La Música de Sergio

lunes, 8 de noviembre de 2010

Esta noche soy un Saharaui más


Como ven en el mapa, entre el Aaiún y Fuerteventura solo les separa 90 Kilometros :

Si miras un mapa de África verás que frente a las Islas Canarias hay una frontera escalonada que sube de izquierda a derecha. ¿No la has encontrado todavía? Mira arriba a la izquierda. Sí, esa zona que tiene a El Aaiún como capital.

No tengo confianza en el Gobierno español, porque siempre ha apoyado a Marruecos y su plan de autonomía para el Sáhara Occidental. No denuncia las violaciones de derechos humanos que se cometen contra esta población, que, hasta hace poco, era española. No sé si ha habido un trato entre España y Marruecos. Lo que pienso es que nada ha cambiado, porque España siempre ha apoyado a Marruecos. Lo que me alimentaba durante todos estos días era el apoyo del pueblo español y canario”.


Estas palabras de la Dalái Lama Africana la saharaui, Aminetu Haidar, a su regreso a El Aaiún el 18 de diciembre del año pasado , donde conviví con ella muchos días en el aeropuerto de Lanzarote, definen la situación actual de su pueblo: represión del régimen marroquí, que ocupa ilegalmente este territorio desde el otoño de 1975; indiferencia del Gobierno socialista español, que renuncia a ejercer el papel de “potencia descolonizadora” que le impone la legalidad internacional, y apoyo a la causa saharaui de la inmensa mayoría de la sociedad española y canaria. Este respaldo se canaliza desde hace años en centenares de asociaciones que confluyen en la plataforma estatal CEAS-Sahara y se expresa en las caravanas de solidaridad a los campos de refugiados de Tinduf (Argelia) o en la acogida solidaria de miles de niños durante todos los veranos, desde que hace treinta años el Partido Comunista de España trajera al primer millar de ellos, en plena guerra entre el Frente Polisario y Marruecos.



Aminetu Haidar es hoy el símbolo de la dignidad y la tenacidad de un pueblo pacífico y solidario. De un pueblo traicionado por la dictadura franquista (y por su heredero “a título de rey”), que el 14 de noviembre de 1975, tras la invasión militar marroquí del Sahara Occidental y mientras la “momia” agonizaba en La Paz, cedió la administración de este territorio a Mauritania y a Marruecos. Hacía sólo un mes que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya había rechazado las pretensiones anexionistas de Nuakchot y Rabat y reafirmado que, en virtud de la Resolución 1.514 (XV) de 1960 de las Naciones Unidas, el pueblo saharaui tenía derecho a la autodeterminación. Además, en diciembre de 1965 la Asamblea General de la ONU había aprobado su primera resolución sobre este territorio (la 2.072), que instaba a España a “adoptar inmediatamente todas las medidas necesarias para la descolonización del territorio”.

Por si ustedes no lo saben “Marruecos vulnera los derechos humanos, tiene un índice de desarrollo insuficiente ya que invierte más en armamento y en material de represión que en formación y en programas que aumenten su renta per cápita” . Marruecos utiliza la violencia y parte de este armamento en el Sáhara. No existe respeto por los derechos humanos y un riesgo de conflicto en la zona.

El comercio de armas entre ambos países ha disminuido en 2008 y 2009 “pero hay que tener en cuenta que en 2008 hubo dos grandes donaciones españolas de armamento, tanques, carros y algún instrumento marítimo con precio simbólico de un euro, y eso también son armas que llegaron al país” . En total, entre enero de 2008 y junio de 2009, las empresas españolas vendieron material militar a Marruecos por valor de 145 millones de euros, incluyendo 1.291 vehículos y camiones todo terreno y munición, según el registro oficial del Gobierno.

La fabricación de armamento y la negociación con sus compradores en cuaquier perte del mundo corresponde fundamentalmente a empresas privadas, pero la venta solo se produce con autorización directa del Gobierno. Existe una comisión, cuyas deliberaciones son secretas y cuyas decisiones se conocen hasta con un año de retraso, que depende del Ministerio de Industria y Comercio (no del de Defensa; no del de Exteriores) y donde también se sienta el director de Inteligencia del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), además de otros altos representantes de Interior o Defensa. Las organizaciones de derechos humanos habían “acogido con satisfacción” la ley de 2007 que regulaba la venta de armamento porque, entre otras cosas, el artículo 8 explicita que deben denegarse las exportaciones a aquellos países que violen los derechos humanos o estén en conflicto, basándose en el criterio delos organismos internacionales especializados.

En el día de hoy he hablado con unos amigos Saharauis que están en el El Aaiún y esto fue lo que me Comentaron.

La intervención por la fuerza ha comenzado a las 7.00 en el Campamento de la Dignidad, como asñi lo han llamado ellos a las afueras del Aaiún.

Han entrado mientras la población descansaba y por la fuerza ha avanzado la gendarmería destrozando todo a su paso.

Me dicen que desde Agdaym Izik( que es donde estaba el campamento) que a lo largo de la mañana todos los que integraban el campamento de la dignidad caminaban a pie por el desierto hacia un Aaiún totalmente sitiado por las fuerzas de represión marroquís, con lo que se puede generar una crisis humanitaria.

Los heridos se cuentan por miles al haber atacado de noche el campamento de la libertad, donde dormían hombres, mujeres y niños, población desarmada, con gases lacrimógenos, agua a presión y otros elementos represivos, entrando las tropas masivamente, destruyendo totalmente el campamento.

Mis amigos desde allí nos decía en ese momento esta mañana

Estamos todos caminando por el desierto camino a la ciudad, pero vemos desde aquí mucho humo, nos pueden informar qué está pasando..”

No ha quedado ni una haima en pie, han destrozado todo el campamento y todo lo que allí teníamos.

En la ciudad de El Aaiún la situación es de alerta total y muy violenta desde la tarde de ayer, la población ha salido a la calle a manifestarse en contra de la brutal represión marroquí.

En estos momentos se encuentran a merced de las fuerzas de ocupación, donde se suceden enfrentamientos y la población se defiende de los ataques que están sufriendo de los miles de militares, de las fuerzas auxiliares que literalmente tienen tomada la ciudad.

Nos Dicen que ya se están realizando cargas con armas de fuego hacia la población saharaui que se manifiesta en todos los distritos de El Aaiún.

GARGAF BABBA, ciudadano saharaui, ha sido asesinado, en el barrio de Awayrat Alhomr, en la Avda de Smara.

MAHMOUD GARGAR también ha sido asesinado.

Existen otros fallecidos cuya identidad se desconoce aún.

Las fuentes del Polisario indican al menos 12 victimas mortales del ataque.

He podido hablar con ellos y me han descrito la terrible situación en la ciudad, mientras hablaba con ellos han tenido que esconderse, debido a que se les ha puesto en aviso que están en peligro.

El pueblo Canario siempre han estado al lado del pueblo Saharaui.

Ha llegado la hora de redoblar los esfuerzos para ayudar a este pueblo a ejercer su derecho a la autodeterminación, a conquistar un futuro de justicia y dignidad para sus hijos en su patria, el Sahara Occidental.


