La Música de Sergio

viernes, 14 de mayo de 2010

Estrés (del inglés stress, 'fatiga')



Esta tarde no he parado de comer,y como he estado por casa ha tocado ver tele, y haciendo un pequeño calculo de todo lo visto,les puedo contar que todos los días tenemos que comer una manzana por el hierro y un plátano, por el potasio y para que no tiren más a nuestros barrancos. También una naranja, para la vitamina C, medio melón para mejorar la digestión y una taza de té verde sin azúcar, para prevenir la diabetes.

Todos los días hay que tomar dos litros de agua (sí, y luego mearlos, que lleva como el doble del tiempo que llevó tomárselos) me recuerda esto a cuando uno era joven por chamberí,y al mear cantaba aquello de mi agüita amarilla, de Pablo carbonel Toreros muertos.

Pero sigamos con el que todos los días hay que tomarse un Activia o un Yogurt para tener 'L. Cassei Defensis', que nadie sabe qué mierda es, pero parece que si no te tomas un millón y medio todos los días, empiezas a ver a la gente como borrosa..

Cada día una aspirina, para prevenir los infartos, más un vaso de vino tinto, para lo mismo. Y otro de blanco, para el sistema nervioso. Y uno de cerveza, que ya no me acuerdo para qué era. Si te lo tomas todo junto, por más que te dé un derrame ahí mismo, no te preocupes pues probablemente ni te enteres, pero nadie me habla del Arehucas que es lo que me gusta coño.

Todos los días hay que comer fibra. Mucha, muchísima fibra, hasta que logres defecar un sweater. Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, livianas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado. Haciendo un pequeño cálculo, sólo en comer se te van como cinco horitas.

Ah, después de cada comida hay que lavarse los dientes, o sea: después del Activia y la fibra los dientes, después de la manzana los dientes, después del plátano los dientes... y así mientras tengas dientes, sin olvidar pasarte el hilo dental, masajeador de encías, buche con Plax...

Mejor amplía el baño y mete el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí adentro.

Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, veintiuno. Te quedan tres, siempre que no te agarre algún imprevisto. Según las estadísticas, vemos tres horas diarias de televisión. Bueno, ya no puedes porque todos los días hay que caminar por lo menos media hora (dato por experiencia por la avenida de Anaga: a los 15 minutos regresa, si no la media hora se te hace una).

Y hay que cuidar las amistades porque son como una planta: hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones también, supongo.

Además, hay que estar bien informado, así que hay que leer por lo menos dos diarios uno de aquí y otro de Gran canaria, más que nada para saber que pasa en las islas, y un tercero de fuera según lo tu ideología, pues el contrario, más que nada para saber que piensan ellos y criticar, y algún artículo de revista, para contrastar la información. ¡Ah!, hay que tener sexo todos los días(quien pueda claro), pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción, tener juguetes y no un perro que te mire.

Eso lleva su tiempo. ¡Y ni qué hablar si es sexo tántrico!! ( que según me cuentan y te recuerdo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes!).

También hay que hacer tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tienes perro(Tolo)u otra mascota... ¿hijos? ¿ sobrinos? y de más familiares,Amen¡

En fin, a mí la cuenta me da unas 29 horas diarias. La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez, por ejemplo: Te duchas con agua fría y con la boca abierta así te tragas los 2 litros de agua.

Mientras sales del baño con el cepillo de dientes en la boca le vas haciendo el amor (tántrico) parado a tu pareja, que de paso mira la TV y te cuenta, mientras barres.

¿Te quedó una mano libre? Llama a tus amigos. ¡Y a tus padres!! Tómate el vino (después de llamar a tus padres te va a hacer falta).

El Yakult con la manzana te lo puede dar tu pareja mientras se come el plátano con el Activia, y mañana cambian.

Y menos mal que ya crecimos, porque si no nos tendríamos que clavar un Danonino Extra Calcio todos los días...

Buenas noches bichitos, uff que Estrés (del inglés stress, 'fatiga') O, Estrés se deriva del griego STRINGERE, que significa provocar tensión , según mi amigo Maikel.

No tengo tiempoooo *

jueves, 13 de mayo de 2010

Momentos... *









La sonrisa se utiliza generalmente para expresar felicidad, alegría, simpatía o para disimular hipócritamente una situación incomoda, una hipocresía.

