La Música de Sergio

martes, 25 de mayo de 2010

Los Lunes y no al Sol *




El amanecer del lunes siempre me semeja un tubo en el que meto la cabeza, con mayor o menor esfuerzo para comenzar la semana. Es el día en que más tiempo cuesta enderezar las piernas una vez que posamos los pies en el suelo. Me parece a mí que no debo ser el único al que le ocurre esto.

Empiezo la mañana desayunando siempre en el mismo bar desde hace un tiempito ya con mi compañero Andres, donde la habitualidad hace que, de un día a otro, conserve hasta el asiento. Hojeo el periódico y le hago comentarios sobre lo que me parece lo que leo, el va a su aire solo quiere saber que me paso el fin de semana.

Algunas noticias o fotos me llaman especialmente la atención. Una de éstas es una foto de las elecciones en el Líbano, en la cola sólo hay mujeres y soldados que vigilan. Pero lo que me sorprende es que el par de mujeres que se ven calzadas con chanclas tienen los pies más grandes que los soldados que los tienen embutidos en botas.

A estas horas de la noche, en martes ya, firmo el acta de compromiso con la vida. Me encierro en mi habitación y escribo sobre la responsabilidad. Hombre que mira a la mujer que habla. Un ojo sucio, una lengua corta, un puente de hormigón hecho por arquitectos que vinieron de MARTE y no pueden regresar.

Tengo la imagen de un canguro flotando entre duras nubes de almidón. Dura la vida. Y mientras tanto, el salto de una niña que lleva trenzas negras y un sombrero gris, alcanza el mar.

La semana es tan corta que habría que programar con más esmero las frecuencias de los relojes de la vía pública en las ramblas y en la plaza del príncipe de esta ciudad. Se escucha el zumbido. Una mosca frígida que escapó de la cárcel de Devoto se mete por la mirilla de la puerta de calle de mi vecina ciega.

¿A quién le importa el nombre de los días? El lunes podría ser árbol. El martes: cielo. El miércoles: pez enorme que cruza al trote el río Amazonas. El jueves: luna de cemento. El viernes: siesta bajo un ombú descarriado, adicto al polen de las margaritas, dependiente, siniestro, malhumorado, asqueado de tanta raíz hundida en la tierra. El sábado: pelota de trapo. El domingo: cruz.

Pero es mentira. A Juanita sí le importa. A Rubén, que para no matarse se pone a escriibir sus notas, mientras viaja en binter desde Fuerteventura a Tenerife, también. A Ana, que tiene 35 y se enamoró de la panadera, seguro que sí. Y a mí, que ya no tengo remedios me da lo mismo ya.

Decía entonces que…

Lunes:

la canción de los pobres. Suena, suena. Que se agite la bandera y el miedo desaparezca. Asunción, sangre: saben dónde van, lo saben.

Tienen escrito el nombre del destino en las palmas... las palmas de las manos.

Un punzón caliente les agujereó la piel: libertad y estrías de pulgas ancianas. Cortan venas, rompen calles, se cobijan en la mugre. Hediondos de tanta espera, arman la murga del infinito destino sin destino con el maestro Don Enrique ya en ella, y se toman en serio las consignas de un viejo barbudo.

Son líquido espeso de una inyección para el culo. Cantan. Bailan. Agarran a los perros por las patas de atrás, y los muerden hasta hacerlos sangrar. Ningún río rojo los conmueve. Sopranos del viento.

Silencios de la altura. Rumiantes de la vanguardia. Espejos del tiempo apagado.

Lamparita oscura que alumbra en la tenue mirada de Julia mientras promete volver...

uff fin a esta locura...jeje

Termina el día y un televisor me habla con la voz quebrada, son dos chicos graciosos , un tal BuenaFuente y un tal Berto, y no el Alcade de arona.

Dicen que ya no hay tangos que los conmuevan. No, no, no. Ya está: comienzan a oscurecerse los ojos .

Un día más, una certeza menos.

No soy ni quiero ser la pierna que reprime la búsqueda infame de un hueco caliente por debajo de las sabanas de mi cama.

