromisos mayores que complacer a los que hacen mal , ya esta bien.

Buenas noches bichitos, mañana me comprometo a algo mejor *

lunes, 18 de octubre de 2010

Yo, conmigo mismo *





Son las doce de la noche, de este domingo , bueno ya lunes y de una semana muy larga, que ya se fue …


A estas horas y Un domingo, bueno lunes, Estoy aburrido, habiendo ya probado la mayoría de cosas …


Ya había visto una película, había cenado, se me ha pasado el cabreo y no mucho de que el TETE empatara esta tarde dé nuevo, me entretuve en el Facebook, con las vida de los demás, y he visto videos en youtube de murgas que es lo que me gusta ver y alguno de Manolo Vieira…


Después de la última semana que he tenido, de la peor en muchos años, más de siete, y aquella también la recuerdo bien, pues venía pensando que necesitaba pasar un tiempo solo y conocerme un poco más…

Saber un poco de mi… pero nunca entendí esa frase de “necesito conocerme”…


Nunca hasta ahora entendí la manera en que se aplica esa frase en la práctica… pero, más allá de eso, todavía hay aspectos de mi personalidad que me intrigan… Y creo que ahora es un buen momento, el indicado, sin nada mejor para hacer…


Y me voy a entrevistar a mí mismo, porque algo de periodista llevo dentro y como muchos lo hacen sin titulación, pues yo también. jeje.


- Hola, ¿Cómo estás?


- Bien, muy bien, gracias… ¿Y Tu?


- Bien, muy bien también…


- Me imaginé…


- Si, yo también…


- ¿Empezamos?


- Venga… dispara…


- Bueno…, vamos con una fácil… ¿Qué quieres de la vida?


- ¿Ahora o para siempre?


- No te pongas pesado… las dos…


- Bueno… supongo que ser feliz…


- ¿Supongo? ¿Ser feliz? ¿No quieres ser un poco más genérico?


- Bueno, buenooo… ¿Para qué tanto sarcasmo ?


- Entonces tu no me vengas con tonterías…


- Bueno… es que si… es eso… ser feliz…


- ¿De qué manera?


En ese momento hice una pausa… miré por la habitación buscando mi paquete de galletas de chocolate el príncipe, que así tengo la cara de ellas… las agarré y me comí dos…, irónicamente me ofrecí una, y a la vez me lo rechacé…la mordí la saboree … y suspiré profundo y volví a lo que estaba…



- No se… hay ciertas cosas que me importan más que otras, claro… pero todavía soy Joven creo, y siento que las prioridades van cambiando según vamos creciendo… Hoy por hoy, ser feliz es estar bien… conmigo y con los demás… no se… con mis amigo/as, pero más que nada conmigo… sentir que no soy un tonto o un hipócrita… que mi familia esté bien…


- Entiendo…


- Si, ya se…


- Y dime… ¿Qué es lo que más te gusta?


- No entiendo la pregunta…


- ¿Pero eres tonto ? Te la estás haciendo tu mismo… si no la entiendes, ¿Para qué la haces?


- Jajajaja… es que me gusta divertirme conmigo…


- Si, ya se…


- Ya sé que sabes…


- ¿Entonces?


- Reformulamos la pregunta…


- ¿Cuál es el mejor momento del día para ti ?


- Y… depende del día… de que día de la semana sea… Por ejemplo, los días de semana en los que trabajo puede ser cuando llego a mi casa, cuando me relajo… cuando me pongo un buen tema que me guste mucho de Bossanova, y salgo en busca del mar con mi ipod a ver el atardecer… o si viene algún amigo/a y hacemos lo mismo… creo que tiene que ver con el hecho de cortar un poco la rutina, aunque eso mismo configure una rutina de la no rutina…


- Eres complicado, eh?


- Ni te cuento… porque ya sabes…


- Si, ya se…


- Ya sé que sabes…


- Basta…


- Perdón…


- Bueno, y ¿Cuál es el tema de ahora que te está gustando mucho?


- Según… si es movidito , me gusta mucho “ Cara Valente ” de María Rita… me parece muy bonito tema… y si es más tranquilo, estoy

entusiasmado con los de Jason Mraz… me parece un músico con mucho talento que va a llegar lejos…


- Si… a mí también me gusta…


- Ah… ahora me quieres fastidiar Tú …


- Jajajaja… te lo merecías…


- Sigamos…


- Venga … a ver… ¿Sentimentalmente cómo estás?


- Nah… no da que publiques eso…


- ¿Por?


- No se… me expongo mucho…


- ¿No te gusta exponerte?


- No es que no me guste… hay momentos y lugares y personas para exponerte…


- Pero, ¿Qué mejor que Tú mismo para exponerte con alguien?