Esta tarde de reencuentro con unos amigos( Por que uno de ellos vive en La Palma)hablando y hablando uno de ellos nos confeso al resto que es muy feliz. Con su trabajo estupendo, y con su recién matrimonio, es más feliz aún,y me consta que lo vive y lo siente así.

Luego tengo otro par de amigos, tremendamente inteligentes, que no encuentran su sitio en la vida.Y mirando mirando, quien más y quien menos tiene alguna razón por la que quejarse y que convierte en pilar para andar gimoteando por la vida.

No sé si es por ir a contracorriente o por comodidad pero a estas alturas de la vida y desde mis vivencias -duras, se lo garantizo-, creo que resulta más fácil renegar y protestar que hacer el esfuerzo de buscar la felicidad.

De hecho, creo que es una obligación. Indudablemente, cada cual establece su escala de valores desde los principios por los que rige su vida para hacer el camino de la forma menos costosa y menos dolorosa posible, por supuesto; pero a veces sólo el hecho de salir de uno mismo y mirar un poco más allá, nos permite entender que nuestra felicidad no tiene sentido si no incluye a los demás, aunque en algunos momentos de la vida y según con quien , mejor estar solo.

Tradicionalmente la felicidad ha tenido tres patas: salud, dinero y amor.

Son termómetros de medición con los que flagelarnos en mayor o menor medida.

El dinero y el amor son cuantificables de un sólo vistazo, es evidente.

Y hacemos cuentas y más cuentas para que todo nos cuadre a la perfección. La salud, sin embargo, sólo se aprecia cuando sentimos de cerca lo que supone perderla...

Porque la tendencia natural es la de quejarnos por lo que no tenemos en vez de alegrarnos y de disfrutar de lo que sí tenemos. Invertimos tiempo y esfuerzo (mental, sobre todo) en pensar en lo que hemos perdido, en nuestras decepciones amorosas, laborales...

¿Quien no se ha despertado a medianoche, se ha desvelado y se ha puesto a darle vueltas a la cabeza buscando una solución a no sé qué problema?

A mí me gustan las personas optimistas y positivas, es verdad. También las negativas pero acabo metiéndoles caña, no lo puedo evitar.

El optimismo ayuda a enfrentar las dificultades con ánimo y perseverancia, ayuda a descubrir lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que otras personas nos pueden brindar. A mí, como buen Capricornio, ésto de pedir ayuda me ha costado siempre, lo confieso, siempre tarde o temprano te tiran su ayuda por las narices.

Ese orgullo mal entendido, ése "yo me presto a llevar todos el peso que tengan que venir", ha sido parte de mi personalidad y aun hoy es el día que, si no fuera por mis amigo/as( pocos) -tesoros inmensos, infinitos, colosales-, se me olvidaría que las tristezas, las penas y los momentos bajos también hay que compartirlos.Y liberarlos para poder seguir hacia delante.

Creo que el quid está ahí, en liberar lastre, en pasar página, en aprender de lo vivido y vivir con lo aprendido. Y disfrutar, disfrutar mucho y a cada momento.

Disfrutar de los retos, de las piedras del camino, de momentos tiernos, de miradas; disfrutar del sexo, de la amistad, de la risa y del llanto.

Disfrutar de amaneceres y de anocheceres, de la luna, del sol, de la lluvia...

Disfrutar.

Porque todo es un regalo y por todo deberíamos estar agradecidos.

Esta tarde pasada me hicieron un regalo (bueno, dos) Sólo el hecho de que alguien pensara en mi e hiciera el esfuerzo de sorprenderme es una preciosa muestra de afecto.

Lo que más me deslumbra de un regalo (no necesariamente algo material) es que habla de la calidad de la persona que lo hace.

Una persona detallista es generosa, amorosa, empática, tierna y dulce, aunque luego se disfrace de otras cosas para sobrevivir.

Así que, desde aquí grito bien alto que tenemos que ser detallistas, que tenemos que cuidar a las personas que participan de nuestra vida pero que participan con todo, que tenemos que sorprender, amar, proteger y atender.

Y acoger siempre, porque la soledad duele .