Buenas noches bichitos a por el cielo, o mejor dicho a por el Martes *

domingo, 23 de mayo de 2010

Dos Cerezas ... *



Domingo noche, y me gustaría decir que algunas veces sucede que, de repente, se cruzan en el camino dos personas con semenjanzas no previstas, y a veces sucede que además, esas dos personas, coinciden en un momento de soledad y deciden, hacer un alto en el camino, y pasarse de uno a otro guiños, miradas, piedras de los bolsillos en forma de confesiones...un montón de cosas. Y me gustaría pensar que no todo es mentira y que la gente no habla más de la cuenta.

Que cuando las semenjanzas no previstas dejan de unir, y todo de convierte en mitades de algo pasado o quizás futuro, algo queda de verdad en el camino.

Que cuando rompes la rama de dos cerezas no dejan de ser hermanas gemelas.

Que el amor no ha sido finjido, que simplemente no te ha cabido en la maleta.

Que la pasión ha sido provocada por mi piel, y no por un síndrome de abstinencia más.

Que las llamadas han sido un impulso necesario hacia mi voz y no un protocolo absurdo de unión.

Que los estribillos de las canciones que hemos escuchado han sido un fuego espontáneo y no una manera dura de perderse antes de encontrarme.

Que si te has perdido en mi casa ha sido porque mi ropa te ha dado la bienvenida y no por que hayas querido llevarte una historia qué contar a los oídos envidiosos.

Que los besos han sido sinceros...

Que te han sabido bien, que los echarás de menos cuando te vayas de viaje y te falte el equilibrio, el sustento, la voz de la conciencia que da abrazos sin empujar.

Que encuentres una barra, una cuerda, un tronco, un pie de cama y pienses que yo no estuve tan mal...

Me gustaría decir, que a menudo, se juntan los mitades de algo, y se quedan a medias...medio corazón, medio amor, medio placer, medio serio, medio amigo, medio enemigo, medio compañero, medio viaje a nunca jamás, medio circo, medio mentira y medio verdad. Y las mitades se confunden, y donde dijo digo, dije, que esto se me acaba entre la zona exacta, que tengo entre el pecho y el ombligo. Y en otras ocasiones, te paras en el tiempo porque te asustas y no quieres mojarte la camiseta.

Y cuando las dos mitades se dan cuenta de que se han equivocado, mienten para no tener que decirse las verdad. Porque ya es tarde, porque faltan las palabras y las ganas, y porque uno se vuelve medio mitad, medio mitad de otras mitades...

Y a ver quien une otra vez a las dos cerezas...

Buenas noches bichitos y a por la semana que viene fuerte,

Dedicado a mi buena amiga Pino... hasta mañana bichito *

jueves, 20 de mayo de 2010

Carta para mi Amigo *



Nos conocimos jóvenes, muy jóvenes los dos, yo no tenía ni 24 años cuando me “ficharon” como Asesor del Director General de Juventud del Gobierno de Canarias, y tú llegaste de becario a la Consejería, concretamente al Gabinete de Prensa,allí Paco Estupiñan nos ayudo mucho a los dos y nos cuidó. Desde el primer momento, conectamos bien, compartimos cientos y cientos de desayunos,desayunos que por mi cambio de trabajo no hace mucho, hago en el mismo lugar que lo hacía contigo... Luego nos llegaron las fiestas, guachinches y más de un tenderete por la noche, a lo largo de toda la geografía Canaria, incluso por Madrid; un fin de año en La Graciosa, y año tras año, íbamos a la Romería Chica y “grande” de tu pueblo, donde me invitabas a la casa de tus padres, para aparcar el coche, almorzar y seguir la fiesta hasta que San Isidro nos miraba mal, y decidíamos que ya era la hora de irnos para casa.

Con el paso del tiempo, nos hicimos algo mayores, no mucho… por desgracia, a ti no te dió tiempo de ello… De becario, te fuiste al periódico Diario de Avisos para realizar tu trabajo de Información local , y gracias a las coincidencias de la vida, nos volvimos a tropezar de nuevo: mi nuevo contrato, y esta vez, quizás, para estar cerca de ti en ese Ayuntamiento, donde tú dabas las noticias de la ciudad día a día. Y una vez más compartimos desayunos, y tenderetes, y más complicidad entre los dos.