La vida del pueblo Saharaui en los territorios ilegalmente ocupados por Marruecos es, cuanto menos, angustiosa. Durante 35 años, el reino alaui ha estado saqueando los recursos naturales de este pueblo. Estos hechos, han permitido que hoy en día el pueblo saharaui pida ya cansados ayuda de todos . Te vas a quedar mirando a otro lado ? *


Hoy más que nunca "Sahara Libre" *


Palabras, palabras, Palabras...*



Hay palabras que están como vivas, vivas de verdad. Son lagartijas correteando entre las rocas, significan, dicen cosas. Y, otras, otras están como muertas. O, más que muertas, están vacías, no tienen peso, aunque su apariencia sea imponente, como decorados de cartón piedra que parecen el Gran Cañón del Colorado pero que no lo son.

En realidad, ambas cosas le pueden suceder a una única palabra en dos momentos distintos. Tal vez dependa de quién las emplee. De cómo, de cuándo, de por qué. Tal vez.


Hacía no ni cuánto que no la escuchaba. Es una de esas palabras antiguas, pero no antigua de antes, sino antigua de siempre. Mamá solía utilizarla, pero jamás en tono amenazante ni violento, porque mamá es la persona menos violenta y amenazante del universo. Sólo una, una única vez, me dio uno de verdad.


Pero es que me lo estaba buscando. Cada vez que recuerdo la única ocasión en mi vida (en la vida de mamá, su vida) que me puso la mano encima, concluyo que me lo había estando buscando. Porque me puse majadero, y llorón, y mimoso, y la desquicié. Y entonces me soltó la bofetada, el bofetón, la cachetada: el soplamocos.


Esta mañana, la madre que andaba por el aeropuerto arrastrando maletas con un chiquillo de unos diez años se lo decía en el mismo tono en el que mamá solía decírmelo (mira que te doy un soplamooocos, pero en portugués). Un tono bromista, juguetón, de advertencia de mentira. Un tono de salta para allá o te doy un soplamocos, aguantándose la risa. Me dio una cosilla al escucharlo, por aquí, por adentro.


Tengo una teoría. Ahora, cuando los directores de cine español piensan en un nuevo proyecto, lo primero que deciden, mucho antes que el argumento, los actores o las localizaciones, es el título. Tiene que ser un título que luzca. Algo sugerente y evocador, provocativo y estiloso, emocionante y prometedor, y hasta puede que un poco pedante.


Algo así como “Los crímenes de Oxford” (bueno, vale, este es más sencillito) o “Los abrazos rotos”. Discurren durante muchos, muuuuchos meses. Entonces, cuando por fin lo tienen, convocan una rueda de prensa, de esas de noche pero con gafas de sol, y lo anuncian a bombo y platillo, con ojos misteriosos (ya, sin las gafas de sol), manos entrelazadas frente al pecho, torso ligeramente inclinado, labios muy pegados al micrófono, tono trascendente. Mi próximo trabajo se llamará… ¡”Los abrazos rotos”!, ohhh, ahhh, ohhhh. Y luego ruedan cualquier mierda. Algo con Frodo Bolsón comiendo espaguetis a la boloñesa sobre las tetas de Leonor Watling, como plato fuerte (nunca mejor dicho), o con una sobreactuadísima Blanca Portillo bebiendo gintonics mientras da absurdas explicaciones acerca del tormentoso pasado de su personaje (que nadie necesita, en realidad), como si el público medio fuera subnormal.


El Kapitel en la laguna, abrió de nuevo sus puertas,con el amigo Carlos Machín dejándose todo y más en ese local para nosotros. Va ser unos de los lugares de referencia de Tenerife y de Canarias, para las noches de palabras entre todos nosotros, donde también con las miradas allí estaremos Conversando .


Yeray Rodríguez ( El Gran verseador y amigo, que no el del psoe de laguna) presenta en estos días, su Disco "Una misma tradición" con Edwin Colón,nos amenaza con estremecernos con su cultura y sensibilidad sin límites que el tiene “La piel que habito”. Conste que me gusta Todo lo que hace Yeray (cuando conserva su sentido del humor y de decir esas cosas como solo el sabe hacerlo ), y es que distintos escenarios de cuatro de nuestras islas acogerán en los próximos días la presentación del disco…estarán según me cuenta mi buen amigo Aristides Moreno, el Jueves 11, en el Orfeón La Paz, La Laguna, Tenerife20.30 h.

Viernes 12, Teatro Municipal de Tías, Lanzarote, 21 h.
...
Sábado 13, Terrero de lucha de Tetir, Fuerteventura, 21 h.

Martes16, Teatro Víctor Jara, Vecindario, Gran Canaria, 20.30 h.

Miércoles 17, Paraninfo de la ULPGC, Las Palmas de Gran Canaria, 20.30 h.


Si ustedes pueden en algunos de estos lugares no se lo pierdan. Oirán y sentirán mucho más que palabras Con el Gran Yeray .


Palabras convertidas en crueles letras, que deambulando van de una a otra mente, d un corazón a otro, dejando solo confusión a su paso, y llevándose con el la luz interior, que debe guiarnos.

Palabras que son gratis de pronunciar, y que cuestan mucho oírlas.


Palabras que tienen buena apariencia, y que preso te hacen si las crees .


Palabras que melodía parecen y un reggeton resulta .


Palabras que no buscan dar la luz a quien dirigen.


Palabras que al Oírlas, nos ayudan a descubrirnos


Palabras simples, palabras que desnudan sentimientos, que hacen transparentes, la coraza que cada uno tiene, en esta selva humana que nos toca vivir .


Uff...Ya las solte, ahora a dormir, que esta sera una semana muy dura.

Besos para ellas y abrazos para ellos, que descanses bichillos*

viernes, 5 de noviembre de 2010

El Negro con la Rana en la Cabeza *



A lo largo de la noche y de vez en cuando, uno se encuentra con cosas que merecen la pena.

Sabía que en YouTube abundaban vídeos de actuaciones del genial Manolo Vieira., Seguro que si, mis amigos no son tan tontos.

También conocía el fenómeno consistente en que cualquier chaflameja se dedica a doblar series y películas a una presunta forma de hablar canaria.

Por lo general, estos vídeos consiste en un fragmento de una película a la que se le sustituye el audio original por un doblaje en el que se intenta imitar la forma de hablar de determinados barrios de exclusión social, a la que añaden todo tipo de insultos y alusiones sexuales.

También es cierto que hay honrosas excepciones.

Lo que nunca imaginé es que, en una noche comla de hoy, en que navegas por la red, dejándote llevar por las olas electrónicas, me toparía con Manolo Vieira protagonizando uno de estos vídeos.

Aunque su humor muchas veces no sea entendido fuera de las Islas y sus espectáculos sean muy similares, Manolo Vieira ha sido durante años el humorista canario con mayor proyección. Como ejemplo vale citar su participación, a comienzos de los años 90, en el programa de Televisión Española No te rías que es peor. En cualquier caso, casi nadie se imagina ya un fin de año sin su espectáculo en la Televisión Canaria.

Su humor, incluso antes de que se pusieran de moda los monólogos al estilo de las stand-up comedy, se caracteriza por contar historias, dentro de las que va introduciendo múltiples chistes.

Un ingrediente esencial de todos ellos es el habla canaria, esa particular forma de llamar a las cosas, de hablar y, en definitiva, de vivir que tenemos los canarios. Eso que los peninsulares llaman ser aplatanado y que yo, al igual que Manolo Vieira, me niego a aceptar. Simplemente, es una forma diferente -y, probablemente, mejor- de tomarse la vida. La nuestra.