Buenas Noches Bichitos y ojala puedan dormir esta noche, soñando con su fin de semana maravilloso*

martes, 11 de mayo de 2010

Olvidados *


Esta noche hablando en la Tertulia de radio donde me invitan todos los lunes desde hace más de dos años, a dar mi opinión, sobre temas de actualidad, con un grupo de buenos amigos, hablamos de una realidad llamada los "olvidados" de la que nadie quiere saber, es como cuando hablamos de África, están detrás de nosotros, como si fuera una gran bolsa de basura negra de la cual no queremos saber nada.

Cada día cuando paseo por las calles cerca de mi casa, los encuentro sentados en los bancos de la zona de la iglesia del Pilar y paseando, siempre con la mirada triste, aterida de frío, con la misma ropa y con la sombra lejana de una belleza que se habría ido marchitando a golpe de desgracias.

Me voy a centrar en una mujer y un chico. La mujer, que cada día que la veo, me da tristeza y rara vez me pide algo, y no tiene pinta de estar metida en la droga o alcoholizada; el chico lo conozco desde hace años y ha llegado ser parte de mi vida.

Los días han ido pasando y en Santa Cruz (el Santa Cruz de las Ramblas para abajo) han cerrado y han abierto negocios, han aparecido nuevos jubilados o parados, siguen caminando como si fueran inmortales los empresarios de pacotilla que se creen que se van a comer el mundo; y la mayoría seguimos pasando como buenamente podemos, unos días tocando el cielo y otros aliquebrados o estupefactos ante los pequeños desastres cotidianos.

Transitamos como mismo lo hacía Don Gilberto Alemán para escribir su libro sobre el café "El Águila" hace más de un siglo, y seguro que como también lo seguirán haciendo dentro de cien años los que caminen cuando nosotros ya no estemos.

Ella, sin embargo, ya no está hace algunos meses. No te das cuenta el primer o el segundo día de su desaparición.

Hacen falta muchas mañanas a la carrera camino del trabajo para darte cuenta de que ya no está como una estatua melancólica en cualquiera de los bancos de Santa cruz de Tenerife, siempre en la esquina, como si esperara que alguien se sentara con ella, o como si aún estuviera aguardando al amor de su vida.

Casi todo los días me encuentro con David, mi gran personaje, un chico que es vecino de mi mamá en Añaza, y que todas las mañanas viene desde Añaza al centro de santa cruz caminado y hablando por una emisora de radio imaginaria con alguna persona que solo él lo sabe, me recuerda a la canción que contaba la historia de Sebastian, cantada por Ruben Blades.

David y yo llegamos al acuerdo desde que lo veía por Añaza de darle dos euros, pero con la condición de verlo entrar al bar a desayunar o a comer algo, hablamos y nos saludábamos. Es un reflejo de una persona joven que todos sabemos quien es, que es parte de nuestro día a día, pero que no queremos saber nada más de el, tan solo darle el euro para que nos deje en paz, David tiene su historia, incluso su familia.

David, que no tendrá más de veinticinco años, fue hace pocos años campeón de Canarias con el colegio Hermano Pedro en una maratón de cinco kilómetros,y una vez lo devolvió la policía local de Santiago del Teide a su casa, de donde él llego solo, caminado; estas son algunas de sus anécdotas y ya saben quien lo conoce que TODOS los días es su Cumpleaños.

Luego está la familia, dos padres alcohólicos y con una casa llena de perros, todo lo que encuentran por la calle lo suben a su casa y con tres hermanos que tienen la misma condición mental que él...

David no es el peor de los tres hermanos, uno de ellos esta todo el día encerrado en la casa y se encuentra mucho peor aún, los trabajadores sociales de la zona conocen bien el caso, pero cuando uno habla con ellos, responden que no pueden hacer mucho más.

David sí esta atrapado por ese abrazo mortal de una familia con muchos problemas y que incluso le pegan para quitarle el dinero que la gente le da y cuando uno lo ve cada día parece que va con hambre atrasada, pero ante esto nadie, ni yo, tenemos soluciones y me pone triste pensarlo.

Ahora, aparte de David, del Legionario del banco, del negrito con la pierna rota y otros tantos que duermen por las ramblas, hay otros que han ido llegando; pero la chica triste y David con su emisora de Radio arreglando a su manera la ciudad, son personas de mi día a día.