Diste uno de los saltos más grandes que se pueden dar en Canarias en el mundo del periodismo, de la mano de un gran amigo nuestro y que ahora está en la cúspide de su carrera.

Hace poco estuve con él en Madrid, quedamos para un almuerzo rápido, no tiene tiempo para más y es de agradecer que, estando dónde está, en ese puesto tan importante dentro de su profesión y del periodismo en España, tenga tiempo para un humilde mortal, pero me considero un gran amigo y sé que tú, estés donde estés, nos mantendrás unidos para seguir manteniendo siempre esta amistad. Hablamos de su nueva vida, pero sobre todo hablamos de lo mucho que los dos te echamos de menos, quedamos en vernos por San Isidro en el pueblo de ustedes, fiesta que al poder que pueda no me la pierdo por si te veo en alguna esquina, y así hablar más tranquilos con un vaso de buen vino en la mano, disfrutando mientras vemos a tu gente con el traje tradicional nuestro.

En esa cadena de televisión, lo hiciste muy bien, ibas por muy buen camino, y créeme si te cuento que la gente en esa casa, que ahora lo están pasando muy mal, te echan muchísimo de menos, contigo no se hubiera llegado al punto donde están ahora, eso seguro, y espero y deseo que se resuelva lo más pronto posible su conflicto, porque tengo allí muchos amigos y conocidos.

Muchas veces te escuché decir que la vida es un viaje que nos regalan, y que eso ya era mucho..., pero a pesar de que todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final, a ti te bajaron demasiado pronto. Entiendo que la muerte es una realidad por la que todos pasamos, y que tarde o temprano atravesaremos esa puerta de nuestra vida, pero tú muerte después de tres años, nos dejó, y nos sigue dejando sin palabras… A mí, particularmente, se me hace muy difícil expresar lo que siento; es una confusión de rabia y dolor… Me aferro a algo que físicamente no existe, pero parece que me hubieran arrancado una parte vital de mi ser...¡Acepto tu ausencia, pero el vacío es demasiado inmenso!

Con el permiso y la consideración del gran escritor y humanista, Don Gabriel García Márquez, me despido de ti, plagiando en parte una carta de despedida que muchos han atribuido al gran autor de Cien años de soledad:

“Si por un instante Dios olvidara, que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que, por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, tantas cosas he aprendido de ustedes pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta infelizmente me estaré muriendo...

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.

He aprendido que un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Si supiera que en estos son mis últimos momentos que te veo te diría “te quiero'” y no asumiría tontamente que ya lo sabes.”

Cosme, hermano: vivo con tus sueños, sueños que son recuerdos, recuerdos que serán eternos… un abrazo y cuídate mucho, allí donde estés… Por aquí, aún se te echa mucho de menos,tres años hace hoy 20 de Mayo de aquella noche, cuando cerca de tu casa te fuiste y parece que fue ayer, tarde o temprano nos volveremos a ver…

Buenas noches Bicho, siempre fiel, tu amigo Sergito*

miércoles, 19 de mayo de 2010

Por donde queda...*



Estaba a punto de salir de casa de mi mejor amigo de una fabulosa cena. Después de varias horas de cuidadosa observación, me encontraba consultando aquellos platos que no se ni como los realizo cuando, casi por casualidad, me llamó la atención una pequeñísima urna sobre un soporte de piedra en una de las esquinas de la sala de su casa .

Me acerqué intrigado, preguntándome qué podía encontrar en un espacio tan reducido como aquel, y entonces vi su contenido: una hoja seca.

En una esquina de la urna, una etiqueta leía: "Hoja de roble, encontrada a más de 5 kilómetros del robledal más cercano, posiblemente debajo de mesa mota en la Ciudad de la laguna, Santa Cruz de Tenerife.

Un pequeño cordón colgaba del soporte de la urna. En su extremo, encontré un folleto que parecía contar la historia de la procedencia de aquella hoja. Sin salir de mi extrañeza, la leí de principio a fin.