- Si, bueno, pero una cosa sería si estamos conversando, que aquí entre nosotros te diría que me preocuparía mucho si un día me encuentro charlando conmigo así en voz alta, pero otra cosa distinta es que después eso esté para que lo lea cualquiera en facebook, tu Blog …


- Claro…


- Claro…


- Bueno, entonces no me cuentes detalladamente, pero dime mínimamente como te sientes…


- Bien…, la verdad es que estoy bien… Tal vez hace un tiempo te decía bien pero no era una verdad absoluta… igual, como todo en la vida, considero que hay momentos… uno no puede estar bien el 100% del tiempo… está claro que cada tanto un bajón, por más pequeño que sea, tenemos… inclusive te diría que “tenemos que tener”… sino uno explota… tampoco se puede vivir con una eterna sonrisa de foto de perfil de facebook, eso solo está en ese lugar…


- Jajaja… tipo la de Islas…


- ¿ISLAS?


- No seas bobo… Islas airways, la aerolínea… ¿No te acuerdas? En la oficina de Racyo en la Palma, tenía un poster de una chica vestida con el uniforme y con la sonrisa mas blanca y grande. Nunca se ha visto fotografía así …


- Es verdad…! me había olvidado…


- Bueh… mejor volvemos a lo nuestro…


- Jajaja…


- Entonces estás bien… que contento me pone…


- ¿Por?


- Porque si tú estás bien, yo estoy bien… es muy importante tu felicidad para mi…


- Jajajajja… está bien… ¿Qué más?


- A ver… ¿La punta de Hidalgo o la Avenida de Anaga?


- Toda la vida La punta… Mi rincón favorito de la isla y del mundo de allí donde he estado. El paseo el olor a mar, su gente, esas olas locas con mucha espuma blanca en la orilla queriendo besar la tierra, la paz que se respira, un atardecer precioso, son de las más lindas sensaciones

que recuerdo en mi día a día


-La punta lo es… efectivamente…


- … además La avenida de Anaga… llena de gente, tienes que vestir de marca para caminar, taxis, coches, contenedor y otro contenedor, como bien cantan los bambones en una de sus últimas canciones , uff quita, quita


- Si… mucho… insoportable a veces…


- Uh… si… ni hablar…


- ¿Tu color favorito?


- Mmmm… Azul creo… para ropa Azul… y sino pues uno alegre… no se… soy como los niños… me gustan los colores alegres que den luz…


- ¿Y por qué no pintas tu casa de otro color que no sea verde claro?


- Me gustaría… pero no me animo a ser tan estrafalario…


- Y… no es fácil…


- No…, nada en la vida es fácil… todo cuesta esfuerzo, y más importante, tiempo…


- ¿Por qué más importante el tiempo?


- Porque el tiempo es lo único que no se puede comprar… que no se puede tener más… y peor, que no se puede recuperar… un segundo perdido no vuelve más… un minuto desperdiciado es algo que nunca más vas a poder volver a tener… podrás tener nuevos minutos, nuevos segundos, pero ese que desperdicias no vuelve…


- Bonita filosofía de vida…


- Si… aunque no siempre es fácil llevarla a la práctica… uno también calcula los riesgos, y a veces no los asume… Nos perdemos muchas cosas por miedo y por vergüenza…


-¿Miedo y vergüenza a qué?


- A sufrir… a lastimarnos… a quedar, justamente, expuestos… A que nos salga mal, o distinto… a quedar mal parados… no se… miedos… los famosos fantasmas de todo el mundo…


- Yo no tengo fantasmas…


- Se que si, así que sigamos…


- ¿Algún ejemplo de estos fantasmas?


- Y… en general… a que la chica que nos gusta no nos hace caso…, o a que el negocio que planteamos salga mal y perdamos Dinero… o a quedar heridos física o espiritualmente…


- Claro…


- Por eso lo de exponerse…


- ¿Sientes que eres inteligente o tonto?


- ¿Porque es esa pregunta?


- Dicen que los tontos contestan las preguntas con otra pregunta… ¿Sabías?


- ¿En serio?


- Jajajaja… tarado…


- No se… si… me considero inteligente, pero por otro lado a veces siento que me quedo corto… que podría explotar más mis capacidades…


- ¿Cómo es eso?


- Si… como que podría hacer mucho más… aportar más…


- ¿A quién?


- A mi…, a la sociedad en su conjunto… no se…


- Entonces, tú te consideras inteligente…


- A veces… otras veces no…


- ¿Y maduro?


- Mmmm… para algunas cosas… me divierte ser niño también y no perder ese peter pan que tengo dentro… pero ya estoy grande… no puedo seguir en la tontería mucho tiempo más…


- Jajajaja… eso también es verdad…


- Si… ya lo sé… a veces trato de no pensarlo… jajajaja…


- Jajajaja… algunas cosas mejor no pensarlas, ¿No?