Uno quiere pensar que la vida regala muchas oportunidades y que ella estará luchando contra la locura y él tratando de sobrevivir sin la esclavitud diaria de que sus padres o su hermano le peguen.

Supongo que siempre ha sido así, que hay unos que pasan y otros que se quedan, y que en medio de la calle o de la vida estamos todos sin saber adónde diablos iremos a parar mañana.

Les dejo a mis amigos que les gusta la fotografía una idea, que hagan un reportaje con exposición de todas estas personas "olvidadas" de la ciudad donde vivimos o trabajamos,personas que vemos todos los días pero que no sabemos de sus vidas. Ricardo, para la tele también te sirve.

Suerte señora, allí donde este, y mucha suerte David, seguro que te veo mañana y nos tomaremos un café con leche juntos con unos Donnuts.

Buenas noches bichitos, que descansen y no dejen de pensar en ellos alguna vez en el día *

domingo, 9 de mayo de 2010

Muy pronto en la vida es demasiado tarde *




La puerta por donde más me gusta entrar, a veces salir, pero sin importar en qué sentido vaya, es la puerta que más me gusta atravesar, la de mi casa,no sé si a ustedes les pasa también, pero a mí cuando me tratan bien, me sorprende, y es que cuando entro o salgo de mi casa ,me suceden cosas.

La vida se ha encargado de enseñarme muchas , ya les he ido contando, casi día a día en esto del Facebook y en mi blog. Unas preciosas, otras dolorosas, otras dulces, algunas amargas...

Pero todas las experiencias me han enriquecido, me han encaminado a configurar mi escala de valores, que es como el código por el que nos movemos.

En esta línea vital -o de órden existencial-, hay dos cosas muy importantes que he aprendido a base de tropezones y empujones varios en los últimos años: que la salud es lo más importante que tenemos y que cada persona tiene derecho a su propia pataleta y a una escala de valores propia y sobre todo a tener la vida que cada cual quiera, sin obligarlos a nada más.

Que quizá lo que es bueno para mí, a ti te puede parecer una locura. Pero si nos respetamos, podemos llegar a convivir en armonía y en paz, No?.

La salud es eso que damos por hecho y que únicamente valoramos cuando la perdemos. En primera persona o alguien de cerca.

La salud es un pasaporte de bienestar, de equilibrio, de estabilidad contextual. Desde luego no es lo único pero es lo suficientemente básico como para darle la importancia que tiene.

Nos pasamos la vida maltratando nuestra salud: excesos de alcohol los fines de semana,Dietas raras para bajar de peso por aquello que se acerca el verano, ¡¡de trabajo!!...

Descanso insuficiente y de una calidad más que dudosa, una alimentación a todas luces desequilibrada, pésimas posturas corporales (ordenador, coche, hacer el amor.jajaja...), contaminación acústica, intoxicación televisiva, desarraigo de los afectos, inmunidad a los problemas ajenos... Maltratamos el CUERPO, la MENTE y el ALMA, quien da más?.

Y un día, como estos que vivimos, nos levantamos de la cama y algo se parte en dos; sentimos dolor, tristeza, malestar. Sentimos las ganas abandonar, de no luchar más, ganas de parar el mundo y respirar hondo para ver si nuestros pulmones pueden insuflarse de algo más que de oxígeno.

Pero resulta que ni el mundo se para ni los problemas desaparecen por arte de magia. La vida -compleja, divina, mágica, poderosa, terrible- se hace así así, a ratitos, a trazos y borrones (La Gran Rosana, que no paro de oír estos días), a golpe de esperanzas maltrechas. Y pasado el berrinche, sólo nos queda volver a lanzarnos a la aventura de ser felices.

Que nadie dijo que fuera fácil pero sí que es una obligación.

Así que dejemos esos días pordioseros, desvalidos y míseros y obliguémonos a dar lo mejor de nosotros mismos, obliguémonos al optimismo y a la esperanza, a ser un poco happys y otro poco hippies, que la verdad que esto último lo voy perdiendo con los años y era como mejor vivía, relativizando todo porque todo tiene algo bueno de lo que podemos aprender mucho y uno no para de aprender minuto a minuto ene esta vida.

Las encrucijadas son para crecer y son imprescindibles; hay que tomar decisiones, valorar lo que somos y lo que queremos ser, lo que tenemos y lo que queremos tener.

