La Música de Sergio

martes, 4 de mayo de 2010

La boda de mi amigo Jesus *



La vida no es esa complicación diaria que nos cuentan en las noticias, que dicho sea de paso ya ni las veo. Tampoco es el atasco mañanero para ir al trabajo, la hipoteca que desvela, el desempleo que desasosiega o el tedio que mata poco a poco.

Nadie sabe con certeza cuál es el sentido de nuestra existencia, ni adónde vamos a ir a parar cuando todo acabe y nuestros corazones dejen de sonar como mismo lo hacía aquel reloj del bolero que iba apagando ilusiones y es que sólo podemos tener presentimientos.

Con el poco tiempo que nos permiten estar en el planeta no podemos aspirar a mucho más.

Este fin de semana pasado, me reencontré con mis amigos de siempre, ya les conté que uno se Casaba, uno de los seis amigos, Jesús.

El viernes intente por todos los modos llegar a la Palma, tenía que salir a las tres de la tarde, pero se me escapo ese vuelo y me puse en lista de espera.

El aeropuerto de los rodeos( que ya se por que le pusieron ese nombre), por culpa de la neblina lo cerraron a las cuatro y media de la tarde y lo volvieron abrir a eso de las ocho. Yo salí a las nueve de la noche rumbo a la Boda, no sin antes pelearme con todo el mundo para ello allí, y a mi tarjeta de Binter que me dio preferencias hizo el resto.

Me perdí la ceremonia que dicho sea de paso, me nombraron y todo. pero cumplí y llegue a eso de las diez y media de la noche a la cena y fiesta de después, no sin antes pasar por el Hotel para prepararme para tal acontecimiento.

Fue muy emotivo todo, ver a un amigo que uno quiere tan feliz, es como si el resto ya no importase, al final lo que uno siempre quiere es que la gente sea feliz, y si es un amigo de siempre, pues más razón para uno sentirse más que bien,por vivir y compartir estas cosas con ellos.

Si acaso, en los momentos claves como este, sí atisbamos la condición efímera que debería encaminar todos nuestros pasos y nuestras decisiones. No somos dioses, en eso creo que estamos todos de acuerdo, pero tenemos la bendita suerte de estar vivos, de que nos quieran y de que de vez en cuando se asome la felicidad en momentos como este.

Jesús y Alicia se acercaron esa noche, a esa vida inasible que tanto se parece a esos peces que vemos en los charcos de las rocas cuando baja la marea: los tienes a mano, en un espacio reducido, pero cuando los quieres atrapar se escurren entre los dedos o ni siquiera puedes llegar a rozarlos.

Lo que viví esa noche con ellos, con sus miradas cómplices y sus bailes y sonrisas, se pierden en la liviandad del vuelo de una mariposa, en los cables que cuelgan en medio del vacío, en los barcos que parecen quedar varados en el horizonte o en esas cometas que revolotean en el cielo como queriendo eternizarse en cada escorzo luminoso de los que allí estábamos para vivir y sentir su felicidad.

El hilo de los las horas compartidas con mis amigos de siempre, me sorprendieron en la mirada del otro cuando andamos necesitados de cariño, o en ese océano que desde que se enciende con el primer sol de la mañana no hace más que reinventarse en cada ola que rompe en la orilla.

Hilde,Macarena,Danid,Mary,Jose Angel y Estela... tejíerón en esas horas a mi lado,el intentar detener el paso del tiempo y atemperar la ausencia de tanto tiempo sin vernos.

También cada una de las parcas se encargaba de hilar, enredar o cortar ese hilo que nos une a la vida.

De niño, mi abuela me pedía siempre que le enhebrara el hilo en aquellas agujas que ahora hacen que el recuerdo de las tardes de mi infancia en la islita donde me reencontré con ellos, se llene de vetas luminosas. Le fallaba el pulso y la vista.

Hoy en día no sería capaz de enhebrar una aguja con aquella facilidad pasmosa de los ocho años. Ganamos en sabiduría, pero perdemos los reflejos y los sentidos.

Por eso nos desorientamos con tanta facilidad. En aquel entonces, el hilo era sólo parte de un juego que no sabíamos lo mucho que tenía que ver con la propia vida.

Se que el Viernes noche , me reencontré con ella, al recuperar la mirada de complicidad de mis amigos y la Gran Felicidad de uno de ellos al casarse con la Mujer que probablemente sea la de su vida. Dios quiera que no me equivoque.

Gracias amigos por seguir a mi lado sin pedir absolutamente nada a cambio.

Se les Quiere y mucho, hasta la próxima, que espero que sea pronto *

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