Esta es la historia de lima, una pequeña hoja de un viejo roble.

Lima era de las más jóvenes de la nueva generación primaveral de hojas del roble. Y también una de las más alegres. Su risa y su canción eran harto conocidas en los alrededores.

Claro que era vulnerable también a aquello que asustaba a todas las demás: el Gran Viaje. Hablar de ello siempre infundía respeto, incluso para alguien como Lima. Pero eso era algo que se veía muy lejano en el tiempo, y no le asustaba.

-Hay que reír la vida que tenemos, cantarla, bailarla -solía decir a sus compañeras.

Esa era su vida, una en la que no cabían preocupaciones por nada que no estuviera estrictamente relacionado con la diversión.

Un día, a principios de verano, cuando el viento estaba calmo y la floresta especialmente silenciosa, pudo escuchar los comentarios de las hojas de una encina que había no muy lejos de ellas.

-A mí me parece que cada nueva generación de hojas del roble es más rebelde que la anterior -estaba diciendo una de ellas.

-Desde luego, en otros tiempos hemos tenido compañeras mejores -le respondió otra voz.

Escuchar aquella conversación creó un pequeño nudo de nerviosismo en su garganta. "¿Esta generación?" "¿En otros tiempos?" ¿Es que acaso esas hojas estaban ahí desde siempre?

No tardaría mucho en averiguarlo porque, al día siguiente, sin perder tiempo, preguntó a Menta, la hoja más grande y tempranera del roble, acerca de lo que había oído.

-Dime, ¿acaso las hojas de la encina no nacen cuando nosotras, para que hablen de esa forma?

-No, de hecho -le respondió-. Se dice que ellas están ahí desde siempre y viven por siempre.

-¿Y por qué tiene que existir tal injusticia? -preguntó Lima indignada- ¿Acaso merecen por alguna razón más que nosotras?

-No tiene que ser una injusticia, Lima, no lo veas así -fue la conciliadora respuesta-. Piensa en que, por ejemplo, ellas jamás podrán emprender el Gran Viaje.

-¿Ah no?

-Por supuesto que no. A ellas no les está concedido ese privilegio.

Esta conversación tuvo la virtud de calmar los ánimos de una exaltada Lima. Por un tiempo se olvidó de las hojas de la encina y se concentró en su máxima de disfrutar de la vida. Así fue, al menos, durante muchos felices días.

Sin embargo, se llevó un tremendo susto la primera vez que recibió el excremento de un pájaro sobre su piel. Agravado por las risas de sus compañeras, por supuesto.

-¿Acaso tenemos que tolerar esto? -gritó enfadada.

-Para eso estamos, Lima, y para eso estás tú también.

-¿Que para eso estoy? ¿Y cómo se supone que debo limpiarme?

-Tendrás que esperar a la próxima lluvia.

Esperó.

Y por fin, después de muchos días, llovió.

Lima se limpió, pero no le gustó en absoluto la sensación de estar empapada.

Los días continuaron pasando y el verano ya casi terminaba mientras Lima se adaptaba a su vida.

Una mañana le despertó el ruido de la madera crujiendo.

Pronto, gracias a las indicaciones de sus compañeras, pudo comprobar la fuente de aquel ruido: estaban talando el roble más próximo al suyo.

Posiblemente aquel fue el único momento de su vida en el que se quedó sin palabras. Aquella horrible imagen no se borraría jamás de su mente.

-¿Quién hace eso, Menta? -preguntó con un hilo de voz.

-Los humanos, pequeña, los humanos.

-¿Y también tienen derecho a hacerlo?

-Ni mucho menos. No tienen en absoluto derecho a hacer eso.

-Y cuando se corta a un roble... ¿sus hojas mueren? -preguntó Lima, temiendo la respuesta.

-Sí, pequeña, aunque tardan un tiempo, pero mueren pronto.

-¿No emprenden el Gran Viaje?

-Desgraciadamente no, Lima.

Lima se quedó pensativa durante unos minutos. Por fin, se atrevió a preguntar:

-¿Talarán nuestro árbol?

