La Música de Sergio

martes, 14 de septiembre de 2010

Te convertiras en Número, por qué eres un Número *

Estamos condenados a ser números. Es así. En el DNI somos un número.


Para pedir la vez (a quien le toca) cogemos número, somos un numero en la Seguridad Social, algunos son un cero a la izquierda y otros hacen un numerito en una fiesta de club, de esas que tú y yo sabemos de niños de papá y mamá…Siempre llevamos un número pegado, como los futbolistas. Y con el móvil somos igual: somos un número.


De entrada, nada más conectarlo tienes que saber el pin. ¿Que no te lo sabes? Siempre te queda en PUNK. Como si el PUNK fuera la gran solución… Anda que no, ¡si es peor!


Una vez superado este trance, viene el saberse el número de móvil al que llamar y aquí te das cuenta que no somos número, no, peor aún: Somos nueve, nueve números de que solo te acuerdas del seis.


¿ No podrían hacer los móviles sin números? Esto es, como los medicamentos. ¿Por qué tienen los medicamentos nombres tan raros ? Llomicina Complex Plus, Amikacina, Schwierigkeitsgrad, Alka-Seltzer, que dicho sea de paso es el que más me gusta ..jejeje. Por qué no se puede llamar un Supositorio, no sé Paco ?


“ ¿Te has metido ya el Paco ? ” O un Antidepresivo, Ánimo…


Hace un poco leí un estudio que los perros saben contar hasta cinco, Malo: nunca le podremos recordar al nuestro que recuerde un número de teléfono.


Pero bueno, como no somos tontos, tenemos nuestras estrategias. Incapaces de recordar cualquier móvil lo archivamos en el aparatito con un nombre.


Es normal de guardar al jefe con el nombre de PESADO. Un clásico. Y a ese ligue que le pediste el teléfono y no te llama, lo guardas como NO

TE LLAMA. Pero como no me llama, pues nunca aparece en la pantallita. Archivar por nombres es la gran solución para no tener que recordar el móvil de toda la gente, pero ¿ y si se te borra ? ¿Cómo recordar todos los números de los teléfonos tu interminable agenda?


Y es que si una cosa tiene esto de las agendas de los móviles es que vamos guardando teléfonos que nunca utilizaremos. Es como esto del Facebook, vamos agregando amigos que no conoces para tener más gente que los amigos que conoces, como hace Ángel Llanos.


El problema está en recordar los números por si un día se nos borra el móvil. ¿Qué haces ? ¿ Te lo apuntas? Vaya follón. Así que lo tenemos en el móvil con el nombrecito y si se borra hacemos un llamamiento a todos para que no lo vuelvan a mandar.


Pero el problema real surge cuando tienes archivados a varios pesado/as, porque hay muchos en esta vida. Entonces la estrategia guardarlos con una foto y así sabes que el pesado/a te llama: Todo para no tener que recordar el teléfono de todos los pesados.


Aunque esto son estratagemas para intentar de evitar que somos un número. En el fondo, por mucho nombretes o fotos que pongamos, hay un número que tenemos integrado, como la marca del ganado en la Dehesa en el Hierro.


Y ya sólo me queda aprenderme mi propio número de teléfono. Que esa es otra:


“¿ Me das tu número de teléfono? ”, te dicen. Y tienes que mirarlo, en mi caso es el de mi casa aún ,jajaja. Y queda uno Horrible, es como si no me acordara del nombre de mi mamá. Pero repito, es que son nueve número y que va eso es muy complicado.


Bueno, sí, está demostrado que recordamos todo aquello que nos emociona. De hecho yo no recuerdo mi móvil. Pero si aquel que dice NO ME LLAMA…


Pero bueno, de momento el mío no lo tengo archivado como PESADO, porque no tengo la autoestima tan baja.


Lo que sí está claro es como somos números y en números nos convertiremos.


¡ No nos queda otra que llevarlo con dignidad!


Buenas noches Numeritos, que descansen, a mi me toca en horas, ( que son números también) en irme a la palma y ver a los número de mis amigo/as, si puedo.


9-8-7-6-5-4-3-2-1- 0000000000000… *



lunes, 13 de septiembre de 2010




Hace tiempo que le quiero escribir a un hermano que nunca tuve , y es que no se en que parte se quedo, más o menos se el momento pero no lo recuerdo, apenas era un ser humano y quizás hasta mi mamá se lo trago, a saber cómo fue su muerte la verdad.