Y como los sueños no llegan a la puerta de casa, pues hagamos que nuestras manos los construyan.

No sé qué me traerá el día de mañana pero he decidido que esta semana que empieza mañana, sera el día a día para no rendirse, para volver a creer en la esperanza, para atiborrar de optimismo la autoestima, para creer en mi más que nada , como lo hacía hace años, nadie me ha regalado nada en esta vida.

Una vez más y mientras llega el momento, disfrutare del hoy y el ahora, de los pequeños detalles, de sonrisas, abrazos y miradas que se nos regalan cada día gente como tú.

Recordaré, cuando se me olvide, que mientras no se demuestre lo contrario, tengo una sola vida para vivir.

Y que vivir no es únicamente, pasar las hojas del calendario, en el día a día, vivir es que me regalen sonrisas y yo intentar regalarte y que veas las mías,y aprender a conformarme con pasear contigo y disfrutar de tu compañía.

Buenas noches Bichitos, y a por la nueva semana, que es una menos de nuestra Vida *

sábado, 8 de mayo de 2010

Las Olas *





Hay un pensamiento que a veces es duro de aceptar. Para algunos realmente es el más difícil de aceptar.


Este pensamiento es que las personas van y vienen.


Hemos nacido en una cultura disney donde se nos pone en la cabeza una y otra vez la idea de que estamos predestinados a una mujer o un hombre, y cuando vemos que no es así y esa persona fallece o nos deja o por alguna otra razón termina esa relación se nos cae el mundo encima.


Frente a este hecho mucha gente actúa con violencia, del estilo: ya que no puedes ser para mi te destruiré… lo que causa en parte la actual violencia machista, o feminista.


Esta tarde de Domingo, cuando estaba cerca del mar contemplando las olas, aprendí que podemos recurrir al ejemplo de ellas ...


“Nosotros somos una costa de arena, llena de cosas bellas, y a ella paulatinamente se acerca y se van las olas. Algunas olas son tranquilas y placenteras y nos hacen sentir bien, otras sin embargo son de tormenta y nos crean sufrimiento. Sea como fuere hay que darse cuenta de que ya sea una ola que nos haga sentir bien o mal ,tarde o temprano nos dejara. Y es importante darse cuenta de que nosotros no somos las olas, sino la costa a la cual vienen a chocar estas…”


Por lo tanto la próxima vez que veas que necesitas mucho a otra persona o que al contrario, la aborreces, medita en este símil y trata de comprender que tarde o temprano todo pasara y quizas esa ola vuelva, o no.


Aún así trata a todos con amor y recuerda que solo eres la costa.


Buenas noches y feliz semana Bichitos *

jueves, 6 de mayo de 2010

La gente..*




Esta tarde-noche me han hecho pensar, me dicen que ya no escribo como antes, también y esto es cierto, que los momentos no son los mismos delante de esta pantalla de ordenador cuando lo hago, y todo esto me hace pensar también en la gente, gente nueva, gente que esta , gente que ha pasado por la vida de uno, y es que al principio de nuestra vida, y una vez más cuando envejecemos, nos hacen falta la ayuda y el cariño de los demás.

Desgraciadamente, entre estos dos periodos de nuestra vida, durante el tiempo en el que somos fuertes y capaces de cuidar de nosotros mismos, descuidamos el valioso cultivo del cariño y de la compasión con el resto de la gente.

Puesto que nuestra propia vida comienza y termina con necesidad de afecto, ¿no sería mejor que practicásemos la compasión y el amor hacia los demás mientras somos fuertes y capaces?

Pedro Guerra cantaba una canción preciosa que dice... Hay gente en la cola de todos los cines gente que llora gente que ríe gente, que sube y que baja de un coche, gente en el rastro y en los ascensores,gente en la guagua en el metro,en la lluvia en un árbol, gente en la cuesta vestida desnuda cantando,gente con sombra con dudas gente que añora y que ayuda,gente que vive a la moda que viene y que va...

A mi, como la canción del gran Pedro,quizás por aquello de criarme en la plaza de la alameda y en las calles del barrio de Chamberí, me gusta la gente que es espiritual, con idealismo en los ojos y los pies en la realidad.