-Sinceramente, no lo sé.

No lo talaron, y aunque todas ellas vivieron aquellos días en tensión ante el miedo a morir sin emprender el Gran Viaje, el otoño comenzó y siguieron vivas.

-¡Socorro!¡Ayuda! -se despertó gritando un día Lima- ¡He perdido mi color!¡Estoy manchada! Algo me ha sucedido.

-Te ha sucedido lo que nos había sucedido ya a todas nosotras -le respondieron-. Si te hubieras fijado antes, te habrías dado cuenta de que ya todas teníamos ese color menos tú. Eras la única que faltaba.

-¿Y qué significa este color? -preguntó ella algo más tranquila.

-Significa que ya está cerca el Gran Viaje, pequeña -intervino Menta.

Un silencio reverencial se hizo entre todas las hojas del viejo roble.

-¿Ya? -preguntó Lima luego de un rato, y la pena se notaba repentinamente en su voz-. Pero si mi vida ha sido muy corta.

-Cierto, Lima. Pero así ha de ser. El Gran Viaje lo compensará todo con creces, no lo dudes.

-¿Y es el Gran Viaje igual para todas, Menta? -preguntó ella.

-Pues no, no lo es -fue la respuesta-. Se dice que aquellas que han merecido más durante su vida emprenderán el Gran Viaje en un día de fuerte viento, mientras que otras lo harán con calma, o incluso con lluvia, y en ese caso, su viaje será más corto.

El corazón de Lima latía estos días con más fuerza que nunca, expectante ante aquello que esperaban todas.

Una mañana amaneció con mucho viento. El día era fresco, y el viento mecía continuamente el árbol, bamboleando a todas las hojas.

Fue entonces cuando la mayoría se dieron cuenta de que Menta se desprendía del árbol e iniciaba su Gran Viaje impulsada por el viento muy lejos.

-¡Adiós, pequeñas, adiós! -gritaba la que había sido para todas ellas como una madre.

Todas la contemplaron embobadas, hasta que desapareció de su vista.

Aquel día ninguna de ellas dijo una sola palabra. Aunque sabían que Menta había recibido su justa recompensa, la congoja de su pérdida las atenazaba y, de repente solas, temían más que nunca el desenlace final de su existencia.

A la mañana siguiente también soplaba el viento, pero éste ahora era algo más débil. Ese día partieron la mayoría de las hojas del roble. El anciano árbol se fue despoblando de forma que ya apenas le quedaban un centenar de hojas.

Al día siguiente la brisa era muy débil.

Todas las hojas que quedaban emprendieron el Gran Viaje. La mayoría cayeron al suelo directamente, y sólo algunas pudieron disfrutar de un viaje algo más largo.

Todas menos Lima.

Aún continuaba en el árbol. Era la última.

La tensión se apoderó de ella. ¿Acaso le estaba reservado el viaje más corto? ¿Sólo por protestar ante las injusticias iba a ser privada de su mayor recompensa?

Amaneció el día siguiente.

No se movía una brizna de aire.

Llovía.

Lima se echó a llorar. Era evidente que se le iba a privar del Gran Viaje. Deseó con todas sus fuerzas haber partido con Menta. Pero allí estaba, lista para caer directamente al suelo, empapada.

Y, sin embargo, no cayó.

Y al día siguiente también llovía, y continuó cuatro días seguidos lloviendo, pero Lima, ante su propio asombro, no cayó.

Al quinto día, el cielo amaneció despejado. Ya no había lluvia. Pero tampoco soplaba el viento.
Lima sentía que la hora estaba más cerca que nunca.

Al mediodía comenzó a soplar una brisa del oeste. Gradualmente fue aumentando su fuerza y en poco tiempo se convirtió en un fuerte viento. Al atardecer soplaba casi un huracán.

Fue esa tarde cuando Lima notó como se rompía su unión con el viejo roble. Enormemente excitada, miró a las hojas de la encina que tenía enfrente, y les dedicó su sonrisa más amplia.