Pero si me gustaría decirle que dicen que recibimos lo que merecemos, que todo esfuerzo tiene su recompensa, que la gravedad siempre hace su trabajo, que el tiempo pone a cada uno en su lugar y que a todo cochino le llega su San Martín, ¿tú qué tienes que decir a esto?.


Todos intentan ganar en este extraño juego llamado Vida sin conocer demasiado bien las reglas de juego.


Algunos ganan sin merecerlo.


Pero si de merecer fuera tú deberías haber merecido algo más.


No sé, quieren enseñarme a vivir y me dan consejos que la mayoría de veces no sirven para nada, que si el trabajo dignifica, que si luchas lo conseguirás, que no importa que hoy no lo consigas porque puede que mañana puedas... ya sabes, todas estas pollabobadas que me recuerdan a esta estúpida frase del facha de Gabriel García Márquez: “no dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa” como si no hubiera gente que se enamorase de las caras serias. La sonrisa está sobrevalorada, al igual que lo positivo, lo bello y lo exitoso...


Todo lo que me dicen es mentira. Cuando ya llevas tiempo en esto te das cuenta de que al final lo que importa es el factor suerte o el factor milagro. Todo depende de haber estado en el sitio adecuado en el momento adecuado. Lee cualquier biografía de alguien que tuvo éxito y descubrirás que todo le llegó por pura casualidad.


¿O de dónde crees que nacen todos esos mitos vivientes? Esos sólo han alcanzado fama, pero representan a toda una legión de perdedores que nunca lo consiguieron. Y yo os debo representar a todos los que viajasteis conmigo y nunca llegasteis a la meta.


Sobre mi espalda pesa la responsabilidad de que te sientas orgulloso de mí y no lo puedo aguantar.


Me gustaría cederte el puesto, brindarte la oportunidad de que vieras lo que significaba venir a la vida. Debiste haber tenido tu oportunidad... pero al contrario de lo que dicen: a veces no hay segundas oportunidades, las cosas son o no son.


Alguna vez leí, que en la vida solo vemos los billetes premiados.


Que vivir es tan raro como que te toque la primitiva, que todos deberíamos celebrar la inmensa suerte de poder vivir sólo porque hay millones de billetes no premiados que no están aquí... pero yo no puedo vivir tranquilo pensando eso.


¿Cómo puedo sentirme bien estando en el paraíso de los premiados si sé que existe el infierno de los perdedores? Me gustaría ser como aquel alemán del cuento de Borges Deutsches réquiem que dijo “que el cielo exista aunque nuestro lugar sea el infierno”.


Si a mí me hicieran elegir entre el cielo y el infierno preferiría irme al infierno antes que soportar el remordimiento de conciencia que supone estar en el cielo de los privilegiados. No soportaría saber que otros sufren mientras yo disfruto. Lo peor es que ahora estoy en un cielo donde continúa la absurda carrera de toda una generación hacia el óvulo del éxito y no puedo hacer nada por apearme.


Una generación tras otra que lucha por lo mismo… sin saber que tras la historia de un triunfador se esconden las vidas anónimas de cien mil perdedores.


Pero no quiero darte más charlas. Te he escrito porque quiero que sepas que si yo estoy aquí no significa que tú seas peor, de hecho puede que hasta seas mejor. Incluso puede que me veas por televisión cantar una canción, pero seguro que hay alguien que canta mejor que yo en su casa y no sale por la caja de la fama.


En este mundo quieren hacerte creer que tu suerte depende de un jurado o de un casting, que si no es por ellos nunca lo podrás conseguir, que si no es por un editor al que le caigas en gracia nunca te publicarán, que si no tienes un nombre de prestigio que asegure unas ventas no te publicarán un libro, que si no huelen en ti el dinero no se acercarán y que todo está en las manos de los grandes hermanos televisivos. Se otorgan un poder que no tienen e inventan nuevos óvulos-éxitos que no existen.


El reconocimiento de un público se puede conseguir cantando en la ducha y gustándole a la vecina,que por cierto tengo una nueva ahora, no es necesario más.


Recuérdalo: el verdadero óvulo-éxito que existe es el de hacer lo que uno realmente quiere desde que se levanta hasta que se acuesta, como decía un señor llamado Bob Dylan.


Al fin y al cabo no siempre los mejores y más guapos son los que llegan a la meta.


No todos los que alcanzan el óvulo del éxito son los mejores cantantes, si no mira cualquier canal de televisión a cualquier hora...