Estos vídeos son de lo mejorcito que he visto últimamente en la Red. Sin duda, me han alegrado esta noche tan rara .

http://www.youtube.com/watch?v=qMVA5SLrp3E&feature=player_embedded

Buenas noches *




jueves, 4 de noviembre de 2010

Cuando las miradas hablan *



Llevo días pensando en ello , ayer les escribí sobre los momentos de las voces, y lo que siento cuando pienso en ustedes y en como me hablan ...

Se quedan en mi mente y los recuerdo con sus sonidos.

Siempre me ha gustado el lenguaje gestual de las personas, dicen mucho más que ellas mismas.

Hace unos meses,en la bajada de la virgen de las Nieves en la palma que es cada cinco años, solemos coincidir con personas de nuestro pasado, que hace tiempo que no ves o hablas con ellas... amigos del cole, compañeros del instituto, universidad, antiguas novias o amigos especiales, etc...

Es curioso, porque cuando te reencuentras con ellos, hay muchas reacciones diferentes, unas demasiado efusivas, otras más cortantes, algunas casi inexistentes, etc...

Pero lo que no "engaña" es la mirada.

Ahí es donde verdaderamente, ves "el alma" de las personas...

No puedes engañar la mirada, el aprecio, el dolor, el cariño, el odio, el amor platónico, el incondicional, la rabia, la envidia, el ego subido, etc., etc., etc....

Y es que cuando conseguías interceptar su mirada siempre percibías sus sueños que buscaban la plenitud de su espíritu y la tranquilidad de su alma.

El reconocimiento continuo de su interior era su objetivo, quería encontrar su lugar perfecto en el mundo, necesitaba vivirlo e imbuirse en él plenamente y sus ojos siempre me lo decían aunque sus labios no lo expresaban.

¡Cuánto nos hablan las miradas!, si nos fijamos un poco podemos descubrir la profundidad de los corazones, la veracidad de las palabras, la inmensidad de nuevos mundos que nos ofrecen generosas experiencias.

Los ojos pueden ser como las entradas ocultas que abren las puertas de corazones doloridos, cerrados y medio en ruinas y nos pueden descubrir docenas de vivencias, de ilusiones y heridas que definen la identidad real de cada uno de nosotros.

Los ojos hablan con las palabras de las miradas, con los gestos de sus pupilas, con el lenguaje oculto y cifrado del alma, solo hay que saber leer, saber mirar y dejarse llevar por el inmenso mar de ideas y palabras que saltan en el suave aleteo de las pestañas.

Si nos enseñaran desde pequeños a leer en los ojos, si nos olvidáramos de ver y supiéramos mirar el detalle de las miradas descubriríamos el mundo real de quien tenemos al lado y comprenderíamos plenamente las necesidades de su alma.

Ahora recuerdo su mirada huidiza de los prejuicios, temerosa de la dura realidad de su entorno, cauterizada como su corazón a consecuencia de los fuegos infernales de este mundo injusto y superficial.

Fui percibiendo poco a poco cuáles eran sus sueños y hacia dónde necesitaba dirigir su espíritu a través de su mirada, pero me sentí impotente ante tal desafío aunque entendí que cada persona, por sí misma, debe encontrar su hueco y su espacio, el lugar en donde dar rienda suelta a su corazón, que no depende de terceros que consigan su destino; pero fue sin quererlo, y gracias a su mirada, que me enseñó el camino para seguir descubriendo mi propia alma.

Ahora que están los hermanos saharauis, en medio del desierto, a las afueras del Aíun acampados por la lucha de su libertad, invoco al Chamán del desierto, aquel que no necesita ser dueño del mundo, que no tiene riquezas, aquel que no necesita nada pero que es millonario de espíritu y verdadero en su mirada, le invoco para que mire aquellos ojos que yo vi y me enseñaron la belleza del sol, del fuego, de la tierra y del agua, le invoco para que le ayude a encontrar la felicidad plena y duradera de su alma.

Más allá del miedo, más allá de las palabras, existen los ojos que nos muestran el camino hacia el corazón, hacia las estrellas y su magia.

Yo siempre he mirado a los ojos, porque se "conversa" mejor!!!

Y Ustedes, miran a los ojos o no????

Buenas noches bichitos *



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Las Voces *



Si vas una tarde al TEA y te sientas, no oyes a nadie, solo vez rostro de muchas personas, y los conocerás por eso, por sus caras, pero a los seres que mas quieres o recuerdas, lo harás por su voz.

Si cogemos dos hojas de papel, las aproximamos, de tal manera que estén juntas y soplamos a través de ellas, conseguiremos producir un movimiento de ambas hojas y con ello un sonido.

Pues bien, nuestra voz es eso mismo: el aire que al pasar por las hojas,que están cerradas en ese momento, las obliga a moverse y así se produce un ruido, un vibración.

La voz es el medio por el cual nuestras palabras y nuestros pensamientos pueden transmitirse. Esta transmisión no se realiza siempre de forma igual, sino que varia de momento a momento, de día a día, porque la voz es un sistema elástico.

Ninguno de nosotros nos sentimos, ni somos exactamente igual de un momento a otro: lo mismo sucede con nuestra voz.

Pensar en la voz como algo constante desde el principio hasta el final de un día, o desde el principio al final de una conferencia, o de unas charla entre amigos , esta fuera de la realidad.

Y cómo te explico el sonido de tu voz.

No tengo grabaciones. Sólo cada uno de nosotros recuerda el tono, las palabras y el sonido que diferenciaba esa voz del resto de voces que ha habido en el planeta durante miles de años.

Somos nuestra propia voz, no sólo lo que decimos o lo que pensamos.

Tampoco quedamos en los escritos. Nos mantenemos en el recuerdo mientras haya alguien que recuerde cómo le llamábamos, con qué tono le decíamos te quiero o cómo pedíamos el pan cada mañana en la tienda de la esquina en la que nos reconocen según entramos por la puerta.

Nuestra voz se confunde entre otras miles de voces, pero se mantiene a salvo cada vez que suena y puede decir lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Si nos callan nos silencian. No es una redundancia.

Cuando hablamos estamos contando el mundo que vivimos. Da lo mismo que ni siquiera sepamos cómo suena nuestra voz cuando sale de nuestra boca.

No nos reconocemos nunca en las grabaciones, pero siempre seguimos siendo nosotros.

A veces incluso hablas contigo mismo para mitigar la soledad o porque, como decía Antonio Machado, esperas hablar con Dios un día.

Recordamos voces que nos hablan, que nos cantan,fusas y semifusas,voces que las tenemos en el recuerdo por que ya no están con nosotros, y que no las volveremos a oír más.

Mis sobrinos nuevos, los pequeños , No conocen a su abuelo por parte de mamá .

Por mucho que le hablemos de el, le enseñemos fotos ...

Adriana,una de mis dos sobrinos, tiene sus mismos ojos y la genética ha querido que se parezca mucho al hombre que ellos reconocen como un juego cuando construyan sus primeras frases.

Nos dejaran sin palabras cuando nos pregunten por la voz de su abuelo.

Quedran saber cómo era, cómo lo hubiera llamado por su nombre, con qué tono hablaría ese Hombre que es capaz de distinguir en las fotografías como el Papá de su Mamá, y nos miraremos.