Sintiendo que la emoción la embargaba, con lágrimas de agradecimiento en la cara, percibió la enorme fuerza del viento contra su cuerpo, y se preparó para el Gran Viaje, la casa de mi buen amigo, donde es su gran tesoro.

Por donde queda...

Buenas noches bichitos , hasta más ver o leer *

martes, 18 de mayo de 2010

El tablon de Corcho *


Perdónenme, estoy en un cambio de vida y mi habilidad y mi agilidad mental ya no son las mismas de antaño, la edad tan poco perdona; que no es que haya sido nunca el mejor de los memorizadores, tengo cierta aversión al aprendizaje hueco y rollero en plan loro,ya me se tres chistes de loros por cierto, jeje, pero sí es verdad que cuando era más joven, años A -y tenía menos preocupaciones, sobre todo-, además de estudiar podía hacer varias cosas más a la vez, como trabajar , salir de fiesta y memorizar muchísimos teléfonos.

Ahora me cuesta un pooooooooco más... Pero el gusto por saber, ése si que se mantiene intacto. Y es una sensación muy agradable, que espero no perder nunca, aunque me miren mal por tener varios libros abiertos o periódicos a todas horas, más el portátil.

(...)

Hay dos cosas básicas en mis amaneceres: ducharme y tomar un vaso de leche con Cola-cao. Ya sé que suena poco glamouroso pero la verdad es que después de eso, ya se me puede pedir cualquier cosa. O casi cualquiera... Bueno tampoco mucho no pasada las Diez de la mañana.

Hace años, cuando vivía en otra casa por la laguna y mientras desayunaba , miraba la pizarra de corcho que tenía colgada en la cocina. Era de esos de toda la vida: marroncita, blanda y grande, la más grande que encontré en la tienda de IKEA. Y miraba mi corcho porque creo que es uno de los espacios más especiales y más personales que tenía en mi casa.

Era como un espejo, como un baúl, como un diario.

Una especie de resúmen de momentos significativos de mi vida, aunque siempre está vivo, siempre cambiaba.

Tenía fotos, dedicatorias, letras de canciones, más fotos.

Tenía el árbol de la vida, dinámicas de karranza, una flor seca. más Fotos.

Tenía recetas que hace mucho que nadie hace,el abc del reciclaje, la historia de las galletas, y entradas de conciertos, y de pub y disco de la época, más de una ya con el paso del tiempo las han visto ustedes, colgadas en mi muro de facebook.

Tenía una lista de sueños,una lista de sentimientos,una lista de listas...

Así que de vez en cuando recuerdo aquel corcho; y recuerdo lo aprendido y anhelo lo que está por venir.

Recuerdo a gente que pasó por mi vida y pienso en quien aún camina junto a mí; recuerdo a quien echo de menos y a quien es parte de los fantasmas de mi pasado...

De vez en cuando, hago limpieza y cambio algunas cosas del corcho; las fotos, las listas, las historias. Renuevo mis recuerdos, mis sentimientos, renuevo mis sueños.

Les invito a que pongan un corcho en alguna pared de su casa; pueden rellenarlo con lo que les sugiera cada momento de la vida.

Pueden dejar parte de los miedos de ustedes, pueden poner ternura y caricias.

También pueden animar a que la gente deje sus impresiones, sus fotos, sus historias, sus recuerdos...

Saben lo que pienso, que todos hemos cambiado ese Tablón de Corcho por esto del facebook.

Aquí colgamos lo mismo que colgábamos en ese Tablón de Corcho de hace años, de nuestra juventud.

Compartid, compartirse. Es bueno para el alma y también para su cuerpo,en facebook o en el viejo tablón de corcho, pero no es lo mismo, antes tus "amigos " venían a tu casa y veían lo que habías hecho, las fotos, las notas,en ese tablón de corcho, ahora no lo ven en ese Tablón de corcho de tu casa lo ven por aquí. Mejor o Peor ?.

Yo mañana vuelvo a comprar y a recuperar mi Tablón de Corcho, y lo voy a poner en mi cocina, esto del Facebook tiene menos intimidad que él y mi tablón de corcho es mi intimidad y la de mis amigos.