- A veces…


- ¿Qué es lo que te motivó a escribir un blog?


- ¿Sabes que no se? No se… sinceramente… supongo que inconscientemente era una necesidad de expresión… de descarga… Había escrito una nota sobre mi opinión de la vida, que publique en la página, pero en ese momento me acuerdo que se la quería dar a un amigo que tenía

su blog para que la ponga… y el , muy amablemente, me dijo que no le este molestándolo con ello, y que me abra uno yo… Que era facil, rápido y gratuito… así que lo hice… y bueno, lo demás fue fluyendo solo…


- ¿Lo mejor que escribiste?


- Mmmm… me gustan las reflexiones… aunque ya no hago esas… en esa época tenía el corazón con agujeritos y por eso estaba permanentemente inspirado… hoy me salen mejor los cuentos… o las reflexiones en forma de cuento… como ésta… Me gustó mucho el cuento “en tiempo real” de Tormenta de verano, el de “ Anhelo de Suspiros ”… fue divertido porque la gente no sabía si era verdad o mentira… me divertí mucho haciéndolo… y después no se… casi todo lo que escribo me gusta… algunas cosas no llegan a ser publicadas porque no me terminan de convencer… pero casi todo me gusta…


- ¿Esto lo vas a publicar?


- No se… vuelve a preguntármelo en un rato…


- Jajaja… Bueno… ¿Vas a dejar de comer galletas un momento?


- Tengo ganas… pero cuesta… también me gusta mucho comer galletas de chocolate… lo disfruto… la verdad es que me gustaría volver en el tiempo y explicarme a mí mismo que no tiene nada de bueno comer tanto chocolate… que se me pone la cara echa una pena…


- Si… y más con las manchas que te salen…


- Y dime… ¿Cuál es el lugar al que más te gusta ir?


- A La Graciosa… jajajjajjajajaja


- JajaJjajajaajjajaja… No… en serio…


- Mmmm… te voy a contestar con una frase de una canción… “I’m going out of my head, that’s where i’m going tonight…”


- ¿O sea?


- Me gusta salir un rato de mi mente… dejar de pensar… dejar de estar preocupado…


- ¿Preocupado? ¿Por qué?


- No… no preocupado como todo el tiempo tenso… pero uno se preocupa… por los sentimientos… por las personas que uno quiere…


- ¿La persona que más quieres en este momento, además de a ti?


- Jajajajaja… no seas basura… mmmm… tendría que ser mi sobrinito… lo adoro… es mi perdición… me gustaría verlo más, pero a veces no se puede… igualmente, cada vez que me lo veo, como anoche en la boda de mi hermana( su mamá) me voy con el pecho inflado… como enamorado de la vida de nuevo…


- Que Bonito …


- Si… hermosa sensación…


- ¿Cómo te ves de aquí a 10 años?


- 10 años más viejo…


- Venga…


- En serio, trato de no mirar tanto a futuro… obviamente, lo mismo que todos supongo… en pareja, feliz… tal vez con chico/as… que se yo… pero trato de no mirar tanto a futuro para poder disfrutar también el hoy, el ahora…


- Carpe Diem…


- Exacto… aprovechar el día y desconfiar del futuro…


- Por eso lo del tiempo como lo más importante…

- Por eso…


- Volvamos a las Tonterías… ¿Qué es lo más Tonto que haces en tus días?


- ¿Además de comer y comer galletas de Chocolate? Jajajaja…


- Jajajaj… si, además de comer galletas de esas…


- Mmmm… no se… en serio soy muy niño en muchas cosas… más que nada en las cuestiones de entretenimientos… trato de sentirme con la libertad de hace unos años… No se… lo más Tonto… por lo general son los comentarios que hago… los chistes… tomarme la vida como una tontería cada momento… no se… sino… mmm… tendría que ser… déjame pensar… mmm… Salir a beber ron y más ron con los de más. No se la verdad que ahora no se me viene ninguna tontería en especial..jajaja .


- Jajajaja… Bueno… creo que ya me saqué las ganas de preguntarte cosas…


- ¿Crees que alguna persona espera que hablaras de ella en esto?


- Seguro que sí, pero si quiere saber que nos lo pregunte a nosotros….jajajaja


- ¿Lo vas a publicar esto?


- No se… ¿Tú qué dices?


- Jajaja… mejor que lo decidas Tú…


- Bueno… vale…


- ¿Tienes hora?


- Son las una y cinco …


- ¿ Nos vamos a acostar ya ?


- Venga … Vamos…


- Vamos …


- Buenas noches *


- Buenas Noches Bichito *