Se atisbabara la emoción en los ojos de todos nosotros.

El azar ha querido que las películas que conservamos de el estén sin sonido.

Las de los últimos años desaparecieron en una de esas mudanzas que no son más que un caos que juega a favor del olvido y de la pérdida de aquello que más querríamos haber conservado.

Confiamos en que aparezcan alguna vez, aunque de momento no tenemos grabada su voz.

Cada uno de nosotros puede recordarlo nítidamente, pero nadie puede reproducirla para que la escuche ese niño y esa niña, que espera una respuesta mientras mirara la fotografía que identificaremos desde un primer momento con su abuelo.

Alguien les dirá que esa voz sonaba parecida a la de sus tíos, pero no es así.

Los niños sonreirán y seguirán viviendo la vida como un bendito juego en donde todavía no se ha aposentado la ausencia.

Y Nosotros sólo querríamos volver a escuchar aquella voz cercana que tanto echamos de menos.

Cuiden sus voces, por que son únicas, yo los recuerdo a cada uno de ustedes, no solo por sus rostros, sus miradas y su forma de ser, lo hago y cada día más por sus voces.

Buenas noches bichitos *

martes, 2 de noviembre de 2010

Un amigo, lo es todo *



Todo empieza con algo... un beso, una frase, un gesto, una caricia, un abrazo... todo es provocado por algo. Todas las palabras que componen este pequeño relato fueron inspiradas, sacadas de mi mente gracias a un consejo que me dio una buena amiga, uno de los buenos, de los que te hacen pararte a pensar.

Después de tanto tiempo te das cuenta que los consejos no son algo milagroso. Según la Real Academia, un consejo es un parecer o dictamen que se da o toma para hacer o no hacer algo. Tomar un consejo de alguien es consultar lo que se debe ejecutar o seguir en algún caso dudoso.

Pero sin embargo, un consejo, por muy bueno que sea, tiene dos pequeños defectos: Las personas que los dan suelen ponerlos poco en práctica, es decir, son mejores donantes que receptores de consejos, el otro inconveniente es que, o descubres el consejo que te han dado por tus propias experiencias y vivencias, o habrá caído en saco roto.

Lo mejor de los consejos, y lo mejor de éste en particular es que me ha hecho pensar, y mucho, y por ello estoy escribiendo estas palabras, que como poco son de agradecimiento y como mucho, de un cariño inimaginable para la persona a la que se lo escribo...

Después de tanto tiempo y de encontrarte en ciertas situaciones, te paras en el camino de la vida. Te paras y te preguntas... reflexionas... ¿Porqué estoy aquí? ¿Qué es lo que me ha traído hasta aquí? ¿Hacia dónde camino? Nuestro presente es tan sólo el cúmulo de circunstancias y experiencias vividas en nuestro pasado, nos define, nos modela, nos hace crecer y andar en ciertas direcciones.

Es verdad eso que dicen que el pasado siempre termina llamando a tu puerta. A veces con buenos recuerdos, a veces con malas experiencias, recordándote cosas tan contradictorias que volverían loca a una persona cuerda. Pero queridos amigos, siento comunicaros que el tiempo no lo cura todo, quizás filtre algunas cosas, las buenas, y las deje en tu memoria, relegando las malas a un extremo olvidado de nuestra mente consciente.

Que difícil es olvidar, aquel beso, aquel sitio, aquella conversación tonta con la que tanto te reíste hablando de un deporte absurdo lleno de carne de fiestas y las Tropicales y Doradas y tías con patines , aquellas despedidas en la estación de guaguas,o en el aeropuerto, aquellos paseos, aquel banco en el que pasaste momentos para enmarcar, o aquel bar o pub... hay tantas cosas que no quiero olvidar...

Después de tanto tiempo, surge en tu cabeza un maremagno de recuerdos, fotos, imágenes, sentimientos, conversaciones, sensaciones, todas buenas, filtradas por el tiempo y mantenidos todos por unos pilares robustos con el letrero de “AMISTAD” pintados en ellos.

Todos buenos recuerdos. Ahora puedo decir algo que no dije en su día, y es que después de tanto tiempo, me doy cuenta de lo que perdí cuando te perdí y lo que he encontrado, si, después de tanto tiempo...

Porque amigos, después de tanto tiempo, y de tantas vivencias experimentadas, lo que te recomiendo es que te pares a pensar, reflexiones, y quien mejor que tu para darte tus propios consejos. Después de todo este tiempo, he aprendido lecciones valiosísimas, que una vez más, casi nunca pongo en práctica. Podría poner un compendio de todos los consejos que les daría después de tanto pensar, pero sólo voy a poner uno, el más importante, el que sobresalía entre todos...

“Nunca es tarde para recuperar una amistad.”

He llegado a escribir cosas en mi vida que han dejado de tener sentido cuando han sido leídas tan sólo una vez, y he escrito frases y párrafos enteros en esto del Fecebook o los blogs que tengo, que albergaban sentimientos que no han variado desde que se originaron, sentimientos de tristeza, rencor, alegría, impotencia, cariño, amor...

Las palabras se las lleva el viento, lo escrito también, pero lo que siempre perdurará serán los hechos, que al fin y al cabo nos definen con cada gesto, cada acción.

Somos lo que hacemos, y estas personas me ha demostrado que su amistad es maravillosa.

Eso no se lo podría llevar ni el más fuerte de los vientos en el malecón de Santa Cruz de la Palma o el de la Punta de Hidalgo, que sopla impasible arrastrando a su paso aquello que encuentra...

Esto no se lo podrá llevar jamás...

Son personas incréibles en esta vida, en mi vida.

Y es que vivimos en un espacio, pero habitamos en muchas memorias, tantas como amigos nos quieren *

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Noche de los Muertos Vivientes *




No podía conciliar el sueño. Eran las 2.30 de la madrugada de aquel lunes del día de todos los Santos del 2010, en el que se suponía que estaría de fiesta con algunos amigos, después de la cena. Pero la lluvia opacó todos los planes de quienes teníamos la esperanza de alborotarnos esa noche.

Como siempre en días de fiestas, tiene el encuentro familiar y de amigos y el resto de la noche no tiene sentido, A nosotros eso de halloween,como que no nos gusta nada de nada.

Nada mejor que salir de casa con unos cuantos rones en el cerebro para luego no parar de hablar y de hablar. Para un no tan joven como yo, es la ley de la vida. Mi soltería me lo reclamaba y yo estaba ansioso por darle rienda suelta a la diversión noctámbula de una noche de fiesta.

Pero esta noche de fantasmas y Muertos vivientes, se canceló todo desde las 22.30 de la Noche, cuando las primeras gotas comenzaron a caer.

Esperamos un rato, pero en vez de amainar, la lluvia arreció a niveles sorprendentes.

Varios árboles se cayeron cerca del edificio donde vivo , pero sin saldos que lamentar.

Definitivamente la noche iba a ser suspendida de toda fiesta.

Mi mente estaba programada para ir a dormir tarde aquella noche, por eso no podía pegar un ojo; acostado en la cama, pasando de canal en canal mi televisor ahora con esto de la TDT, vi pasar las horas. A eso de las 2.40 a.m. dejó de llover completamente, como que si se hubiese cerrado el grifo y decidí salir.