Internet ha hecho que hasta los espermatozoides que llegaron segundos tengan su lugar, y aquí estoy yo, y allí te quedaste tú, hace más de treinta y largos años.


Pero no te preocupes... yo te represento a la perfección en esta nueva metamorfosis humana que, créeme, no es para tanto.


Pero si es verdad, que me encuentro gente en este camino que es la vida, que vale la pena conocer y con quien uno se siente muy feliz.


Bueno hermano, no sé donde te quedaste, sin en el muslo de mamá, en la pelvis, la cara, servilleta o por fuera del ovulo, pero que sepas que te echo de menos y que siempre he pensado que sería si hubieras llegado tu y yo no, ha esta vida.


Y eso me ayuda a vivir y ser feliz cada día más.


Feliz noche espermatozoiditos y ovulitosss *



domingo, 12 de septiembre de 2010

El mejor regalo que le puedes dar a alguien es “ Tu Tiempo”


Sábado por la noche y hacía tiempo que no me sentía tan tranquilo y tan feliz conmigo mismo.


Creo que he vuelto a controlar mi “Tiempo”, hace un tiempo lo había perdido, pero ahora puedo decir que el “Tiempo” es mío y controlo todo aquello que puedo para ser feliz con él.


“El tiempo”… ¿Qué es eso realmente? ¿Pasa o no pasa? ¿Su existencia depende de nuestra percepción? ¿Es lineal o circular? ¿Qué puede decirnos la Física sobre” el tiempo”? ¿Existe una diferencia objetiva entre pasado y futuro? ¿El destino está ya determinado? ¿Es posible viajar en el tiempo? ¿Es posible cambiar el pasado?


Muchas son las preguntas acerca de eso que los humanos hemos decidido llamar Tiempo, uno de los más grandes desafíos para nuestro intelecto, en la comprensión de la naturaleza.


Hace mucho tiempo y nunca mejor dicho, en el período de entreguerras (1918-1939), un tipo bastante conocido escribió un interesante libro que me leí hace un año más o menos, cuando me quería encerrar en mí mismo y en este libro entre otros me ayudo a ello: Sein und Zeit, o sea, “ser y tiempo”.


El tipo al que me refiero se llamaba Heidegger. Y era un filósofo alemán que pronto cosecharía gran fama, siendo realmente influyente en el pensamiento de décadas después. En esta obra, Heidegger expone una idea muy interesante:


El tiempo es vida, y el tiempo sólo existe en su forma de presente; el pasado ya no se podía cambiar, y el futuro no existe más allá de ser el lugar donde proyectamos nuestras esperanzas e ilusiones. Así pues, sólo presente.


Lógicamente, el pensamiento de Heidegger era infinitamente más complejo y elaborado que esto.


Permítaseme que simplemente extraiga una idea, aunque deje tiritando la obra del señor teutón.


La idea de Heidegger sobre el tiempo es sumamente real. Podemos dedicar mucho tiempo a pensar en lo que fue o pudo ser. Somos capaces de estar mucho tiempo del día en lo que pudo pasar anoche en aquel momento o no, y si eso cambiara el ahora de uno.


Ciertamente. Al mismo tiempo, otra buena parte de nuestras energías las gastamos pensando en el futuro que viene, pero generalmente no para hacer planes o proyectos sino, sobre todo, para soñar.


Entre el llanto y rechinar de dientes sobre el pasado y el fantasear el futuro, consumimos buena parte de nuestras energías…


El tiempo es el regalo más preciado que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo.



Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar.



Nuestro tiempo es nuestra vida.


El mejor regalo que le puedes dar a alguien es “tu tiempo”.


Y ¿qué hacemos con el presente?


Qué hace la gente con su tiempo


La mayor parte del mundo mundial, a día 12 de Septiembre del 2010,Sábado a estas horas, resume su actividad presente en un objetivo “supremo”: sobrevivir. No sobrevivir como Bruce Willis en La jungla de cristal, pero sí referido a que el único objetivo es uno mismo y mi “yo”.


Por tanto, se divide el horario semanal en dos actividades fundamentales: por un lado lograr el sustento (el currele), por otro el uso del sustento (ocio).


Fin. La jornada queda repartida en las horas dedicadas a poder pagar la luz y las horas dedicadas a mover el esqueleto.