Buenas noches bichitos, y como dice mi amigo Aristides, hasta el infinito y más allá *

lunes, 17 de mayo de 2010

Ala Tushkevich *




Nuestros argumentos diarios se escriben en los pequeños detalles inesperados. Los grandes momentos nos superan, nos aturden y nos sitúan fuera de nosotros mismos.

Esas vivencias supuestamente memorables pasan muchas veces al recuerdo sin que las hayamos disfrutado lo más mínimo.

No cambio una relajada comida familiar por un almuerzo de alto copete de esos caros que algunos de mis amigos se dan. Cada día reivindico más la naturalidad y el sosiego, la bendita sencillez que te permite ser tú mismo todo el tiempo, sin fingimientos protocolarios ni formas de vestir.

Ese día a día resulta una aventura fascinante si sabemos mantener a salvo nuestra capacidad de sorpresa y si dejamos que nuestra mirada se pose donde mismo apunta el corazón.

Si forzamos más de la cuenta corremos el riesgo de extraviarnos en el papel de un personaje que cada vez se irá pareciendo menos a nosotros.

Los pequeños sucesos que varían nuestros propios argumentos son siempre imprevisibles.

A mí esta semana pasada se me cruzo uno y de los más dolorosos que he conocido en los últimos años de mi vida

Tras un largo desayuno el Jueves pasado, con unas amigas de hace muchos años y que me perdonen que no les cuente donde trabajan. Me contaron el caso de una chica Rusa que fue asesinada hace como dos meses en el Medano. Esta chica de nombre Ala Tushkevich sufrió como poca gente en esta vida,sufrió la muerte de un con tan sólo cuatro años, en su localidad natal.

Ella decía que el pequeño había perdido la vida por la falta absoluta de asistencia médica en Khorol, una aldea tan remota y desasistida que una enfermedad medianamente grave se podía convertir en mortal.

Vino a Canarias de casualidad, por los consejos de unos conocidos que habían estado en las Islas y por alejarse un poco de la depresión que tenia de la muerte de su hijo.

Con el paso del tiempo, Ala conoció a un hombre, su situación de estar en canarias y sin papales le llevo a ello, el tiene 72 años de edad, de nacionalidad ecuatoriana. que la humillaba como ser humano, ella se escapo de el conociendo a un chico lituano del que se enamoró, e incluso al tiempo se fue a vivir con él.

La luz aparecía al final del túnel, pero su ex novio no lo aceptó, tal y como refleja la principal hipótesis de la investigación, por lo que presuntamente la asesinó a golpes y cuchilladas, para intentar sin éxito quitarse luego la vida, aquel fatídica día hizo el pasado sábado dos meses.

La luz aparecía al final del túnel, pero su ex novio no lo aceptó, tal y como refleja la principal hipótesis de la investigación, por lo que presuntamente la asesinó a golpes y cuchilladas, para intentar sin éxito quitarse luego la vida, aquel fatídica día hizo el pasado sábado dos meses.

Nadie pudo llegar a tiempo para salvarla de los brutales golpes de Fernando Orestes, de 74 años, ni ahora nadie ha podido solventar todavía los problemas burocráticos y económicos para que su cadáver sea devuelto a Khorol, una remota aldea rural de Siberia, donde su madre y hermanos lo esperan para darle sepultura. Y eso que varios conocidos de esta mujer, fallecida cuando tenía 37 años, hacen todo lo que está en su mano para que termine la segunda tragedia de Ala Tushkevich.

Pasado Dos meses de este Drama , donde los medios de comunicación de toda la isla, políticos denunciando este asesinato, vecinos en Grandilla y en toda canarias asustados y tristes por lo que le paso a esta chica en el medano,no sabran la mayoría por que los medios de comunicación no le hace un seguimientos a los casos y los políticos no resuelven estos temas de tanta sensibilidad, que el cadáver de Ala Tushkevich sigue en una nevera del Instituto Anatómico Forense de Tenerife, mientras un grupo de amigos y conocidos sólo han alcanzado a reunir 2.000 de los 5.500 euros que se precisan para repatriar el cuerpo a su Rusia natal.