Llamé a dos amigos, pero ambos estaban dormidos, ni siquiera contestaron al móvil.

Quien sí atendió fue Martín, pero para decirme que estaba loco, que cómo era posible que después de tanta lluvia yo lo estuviese llamando para salir a tomarnos unos rones. Colgó.

Me puse una chaqueta, unos vaqueros de la buena suerte y me comía unas galletas mientras bajaba por la escalera hasta la calle.

Al llegar allí escuché a alguien intentando infructuosamente arrancar un coche. No le di mucha importancia hasta que escuché una mentada de madre a todo pulmón. Más allá del improperio, lo que más me llamó la atención fue que la voz que lo pronunció era femenina, y eso alertó a mis instintos.

Caminé en dirección a donde provenía la voz y el sonido del motor al querer encender.

Una joven como de unos 26 años estaba dentro de un Mercedes del 69, blanco, dándole al swicht del encendido hasta casi doblar la llave.

Se veía algo preocupada.

- Creo que será imposible que lo enciendas.

Irrumpí.

- Es mejor que dejes de intentarlo si no quieres dañar el arranque.

Una mirada de rabia me escaneó de arriba abajo, pero no pronunció ni una palabra. Di una mordida a otra galleta e intenté alejarme.

- Si sabes tanto de mecánica, ¿por qué no me ayudas?

Me dio risa escuchar su voz de malcriada, pero no esbocé ni la más sutil de las sonrisas. Simplemente la vi a la cara y regresé.

- Era precisamente lo que quería ofrecerte, pero por lo visto no quieres ayuda.

- No es eso; - respondió la mujer, ya con una voz más calmada, lo que pasa es que estoy súper apurada y a esta chatarra se le ocurrió dañarse en este preciso instante.

- Pudiera traer mi coche hasta aquí e intentar auxiliarte, pero no tengo cables en mi coche para cargar tu batería. Así que de nada serviría. Déjame pensar…

Sin siquiera premeditarlo, la muchacha me dice que si no es mucha molestia que la lleve hasta donde ella pudiera tomar un taxi. Algo internamente me decía que sí, que lo hiciera. Pero no lo hice de inmediato. Lo pensé por unos segundos. Al ver que no contesté de ipso facto, la mujer se levantó del asiento del coche, alargó su mano derecha al frente y buscó estrechar la mía.

- Sandra.

- Fran. -Respondí.

Al verla de pie pude constatar que casi llegaba a mi altura (mido un metro ochenta centímetros), su cabellera era negra, sus rasgos faciales eran finos y bien definidos.

Su nariz era, en extremo, perfilada; su boca de labios delgados y sensuales. Realmente bella. Debajo del suéter, que llevaba puesto, se dibujaban dos enormes senos.

El resto de su figura la descubriría momentos más tarde. Pero no desviemos los acontecimientos en su estricto orden cronológico.

Así pues, sería un demente si no aceptaba llevar a aquella hermosa mujer, incluso al mismísimo Infierno si así lo pedía. Así que, luego del protocolo de la presentación, le pedí que cerrara bien su coche y que me acompañara al mío.

- ¿Vives aquí, en este edificio? Le Pregunte

- Sí, pero tengo llevo poco tiempo. Me mudé hace un par de semanas.

Al verla caminar a mi lado, pude darme cuenta de que se trataba de una hermosa mujer.

No sólo por su fisonomía, sino también por la forma de hablar, de expresarse. Imaginé que era una profesional, aunque no pregunté de entrada; sabía que la noche podía deparar nuevas aventuras, mi instinto me lo decía.

Subimos a mi coche, y fue en ese instante cuando le pregunté a dónde la llevaba.

- Debo buscar a una amiga, es mejor que me dejes cerca de una parada de taxis y yo luego resuelvo.

- Pues, no. Dije con rotundidad. Te llevo a donde debas ir, y si tienes que buscar a una amiga, lo haremos.

Levantando las cejas, sorprendida por mi tono tajante y decidido. Sandra no tuvo más que aceptar.

Salimos del estacionamiento, rumbo a casa de su amiga.

- Y, ¿tú qué haces despierto a las 3.00 de la madrugada? Preguntó.

- Bueno, es una historia larga. Le dije, mientras dosificaba el aire acondicionado del coche. Para hacerte el cuento corto, la lluvia arruinó mis planes de esta noche De Hallowen que dicen los No Canarios. Sin embargo salí a tratar de no perder toda la jornada.

- ¿Quiere decir que vas a beberte algo?

- Exacto, mi querida amiga. ¿Tú vas a buscar a tu amiga para iniciar un plan similar?

- Sí.

- Entonces ya no beberé solo.

Una pícara sonrisa me convidó de inmediato a la tertulia. Sólo esperaba que su amiga no fuese una de estas muchachas recatadas, que piensan en novios perfectos y matrimonios con velo y corona sin sexo pre-marital.

Me dispuse a tomar la autopista. La lluvia no había amainado del todo y aún algunas gotas caían sobre el parabrisas de mi coche. Por momentos me sentí algo tímido al tener a aquella mujer en mi coche, pero decidí ir al ataque. Sólo me frenaba algo: si la amiga era más hermosa que ella, entonces me iba a arrepentir de flirtear con ella. Lo reconozco: soy así.

- ¿Por qué decidiste salir con esta lluvia? Pregunté.

- Tenía que salir, dijo, con una voz muy convincente. Si no lo hacía me iba a morir como un vampiro sin sangre y en una noche como la de hoy, era lo que podía pasar.

Su escalofriante comentario estuvo acompañado de una fingida sonrisa, a la que no le di importancia. Continuamos el camino.

Llegamos a la casa de su amiga, dentro de una urbanización poco conocida de la Laguna.

Al llegar al frente de la casa se apagaron las luces de interior y la puerta de madera se abrió para dejar salir a una mujer blanca, de 1,75 metros de estatura, aproximadamente.

Su cabello era negro como la noche y largo hasta un poco más debajo de los hombros.

Su figura era delgada pero definida. Su rostro, el cual no pude ver hasta que abordó el coche, era de una belleza algo salvaje, pura e inocente a la vez. Sus ojos eran azules, de intensa hermosura.

No llevaba mucho maquillaje y su ropa negra hacía resaltar lo blanco de su piel. Me di la vuelta para verla mejor y esperar que su amiga me presentara. Agradecí a Dios y eso que soy Ateo, por no haberme tirado encima de la mujer que llevaba a mi lado, pues su amiga me gustaba más, muchísimo más.

- Ella es Miriam ,dijo Sandra, mi amiga

- De verdad es un inmenso placer, Miriam, dije mientras alargaba mi mano para estrechar la de ella.

Sin querer perder más tiempo arranqué del lugar con esas dos bellezas abordo. No quería que la luz del amanecer estropeara el momento. Pregunté a dónde querían ir y me dijeron que ellas me guiarían, que iríamos a un lugar exclusivo.

Conducí por alrededor de 30 minutos, por la carretera vieja saliendo de la ciudad. De verdad, en todos mis años de Fiesta y amaneceres con mis amigos, no había conocido nunca un lugar que quedara por aquella zona. Ciertamente debía tratarse de algo exclusivísimo y eso es raro en mí.