Trabajar, además, para la mayor parte de la población Canaria no es más que una especie de paréntesis en la vida de uno. Las ocho horas de la jornada laboral (o eso dice la ley), son concebidas como “un mal trago”, un “mal necesario”, para poder comer y tener tiempo para ese ocio donde se saca “la bestia” que llevamos dentro y desfogamos la frustración de la semana.


Como rara vez se consigue plenamente, uno espera al siguiente viernes para intentarlo de nuevo. De finde en finde y tiro porque me toca.


¿No conformamos con eso?


Y ya ves, es Sábado y estoy más que feliz esta noche en mi casa tranquilo.


Es posible evaluar la importancia que le asignamos a algo considerando el tiempo que estamos dispuestos a dedicarle. Cuanto más tiempo le dedicamos a algo, más evidente resulta la relevancia y el valor que tiene para nosotros.


Si quieres conocer las prioridades de una persona, fíjate en cómo usa el tiempo. No, la culpa de la frustración habitual de la gente no es porque haya crisis (influye, claro. Y más carecen de trabajo) o porque ya no queden garitos como los de antes, ni si quiera en el Puerto de la Cruz.



Eso es sólo la alfombra que recubre el verdadero percal.


Nuestro corazón aspira, pide, necesita, clama, grita… por algo más.


Algo que te llene de verdad. Y la clave no es divertirse más. Eso está genial.


Pero en el fondo uno quiere realizarse, aspira a ser feliz de una manera plena y total.


Y esa felicidad no se logra buscándose a uno mismo. No puede ser que vivamos de viernes en viernes, descubriendo cada fin de semana que la vida no nos llena y que queremos algo distinto que no encontramos.


La receta de mí abuela


Con esto que sepan que solo estoy expresando lo que pienso, no más que eso, quien me conoce sabe que odio a los sabelotodo y que la humildad no existen para ellos, y que ellos mismos se creen que no van ni al baño a hacer popo. jeje.


Pero si pienso que la realidad es que tenemos que aprender a vivir nuestra vida intensamente, plenamente.


¿Cómo?


En primer lugar, uno tiene que lograr cambiar el chip y ver en el trabajo una forma de realizarse y de aportar a la sociedad.


No es un medio mecánico y traumático de conseguir dinero.


A fin de cuentas, lo vas a tener que hacer igual, así que merece la pena ver en el trabajo algo más que te ayude a vivir 24 horas de vida al día, no 16. Ya sea estudiar, recoger basura, trabajar haciendo clavos, creando música para los de más o de ...


En tu trabajo te realizas como persona de una forma especial, y además haces un servicio a la sociedad en general.


¡Qué distinto es comprarte unos pantalones en la calle del castillo, en Triana o la calle real, con un dependiente amable y atento que con un tío frío y seco!


No hay color. Ni para ti, ni para él mismo.


En segundo lugar, ¡no dediques todo tu tiempo libre a pensar en ti! No significa que lo primero que hagas al llegar del curro sea ponerte a limpiar el coche al vecino, si es la vecina, ya cambia la cosa. Jajaja, es bromita...


Significa que pienses en amigos a los que llamar para ver cómo andan, en quedar con gente que lo necesita, visitar personas que se alegrarán con tu visita, implicarte en actividades dedicadas para los demás (en tu comunidad de vecinos, en una ONG, o en una asociación de amigos del escaldón de gofio…¡tantas cosas!).


Pero lo importante es no estar pendiente sólo de nuestro ombligo y la pelusita que creamos dentro de él.


El mundo es más grande. Haz cosas para ti, ¡claro! Pero no sólo.


De un sano equilibrio depende la felicidad y la plena realización.


No es suficiente decir que las relaciones son importantes: debemos demostrarlo en nuestras acciones, invirtiendo tiempo en ellas. Las palabras por sí solas nada valen: "No solamente debemos decir que amamos, sino que debemos demostrarlo por medio de lo que hacemos".


Las relaciones exigen tiempo y esfuerzo.


Y Amor se deletrea así:


“ T-I-E-M-P-O ”.



Un corazón que aspira a más , pero que su tiempo va caminado y el corazón si que tiene un fin de tiempo y eso aún la medicina no lo puede cambiar solo alargar un poco más .


Vive lo más feliz que pueda, en los momentos y con las personas que crees tu que más feliz te van hacer .


Espero que esta noche de Sábado seas feliz y estes aprovechanco tu " Tiempo" de la mejor forma que crees que es posible pasarlo y la mejor compañia.


Buenas noches bichitos *