Es para estar triste por el mundo donde vivimos o no, y pasar mucha vergüenza SI o NO ?

Ojala la Familia de Ala, pueda enterrarla dignamente muy pronto,que es lo que se merece después de los golpes de pecho de todos por su caso, Caso que todos ahora recordamos y que tienen a Ala después de dos meses aún en un Congelador en el Anatómico Forense de Tenerife y nadie sin hacer nada de nada.

Con el pensamiento en Ala, no son buenas noches las de hoy *

sábado, 15 de mayo de 2010

Dicen que no tengo tiempo



Tu tiempo, mi tiempo, el tiempo… el tiempo ajeno, el tiempo con dueño, el dios tiempo…

Uno es ajeno, el que llevas en tu muñeca con el sonar del tic tac, el que te dirá que vas tarde, el que tranquilizara porque aun falta para que se acabe la espera, el que se perderá cuando estés feliz y no notes su pasar… el que traerá la noche, el que marcará el día… el tiempo de la maquina que un día no tendrá batería.

Dicen que no tengo tiempo, que me quedan apenas dos telediarios,telediarios que ya no veo, que vaya ganas que tengo de meterme en estos berenjenales, ya con la edad que tengo, con sobrinos y sobrinas, formando barullo cuando uno los va a ver, que tú ha un no tienes nada; pero a mi ellos y ellas nos animan a seguir en la brecha y disfrutan viéndonos felices. Y eso que no puede venir a visitarme, son muy pequeños a un para venir solos; y a sus padres los trabajos los mantienen tan ocupados…

Dicen que no tengo tiempo. ¡Qué más da! Tengo futuro. El tiempo es una dimensión; el futuro es una esperanza que no se puede acotar con segundos, minutos u horas, y que palpita con los latidos del corazón. Por eso me hace sentir vivo; por eso disfruto de ella, pisando a tope el acelerador a mi expectativas.

Dicen que no tengo tiempo, pero yo les digo que para qué otra cosa sirve el tiempo salvo para tiranizarnos. Poco importa la falta de tiempo cuando yo me duermo a la noche con tu rostro grabado en mis retinas de tanto pensarte a lo largo del día, que no me canso de echarte el lazo de mis ojos, embrujados por tu belleza. Y me despierto sabiendo que una nueva jornada a tu lado es como una tregua, como una prorroga, como la que espero que mañana el Teneife nuestro Tenerife la gane, y que yo disputo con la frescura del que ha sido reserva durante mucho tiempo, a la espera de ganar la titularidad que tú me has dado.

Dicen que no tengo tiempo… Y qué puede importarme si a tu lado un siglo es un segundo. Ni toda la eternidad a tu lado me bastaría para colmar mis glotonerías de tu presencia, que de tanto estar a tu lado, tú tan dulce, me he ganado el apodo, y con orgullo lo llevo, de "el empalagoso" y "pegatina".

Dicen que no tengo tiempo… Y yo me rio de ellos; pero si juntos sumamos más de sesenta años, un bagaje de experiencia que para sí quisieran muchos de los que tanto nos critican, murmuraciones que no conforman más que un ramillete de envidia, telaraña que hace que el tiempo pase tedioso para quienes nos miran con recelo.

Dicen que no tengo tiempo… Pues resulta que este es nuestro tiempo, el instante propicio para saborear todas y cada una de las oportunidades que nos ofrece la vida, algunas de ellas vividas a destiempo, o justo en el tiempo más oportuno para que nos sea fácil exprimirle hasta la última gota de su jugo.

Dicen que no tengo tiempo… Y no se dan cuenta que mi tiempo es un soplo de aire renovado que aspiramos con intensidad y en el que perdemos la noción del tiempo, ganado la plena felicidad.

Dicen que no tengo tiempo… ¡Qué sabrán ellos del tiempo! Mi vida quedó parada en tu vida desde el mismo momento en que apareciste por las puertas de la residencia para romper mi soledad, ese látigo que fustigaba mi tiempo, haciéndolo interminable.

Tiempo, Tiempo, que es el Tiempo si tu no estas.

Feliz Tarde de Sábado *