En plena carretera, Sandra me pide que doble a la izquierda. Iba a dar contra un arbusto si le hacía caso. Frené y le pregunté si estaba segura. Su respuesta fue tan convincente y decidida que no me quedó ninguna duda en hacerlo. La trompa del coche se abrió paso entre los arbustos y el matorral. Sentí que caíamos a una especie de zanja, pero no muy pronunciada.

Miré el rostro de Sandra para ver si estaba confundida o extraviada en la ruta, pero su cara me decía que esperaba con excitación la aparición de algo frente a nosotros. Entre tanto monte y rutas inciertas, desembocamos a una especie de camino de tierra. Me pidió que lo tomara.

Avanzamos unos 500 metros y llegamos a una especie de colina. Me ordenó que frenara y que tocara la pita del coche.

Al hacerlo, unas luces se encendieron. Dos enormes faros me cegaron por completo.

Una voz masculina me pidió que avanzara.

En la colina frente a nosotros había una puerta perfectamente camuflada. Una escotilla que se abría al pie de aquella pequeña montaña.

- ¿A dónde me llevan? -Mi voz reflejaba claramente mi temor.

- No te preocupes -dijo Miriam, es algo exclusivo que vas a disfrutar muchísimo.

Me imaginé un millón de cosas. Mi mente no dejaba de pensar. Mis células estaban alerta al 100% y mi corazón bombeaba más sangre que nunca.

Al pasar la entrada al pie de la colina, una vía de asfalto, dentro de una especie de túnel bien alumbrado, se presentaba frente a nosotros.

No veía a nadie cuidando la entrada. Conduje a baja velocidad hasta llegar a otra puerta que estaba cerrada.

Por el estrecho túnel sólo cabía un vehículo y de cada lado sólo había paredes de concreto gris.

La puerta se abrió elevándose del piso. Unas luces frontales dejaban dibujar la silueta de lo que parecía ser un hombre, ¡armado! Dije para mis adentros: “este es el fin”.

Fusil en mano, el hombre de chaqueta negra de cuero y pantalón oscuro se acercó al coche. Yo estaba que casi me cagaba encima. No quería darme la vuelta a donde estaban las muchachas para que no vieran el miedo en mis ojos. Bajé el cristal para atender al hombre.

Se inclinó para ver quiénes venían dentro del vehículo.

- Hola, Aday. Dijo Sandra con voz de confianza.

- ¡Caramba! Pensé que no iban a venir hoy.

La voz del hombre por momentos me tranquilizó, pero no del todo.

- Es que la lluvia nos retrasó un poco . Dijo Sandra, en respuesta al saludo del hombre de negro, pero mi amigo nos trajo.

- ¡Qué bien, muchacho! -Dijo el hombre mientras metía su pesada mano dentro del coche para darme golpecitos en el hombro.

Con la misma efusividad, el hombre del fusil, Aday, nos pidió que avanzáramos y que aparcara él coche en el mejor puesto que encontráramos. Era un enorme aparcamiento. Hummers, Mercedes Benz, Lamborgini, Porsche, Ferrari, eran algunas de las marcas de vehículos que pude ver estacionados allí; incluso un par de Ducatti y tres Harley Davison estaban aparcadas cerca de la entrada del “exclusivo” lugar.

Ya un poco más calmado, me bajé del coche junto con las muchachas. Sus rostros dejaban ver lo emocionadas que estaban de haber llegado al sitio. Yo estaba un poco “cortado”, no sabía cómo comportarme en aquella situación, pero ellas me ayudaron. Cada una se colocó a mi lado tomándome de mis brazos, de manera de entrar así a lugar.

Otro vigilante, vestido de la misma manera que Aday, estaba apostado en la entrada al lugar. Al verme con las muchachas hizo una leve reverencia con su cabeza y nos abrió las puertas del lugar.

Un vapor oloroso se estrelló en mi rostro, mientras que la música empezaba a penetrar por mis oídos. Luces de neón, láser, humo y mucha gente ocupaban la totalidad del enorme espacio que se encontraba justo debajo de la entrada a aquel extraño lugar. Había que bajar una escalera de dos niveles para llegar a la pista de baile. Había tantas mujeres como hombres, todos bien vestidos y con sus bebidas en la mano.

Avanzamos entre la multitud. Las muchachas saludaban a algunos de los allí presentes, quienes además dirigían una mirada de escrutinio a mi persona. Yo me sentía confiado de andar con aquellas bellezas, pero no estaba seguro cómo comportarme en aquel lugar.

Llegamos a un lugar donde había varias mesas. El lugar era más oscuro que el de la pista de baile.

Allí encontramos una mesa vacía y nos sentamos en unas sillas bajas pero cómodas. De inmediato, un hombre vestido de cuero negro y peinado extrañamente se nos acercó preguntando qué desearíamos beber.

Sandra pidió un vodka con hielo, mientras Miriam ordenó un mojito cubano. Al dirigirse a mí, el hombre me vio como si me tratara de un intruso. No le di importancia y le pedí un ron con hielo, no me atreví a pedir un Arehucas y menos ahora que no puedo ni verlo con el nuevo cambio de" Etiqueta Colonial". Tomó nota y se alejó.

- Es algo exclusivo este lugar ¿no? -Dije, tratando de romper el hielo.

- Sí -dijo Miriam-, pocas personas saben que existe.

Las personas alrededor iban muy bien vestidas, las mujeres eran bellísimas y los hombres parecían salidos de un gimnasio. Además de exclusivo, parecía que el lugar era excluyente, pues me pareció que había que ser bello para estar allí. Quizá por eso la mayoría de las personas me veían con extrañeza. Pero poca, o ninguna, importancia le di al asunto.

Llegadas las bebidas, comencé a tomar los primeros sorbos, no sin antes haber brindado con Miriam y Sandra. Esta última le pidió al mesero que le agregara al trago algo parecido a la granadina, lo cual le dio un llamativo tono rojizo a su vodka.

La música era una muy buena versión de temas muy variados, muy bien mezclados por un Dj que se encontraba en las alturas de la disco. La gente se divertía, bailaba y, los más intensos, se besaban con frenesí. Hombres con mujeres y mujeres con mujeres.

El ambiente parecía penetrar mi ropa y rasgar mi piel, buscando convidarme a entrar el calor.

Sandra bailaba sentada en su silla y Miriam bebía y reía. Se podía ver que disfrutaban estar allí. Yo, sorbo a sorbo, fui entrando en ambiente. Ya la timidez se había alejado de mí. Pedí tres copas más y seguimos bebiendo.

De pronto, Sandra nos invitó a la pista.

Había mucha gente bailando, pero logramos ubicarnos entre ellos para disfrutar de aquella penetrante música. Sandra era la más erótica bailando, poco a poco fue contagiándonos a Miriam y a mí con su estilo salvaje y alocado, estrujando su cuerpo con el de nosotros y tomándonos de las manos.

Al cabo de unos segundos, los tres bailábamos acompasadamente al ritmo de la música. Los tragos habían comenzado a hacer su trabajo.

Entre el frenesí del baile, Sandra me tomó por la nuca mientras su cadera llevaba un erótico vaivén que me incitó a seguirlo. Su frente se pegó a la mía y nuestro sudor se combinó irremediablemente.