Me gusta la gente que ríe, llora,como a él, y que se emociona con una simple carta,(email) un llamada, una canción, una buena película, un buen libro, un gesto de cariño,una mirada,un abrazo o un atardecer en la punta de hidalgo...

Gente que ama y tiene nostalgias, que le gusta estar con los amigos, que cultiva flores, que ama los animales, admira paisajes, la poesía, sabe escuchar y que le gusta "PERDER" el tiempo con los de más.

Gente que tiene "TIEMPO" para sonreír, pedir perdón, repartir ternuras, compartir vivencias y tiene espacio para las emociones dentro de sí, emociones que fluyen naturalmente de adentro de su ser!

Gente que le gusta hacer las cosas que le agradan, sin huir de compromisos difíciles, por más desgastantes que sean.

Gente que ayuda, orienta, entiende, aconseja, busca la verdad y siempre quiere aprender, aunque sea de un niño, de un pobre, de un analfabeto.

Gente de corazón desarmado, sin odio y preconceptos baratos, con mucho amor dentro de sí.

Gente que se equivoca y lo reconoce, cae y se levanta, asimila los golpes, tomando lecciones de los errores y haciendo redimir sus lágrimas y sufrimientos.

Me gusta mucho la gente así, gente sencilla sin más ...

Hay una ley no escrita que dice que “el mundo es de los fuertes”, y que “sobrevive apenas el más apto”.

Si esto fuese cierto, la especie humana no habría podido subsistir, pues sus individuos necesitan protección durante un largo periodo de tiempo (los especialistas dicen que apenas podemos valernos por nosotros mismos después de los nueve años de edad, mientras que una jirafa lo consigue en ocho meses como máximo, y una abeja alcanza su independencia en menos de cinco minutos).

Desde luego, hay momentos en los que este fuego avanza en otra dirección, pero yo nunca dejo de preguntarme: ¿Dónde están los otros? ¿Acaso me aislé demasiado? Como a cualquier persona sana, también me hace falta la soledad, el tiempo de la reflexión.
Pero esto no debe convertirse en un vicio.

La independencia emocional no conduce absolutamente a ninguna parte – a no ser a una pretendida fortaleza, cuyo único e inútil objetivo es impresionar a los demás.

La dependencia emocional, por su parte, es como una hoguera que encendiéramos.

Al principio, las relaciones son difíciles. De la misma manera, con el fuego hay que conformarse primero con el desagradable humo, que dificulta la respiración y arranca las lágrimas.

Sin embargo, una vez encendido el fuego del asadero o chuletada, el humo desaparece, y las llamas lo iluminan todo, transmitiendo calor, calma, y, de cuando en cuando, haciendo saltar alguna brasa que nos quema, pero que también anima nuestra relación con el resto de la gente.

¿No están de acuerdo?

Todos hemos oído hablar de una dolencia de África Central conocida como enfermedad del sueño.

Lo que tenemos que saber es que existe una enfermedad muy similar que ataca al alma, y que es muy peligrosa, porque se desarrolla sin ser detectada. Al notar el menor síntoma de indiferencia y de falta de entusiasmo ante los demás, hay que hacer saltar las alarmas.

La única manera de prevenirse contra esta enfermedad es entender que el alma sufre, y mucho, cuando la obligamos a vivir superficialmente.

Al alma le gustan las cosas bellas y profundas y sobre todo la buena gente como tu.

Lo que no me gustaría es terminar como la canción de Pedrito Guerra ...Hay gente que sueña que abraza a otra gente gente que reza y luego no entiende gente durmiendo en el borde del rio gente en los ...Pero que sola esta...

O como dice Ortega Cano… Que sabe la gente, que sabe la gente... Que tu cariño y el mío es como la corriente. Que sabe la gente… http://www.youtube.com/watch?v=Y_Bkfxfvh7M&NR=1


Buenas noches Bichitos, buenas noches mi gente, que diría de nuevo Pepe Benavente*

martes, 4 de mayo de 2010

La boda de mi amigo Jesus *



La vida no es esa complicación diaria que nos cuentan en las noticias, que dicho sea de paso ya ni las veo. Tampoco es el atasco mañanero para ir al trabajo, la hipoteca que desvela, el desempleo que desasosiega o el tedio que mata poco a poco.