La tomé por la cintura y la pegué más a mí. Acto seguido ella se dio la vuelta y pegó sus esponjosos glúteos al cierre de mi pantalón. Puse una mano sobre su vientre y fui bajándola poco a poco, pero algo me detuvo: Miriam se había colocado detrás de mí, tan cerca como estaba yo de Sandra, y su mano detuvo el intento de la mía. Estaba en una especie de sándwich, donde yo era el hirviente “relleno”.

Así seguimos unos cuentos compases más, mientras nos sumergíamos en tan erótica danza. La vergüenza de los recién conocidos había quedado en el pasado. Yo estrujaba mi ya erecto pene en los glúteos de Sandra, mientras Miriam me emulaba frotando sus senos de mi espalda.

Sentía que entrábamos en calor uno detrás del otro. El baile siguió su flujo natural, hasta que tuve a Sandra frente a mí, sus enrojecidas mejillas y su sudor bajando por sus sienes la hacía aún más hermosa y apetecible. Sus labios entreabiertos por el furor del baile eran una incitación escrita con mayúscula, quería besarla y sentía que ella quería que lo hiciera.

Me dejé llevar por ese primitivo instinto, pero una mano se interpuso entre su boca y la mía. Era Miriam, quien impidió que probara aquellos libidinosos labios rojos. Pero mi sorpresa fue minúscula, pues no había impedido el ósculo, únicamente, lo que realmente quería era besar ella a Sandra. ¡Y lo hizo!

Mi pulso se aceleró mucho más, mi excitación subió a límites incontrolables y creo que media disco notaba mi erección. Al ver a aquellas dos hermosuras besándose frente a mí no supe qué hacer. Luego de aquel húmedo beso ambas me miraron y fue Sandra quien buscó mi boca con la suya. La besé lentamente. Su boca era puro fuego; su lengua una especie de nube hecha de serpientes que envolvía a la mía con frenesí. Acto seguido Miriam me besó. No lo recuerdo bien, pero creo que seguíamos moviéndonos al ritmo de la música.

Los movimientos eróticos que practicamos instantes antes eran ahora más intensos. Ya no había pudor. Decidí actuar con más libertad. Con Sandra frente a mí tomé sus manos y acerqué su cuerpo al mío, tomándola por sus nalgas fuertemente y estrujando mi ingle en su vulva. Eso la excitó y me lo dio a entender con un profundo beso que buscó mis amígdalas algo malitas por cierto. Miriam seguía a nuestro lado, acariciando su propio cuerpo con ambas manos.

Todos los bailarines en ese momento parecían poseídos por el mismo espíritu erótico que nos poseyó a nosotros. Era una jauría sexual en pleno ritual.

Miriam se desabotonó un par de broches de su blusa y sus senos se presentaron imponentes frente a mí. Sin dudarlo un solo instante metí mi nariz en la hendidura que ambos hacían, mientras mis manos acariciaban los espacios en los que mi boca no podía laborar.

El sexo entre nosotros tres era inminente, pero me pregunté: ¿lo haríamos en plena pista? Lo dudé por un instante, pero a fin de cuentas estaba decidido a hacer lo que fuera necesario, pero esta noche buena era mía, me sentía el dueño de la isla.

La música parecía subir de intensidad, el ritmo era más acelerado y nosotros tres ya no podíamos con tanta lujuria. Miriam nos tomó a Sandra y a mí por una mano y nos sacó de la pista. Por momentos pensé que detenía nuestro placentero juego sensual para siempre, pero no. Pasamos de largo la mesa donde estábamos antes y seguimos rumbo a otro ambiente dentro del lugar.

Cerca de la pared que delimitaba a aquel sitio, unos lugares más reservados, con camas vestidas de seda roja y dorada, con cortinas de pedrería se presentaban ante nosotros incitantes.

No me dio tiempo de apreciar con detalles el lugar y saber si alguien podía fisgonearnos mientras nos devorábamos allí dentro, pues Miriam prácticamente nos arrojó a Sandra y a mí sobre la mullida de enormes dimensiones.

Ella, por su parte, se subió quedando de rodillas frente a nosotros, cerró detrás a sus espaldas la gruesa cortina y de quitó la blusa de un solo tirón. Sus senos desnudos y enormes quedaron vulnerables frente en frente de Sandra y a mí.

Rozó sus pezones para hacerlos endurecer y le pidió a Sandra que se los lamiera, a lo que ella respondió inmediatamente. Yo, sin perder tiempo, me quité la camisa y lenta y decididamente despojé a Sandra de su pantalón de cuero, dejando ante mis ojos sus desnudos y blancos glúteos.

La ropa interior no era su mayor afición. Mientras Sandra lamía, chupaba y mordía los senos de Miriam, yo me las arreglé para lamer su ...., colocándome acostado boca arriba por debajo de sus piernas.

Los gemidos comenzaron a aparecer, primero de Miriam y luego de Sandra. Yo traté de hacer mi trabajo lo mejor que pude. Me sentía henchido de tanto placer al ver a aquellas dos hembras darse placer una a la otra. Mi mente estaba nublada por el furor de aquel momento, por instante me dejaba llevar por el ritmo incontrolable de la situación. Creo que por momentos llegué a salirme de mi cuerpo, pues hay cosas que no recuerdo con claridad.

Lo cierto es que, después de saborear la húmeda vulva de Sandra, sentí cómo Miriam se deshacía de mi pantalón y mi bóxer, dejándome desnudo en la cama y tomándome todo, el cual llevó a su boca caliente y complaciente donde ustedes piensan. Yo, mientras, seguía mi cunnilingus con Sandra.

Al cabo de un instante, le pedí a Miriam que se detuviera, mi eyaculación parecía inminente y no quería estropear el momento. Me arrodillé frente a ambas y besé a Sandra, luego a Miriam, después nuestras bocas se unieron en u triple beso. Miriam comenzó a besar mi cuello mientras Sandra mordía mis tetillas. Creo que no podía sentir más placer en aquel momento.

De pronto, sucedió algo que no sabría explicar con exactitud, pero trataré de hacerlo lo mejor posible: sentí como una especie de mordisco en mi cuello, por momentos pensé que se trataba de una especie de juego sexual de Miriam, pero segundos más tarde me percaté que no era así; me estaba abriendo dos orificios con sus dientes (o quizá colmillos) en mi cuello.

No estoy seguro, pero creo que sus dientes aumentaron de tamaño y sus colmillos se debieron afilar como agujas. ¡Dios mío, estaba siendo atacado por dos vampiresas!

Intenté detener a Miriam, pero algo no me dejó hacerlo. Sandra bajó hasta donde ustedes piensan y emuló a su amiga en su afán de dejarme sin sangre. Por momentos pensé que se trataba de una especie de alucinación a causa del licor, pero no era así. Dos vampiresas me estaban chupando la sangre, literalmente.

Pero, a pesar del pánico que sentí, de lo confundido que estaba en ese momento, no dejé de sentir placer. Incluso, creo que se incrementó mi excitación.

Al principio, las mordidas que me propinaban Miriam y Sandra me provocaban un pequeño ardor, pero luego el placer que sentía era indescriptible. El juego sexual estaba ahora teñido de un rojo sangre, pero no dejaba de ser erótico y celestial.

Miriam, con su boca algo ensangrentada, se recostó en la cama y me pidió que le diera placer lamiéndole su vulva.

Cual adicto a una droga, llevé mi boca hasta su vagina y comencé a lamer, chupar y morder su abultado clítoris. Su vulva era realmente grande, carnosa. Mientras, ella le hacía lo mismo a Sandra quien se encontraba encima.

Eran unas lobas hambrientas, dos verdaderas vampiresas en toda la extensión de la palabra.

Luego de haber saciado a Sandra hasta el orgasmo, me pidió que la penetrara. Mientras acariciaba su propio clítoris con sus dedos, me pidió que la penetrara, que le diera todo el placer que ya ella me había dado.

El interior de su vagina estaba extrañamente caliente, casi podría decir que me quemó lo mio, pero seguí adelante. A Miriam le excitó ver cómo penetraba a Sandra, y vino a darme besos ardientes mientras mis impeles hacían estragos en el ardor que sentía Sandra.

Miriam se recostó al lado de Sandra, boca arriba, y comenzó a masturbarse mientras nos veía a nosotros salvajemente.

Sentí por momentos desvanecerme entre la pérdida de sangre y el furor de la orgía, pero me mantuve despierto porque no deseaba perderme un solo instante de tan singular noche.

Cuando había pensado que la adicción a la sangre de mis amigas había sido zaceada, Miriam arremetió contra mis muñecas, buscando desesperadamente su cara interna para asestarme otro mordisco sanguinolento, el cual me dejaría con unos cuantos mililitros menos de mi vital fluido.

Estaba acostado con Sandra encima, cabalgando cual jinete del demonio y con furor incontrolable, mientras Sandra me desangraba por mis extremidades.

De pronto, y casi sin estar buscándolo, el torrente de semen comenzó a fluir copiosamente por mi, ante la golosa escena que presentaban Miriam y Sandra en busca de una buena porción en sus labios, como si de sangre se tratara.

Era irónico estar ahí acostado, casi sin fuerzas y ver como ese par de lobas me dejaban sin fluidos corporales, estaban saqueando mi cuerpo y yo débil y enclenque no podía, por lo menos, aprovechar el morboso escenario que ante mí se elevaba.

Intenté levantarme, pero ya no tenía fuerzas para hacerlo; caí una vez más sobre mi espalda, casi enterrado sobre el grueso edredón de seda que cubría la cama. A pesar de mi estado de debilidad no había perdido el conocimiento, aún mantenía los ojos abiertos y mi cerebro funcionaba a cabalidad, eran mis actitudes motrices las que no respondían.

Allí, moribundo y desangrado veía cómo Sandra y Miriam seguían besándose y acariciándose una a la otra, como intentando agotar ese torrente de excitación que aún corría por sus venas, esas mismas por las que ahora fluía mi sangre.

Una vez terminada la sesión de lesbianismo, ambas posaron sus miradas sobre mí y con picardía y complicidad se hablaron al oído.

Acto seguido cada una se acostó a cada lado de donde yo estaba y sin mucho reparo clavaron nuevamente sus colmillos, tan afilados como antes, a cada lado de mi vulnerable cuello. Intenté detenerlas, pero lo único que pude fue rozar sus pezones, lo que me provocó una nueva erección.

Al notarlo, Sandra se dirigió directo a mi pene y lo mordió con ferocidad. Este fue mi último recuerdo; mi cerebro dejó de funcionar.

No recuerdo absolutamente nada de lo que aconteció posteriormente.

Mi cerebro me pidió despertar para verme dentro de mi coche, con un dolor de cabeza de esos de historia, estacionado frente al edificio de donde nunca debí salir aquella noche.

Mi reloj marcaba las 9.30 de la mañana. Al sentirme más lúcido, bajé el parasol y me vi las marcas de las mordidas en mi cuello; rosetones con puntos de sangre coagulada.

Idénticas marcas en mis muñecas. En ese momento no quise ver mi pene, el cual estaba igual de marcado. No sabía qué hacer; ir a un hospital me parecía absurdo, ilógico. ¿Cuál sería la explicación que le daría a los médicos? Era una locura intentar ir a un sitio así, sin siquiera saber qué decir.

Tomé la decisión de irme a mi casa, pero pensé por un momento en buscar a Sandra, quizá estaba en su casa y así podría hablar con ella.

Al bajar al aparcamiento busqué el Mercedes blanco, pero no había ni rastro de él, y mucho menos de Sandra. Subí al piso de mis vecinos. Creo que les asuste mi apariencia, pero más aún le extrañó mi pregunta: ¿Una mujer recién mudada con un coche blanco?

Por momentos pensé que estaba loco, pero al verme las marcas en mis muñecas sabía que no lo había soñado.

Al edificio no se había mudado nadie en casi un año, no había registro de una visitante con las características de Sandra. Simplemente nunca había estado allí.

Con la poca fuerza que me quedaba, fui en busca de Miriam, a la casa a donde la habíamos ido a buscar la noche anterior. Y, ¿qué creen? No vivía nadie en esa casa.

¡Estaba completamente abandonada desde hace más de 5 años! Eso fue lo que me dijo un vecino.

Casi moribundo, con mi camisa manchada en sangre y con una sensación extraña en mi cuerpo, no puede evitar el vómito. Me aferré a la puerta de mi coche para no caerme, recuperé un poco las fuerzas y me dirigí a la solitaria carretera por la que anoche habíamos transitado rumbo al lugar misterioso.

Entré por la misma zona. Las marcas de mis neumáticos estaban aún en la tierra.

Avancé con velocidad y al llegar a la colina lo que encontré fue una montaña maciza, sin rastro alguno de puerta o entrada secreta.

No había nada que se pareciera al pasadizo secreto que había penetrado la noche anterior. Pensé que enloquecería, estaba aturdido y el llanto sobrevino a todo. Lentamente arranqué mi coche rumbo a mi casa.

Una vez allí, analicé con más detalle mis heridas. Un baño me hizo recuperar mis fuerzas, aunque el sueño ya era inminente. Debía descansar, mi cuerpo lo reclamaba. Caí como una piedra sobre mi cama.

Cuando desperté vi mi reloj, eran las 5.00 de la tarde del día 1 de Noviembre. Sentí que había dormido más, pero apenas serían unas 6 horas.

Mi sorpresa fue que al encender la TV me sorprendió ver cosas raras. Confundido por la situación, me fui a buscar mi teléfono y marqué a la casa de Sergio.

- Caramba, por fin apareces, fue su primer comentario. Te estuve buscando ayer, pero no te encontré por ninguna parte, ni en tu casa estabas.

- ¿Ayer? Pregunté.

Sí. Pensé que irías con nosotros a celebrar las fiestas. Te estuvimos esperando, pero no llegaste nunca.

- Espera un momento. ¿Qué día es hoy?

- ¿Cómo? ¿Estás borracho?

- Hoy es el Día de Todos los Muertos.

- No te lo puedo creer.

Sin titubear y sin darle explicaciones a Sergio colgué el teléfono. Había dormido más de lo normal.

Ni siquiera me levante para orinar ni tenía hambre. Respiré profundo, necesitaba aire fresco. Cuando llegue al balcón, la luz del atardecer pegó de mis ojos, casi encegueciéndome por completo, no la pude soportar.

Caí al piso como si se tratara de una ráfaga de metralla lo que me había hecho retroceder.

Recostado a la pared de mi salón pensé lo peor:

SOLO BEBERE AREHUCAS BLANCO, LA PRÓXIMA VEZ DE FIESTA.