Nadie sabe con certeza cuál es el sentido de nuestra existencia, ni adónde vamos a ir a parar cuando todo acabe y nuestros corazones dejen de sonar como mismo lo hacía aquel reloj del bolero que iba apagando ilusiones y es que sólo podemos tener presentimientos.

Con el poco tiempo que nos permiten estar en el planeta no podemos aspirar a mucho más.

Este fin de semana pasado, me reencontré con mis amigos de siempre, ya les conté que uno se Casaba, uno de los seis amigos, Jesús.

El viernes intente por todos los modos llegar a la Palma, tenía que salir a las tres de la tarde, pero se me escapo ese vuelo y me puse en lista de espera.

El aeropuerto de los rodeos( que ya se por que le pusieron ese nombre), por culpa de la neblina lo cerraron a las cuatro y media de la tarde y lo volvieron abrir a eso de las ocho. Yo salí a las nueve de la noche rumbo a la Boda, no sin antes pelearme con todo el mundo para ello allí, y a mi tarjeta de Binter que me dio preferencias hizo el resto.

Me perdí la ceremonia que dicho sea de paso, me nombraron y todo. pero cumplí y llegue a eso de las diez y media de la noche a la cena y fiesta de después, no sin antes pasar por el Hotel para prepararme para tal acontecimiento.

Fue muy emotivo todo, ver a un amigo que uno quiere tan feliz, es como si el resto ya no importase, al final lo que uno siempre quiere es que la gente sea feliz, y si es un amigo de siempre, pues más razón para uno sentirse más que bien,por vivir y compartir estas cosas con ellos.

Si acaso, en los momentos claves como este, sí atisbamos la condición efímera que debería encaminar todos nuestros pasos y nuestras decisiones. No somos dioses, en eso creo que estamos todos de acuerdo, pero tenemos la bendita suerte de estar vivos, de que nos quieran y de que de vez en cuando se asome la felicidad en momentos como este.

Jesús y Alicia se acercaron esa noche, a esa vida inasible que tanto se parece a esos peces que vemos en los charcos de las rocas cuando baja la marea: los tienes a mano, en un espacio reducido, pero cuando los quieres atrapar se escurren entre los dedos o ni siquiera puedes llegar a rozarlos.

Lo que viví esa noche con ellos, con sus miradas cómplices y sus bailes y sonrisas, se pierden en la liviandad del vuelo de una mariposa, en los cables que cuelgan en medio del vacío, en los barcos que parecen quedar varados en el horizonte o en esas cometas que revolotean en el cielo como queriendo eternizarse en cada escorzo luminoso de los que allí estábamos para vivir y sentir su felicidad.

El hilo de los las horas compartidas con mis amigos de siempre, me sorprendieron en la mirada del otro cuando andamos necesitados de cariño, o en ese océano que desde que se enciende con el primer sol de la mañana no hace más que reinventarse en cada ola que rompe en la orilla.

Hilde,Macarena,Danid,Mary,Jose Angel y Estela... tejíerón en esas horas a mi lado,el intentar detener el paso del tiempo y atemperar la ausencia de tanto tiempo sin vernos.

También cada una de las parcas se encargaba de hilar, enredar o cortar ese hilo que nos une a la vida.

De niño, mi abuela me pedía siempre que le enhebrara el hilo en aquellas agujas que ahora hacen que el recuerdo de las tardes de mi infancia en la islita donde me reencontré con ellos, se llene de vetas luminosas. Le fallaba el pulso y la vista.

Hoy en día no sería capaz de enhebrar una aguja con aquella facilidad pasmosa de los ocho años. Ganamos en sabiduría, pero perdemos los reflejos y los sentidos.

Por eso nos desorientamos con tanta facilidad. En aquel entonces, el hilo era sólo parte de un juego que no sabíamos lo mucho que tenía que ver con la propia vida.

Se que el Viernes noche , me reencontré con ella, al recuperar la mirada de complicidad de mis amigos y la Gran Felicidad de uno de ellos al casarse con la Mujer que probablemente sea la de su vida. Dios quiera que no me equivoque.

Gracias amigos por seguir a mi lado sin pedir absolutamente nada a cambio.

Se les Quiere y mucho, hasta la próxima, que espero que sea pronto *